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Madrid.
G. A.
La Fundación "La Caixa" puso en marcha durante el curso
1997/98 el programa Vivir en las ciudades históricas. Pasado
y presente hacia un futuro sostenible, que se enmarca dentro de los
programas educativos y sociales de esta institución. Se dirige
a los centros y estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria
(ESO), y tiene su origen en una iniciativa de la Asociación Española
de Ciudades Históricas para fomentar la sensibilidad de los jóvenes
hacia el futuro y el valor patrimonial de esas localidades.
El programa
es interdisciplinar, es decir, está abierto a todas las áreas
de estudio, especialmente a las de Geografía, Historia y Ciencias
Sociales, pero también a las de Ciencias Naturales, Plástica,
Matemáticas e incluso Lengua y Literatura. Las escuelas que participan
disponen de un material específico que constituye la base para
realizar las actividades que se proponen, y que se dividen en tres fases:
análisis, diagnóstico y pronóstico.
Así,
el vídeo Vivir en las ciudades históricas sirve de
introducción al tema de las ciudades como patrimonio vivo, intenta
motivar a los estudiantes y les invita a participar en un proyecto de
investigación sobre su propia localidad. Para comprender cómo
y hacia donde ha crecido tienen que conocer su medio físico, para
lo que disponen de un mapa topográfico, uno hidrogeológico
y una fotografía aérea, todos a la misma escala. También
pueden utilizar un Álbum para ver su evolución de
una forma muy clara y gráfica, a través de datos económicos,
demográficos, sociales, culturales, mapas, fotografías,
etc.
La
experiencia diaria
Tras
descubrir en esta primera fase de donde viene su ciudad, los alumnos pasan
al trabajo de campo para saber también adonde va. Quo vadis
propone descubrirla a través de los sentidos y la experiencia diaria,
conocer de forma directa su medio físico, su arquitectura, su urbanismo,
su naturaleza y su ritmo de vida. Y el Kit de diagnóstico ofrece
diversos instrumentos de cuantificación, como termómetros
para medir temperaturas, cuadrículas para situar y medir manchas
y grietas, o higrómetros para la humedad. Todo ello se completa
con encuestas entre los ciudadanos sobre las valoraciones y conocimientos
que tienen de su entorno urbano, y sobre las decisiones que tomarían
para conservar el patrimonio.
Una vez analizada
y diagnosticada la localidad, los alumnos se enfrentan a ejemplos prácticos
y a dilemas cruciales, como la restauración de monumentos,
la rehabilitación de viviendas, la peatonización
de calles, los equipamientos culturales y la rentabilización
del patrimonio. De todo ello y de los debates y conclusiones que originen
en clase surgirán las propuestas de futuro para la ciudad, que
son el objetivo último del programa. De forma paralela a todas
estas actividades se celebran cursos de formación para los profesores
implicados en el proyecto.
El programa
comenzó en 1997 y participaron en la primera edición 220
colegios de las siete ciudades españolas declaradas en aquellos
momentos Patrimonio de la Humanidad: Salamanca, Santiago de Compostela,
Ávila, Toledo, Cáceres, Segovia y Córdoba. Hasta
ahora han tomado parte 682 profesores y 8.199 alumnos de 361 centros educativos,
procedentes de 21 localidades, que han presentado 169 proyectos. En el
presente curso 2000-01 han sido los estudiantes de La Laguna, Soria, Pamplona,
Granada, Lugo y San Sebastián quienes han protagonizado esta actividad,
y los de las dos últimas han presentado ya sus propuestas.
Propuestas
de los alumnos
Los
425 alumnos que han participado en Lugo proponen la peatonización
de las rondas de la muralla, ganando así una nueva zona de paseo
para la ciudad, y la restauración de los pazos y las capillas
del casco antiguo, el Puente Viejo, las Termas Romanas y el cuartel de
San Fernando, mediante la colaboración entre empresas privadas
e instituciones públicas. También opinan que hay que rehabilitar
las viviendas del casco antiguo para evitar su deterioro y mejorar el
entorno, y creen que las zonas que están en peor estado son las
calles de Tineria, la Rúa Nova, la Rúa da Cruz y la Plaza
do Campo. Sobre equipamientos culturales plantean ampliar la zona
de estudio de las bibliotecas, crear un museo arqueológico y ampliar
la oferta cultural de la ciudad. Y respecto a la rentabilización
consideran que habría que promocionar turísticamente la
ciudad a través de "paquetes culturales y de ocio".
En San Sebastián
han participado 345 estudiantes, que han planteado la peatonización
de las calles para "mejorar la calidad de vida"; la rehabilitación
de edificios antiguos conservando su fachada y adecuando el interior;
y la restauración del parque Cristina Enea, el cine Bellas
Artes y el palacio Miramar, pero teniendo en cuenta también los
edificios situados en los barrios periféricos y no sólo
los del centro. Entienden que hay que mantener los equipamientos culturales
actuales, adecuando su uso a las necesidades reales de los donostiarras;
rentabilizar el turismo según las características
propias de la ciudad, y reclaman más aparcamientos y parques públicos.
En todos los
casos, las actividades del programa Vivir en las ciudades históricas
culminan con sendos debates de ciudad. Son coloquios abiertos
a todos los centros educativos de las respectivas poblaciones, para que
los delegados de los alumnos participantes expongan sus conclusiones y
proyectos. También asisten representantes de los ayuntamientos
implicados y expertos locales en temas de urbanismo, patrimonio artístico
y medio ambiente. De forma simultánea se realizarán exposiciones
con los proyectos elaborados por los estudiantes, y se publicarán
los resultados de los mapas de impacto, elaborados a partir de
los resultados de encuestas que han realizado entre sus conciudadanos.
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