La comunicación audiovisual
en la escuela

En un comienzo de siglo en que los discursos dirigidos ceden protagonismo a los interactivos, persisten serias dificultades de la escuela para utilizar los medios audiovisuales en sus aulas. El autor propone un intere-

sante modelo de análisis de mensajes mediáticos y reivindica un entorno de "educomunicación" que prime la capacidad de interpretar.
Los informes sobre consumos culturales ponen de manifiesto que los niños y adolescentes dedican más tiempo a los medios audiovisuales que a cualquier otra oferta de ocio. Las horas destinadas a ver la televisión, jugar con los videojuegos o escuchar música se han triplicado respecto a las empleadas en leer o practicar algún deporte, y las distancias se agrandan más cuando se trata de otras actividades de ocio que impliquen salir del hogar.
Esta tendencia va a seguir en aumento, pues la globalización de las comunicaciones y las nuevas tecnologías de la información van a propiciar que "en el futuro, el consumo de medios audiovisuales(…) vaya a seguir creciendo, convirtiéndose en la segunda ocupación del ser humano tras el sueño". (…)
(…) Es en esta sociedad del entretenimiento donde la escuela todavía no encuentra una metodología apropiada para utilizar todos estos medios audiovisuales en sus aulas, porque no existe una tradición de uso académico de esas fuentes de información, debido a que los medios clásicos (televisión, radio, vídeo) no han sabido resolver problemas curriculares globales. Aún hoy sólo se utilizan, en muchos casos, para actividades transversales: una película sobre el tema de la paz, unas diapositivas para la educación sexual, etc, o como material complementario -por ejemplo, en la enseñanza de los idiomas, donde alguna editorial ya incorpora el vídeo o los disquetes con juegos de ordenador-.
Sin embargo, los medios interactivos (CD-Rom, Internet) poseen características diferentes, porque según el profesor Juan de Pablos Pons (1999), "la industria ha visto claro que el futuro está en habituar a los nuevos usuarios en estas tecnologías desde edades tempranas".
Efectivamente, estos nuevos videoalumnos, que llegan a la escuela con habilidades de navegación ya adquiridas, se integran mejor en un modelo de enseñanza multimedia que engloba texto, imágenes y sonido y les permite moverse libremente y explorar. (…)
(…) Hoy por hoy, no se puede afirmar que la educación esté completa, porque no se ha alcanzado la "educomunicación". Las instituciones deberán dar una respuesta rápida y acertada que resuelva, de una vez por todas, la asimetría educativa que enfrenta a unas generaciones que consumen muchos medios audiovisuales con una insuficiente "educomunicación". A mayor consumo cultural debe darse una mayor oferta de herramientas de interpretación. La imagen necesita de un "saber leer", lo que entraña, además de comprender los códigos específicos de los medios, una decodificación adecuada de los mismos, porque la imagen, a pesar de su valor icónico, no sólo representa una realidad, sino que la interpreta. Por tanto, no se necesita solamente una "educomunicación", sino también una "edudecodificación" de los códigos. De ahí que la enseñanza no sólo deba contemplar asignaturas relacionadas con las técnicas audiovisuales, sino que tiene que incluir sobre todo conocimientos de la imagen en sí.
Conocer la imagen no se convierte así en un mero recurso, sino en una obligación. Las instituciones deben buscar los medios necesarios para la formación del nuevo lector, a través de propuestas que sobrepasen la optatividad que recorre todo el sistema educativo y aseguren la alfabetización universal y obligatoria en los lenguajes de los medios audiovisuales.

Isidoro Arroyo Almaraz
CUADERNOS DE PEDAGOGÍA. Marzo de 2001.

¿Quién cree en la educación?

(…)¿Qué es educar? "Educar: Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etcétera."
¡Empezamos bien!, La Real Academia Española no cree en la educación de los adultos. En el Diccionario del español actual (1999), de Seco, se explica que educar es "formar intelectual y moralmente para convivir en sociedad". Uff, menos mal, aunque sea entre corchetes, éstos sí son creyentes. Así, que lo primero es animar a la Real Academia para que incluya a los adultos en su definición de educar.
Sospecho que hay muchísimas personas académicas que se niegan a ser objetos directos de este complicado verbo. Están convencidas ciegamente de que a un adulto no se le puede educar y su coletilla favorita es: "A mi edad ya no voy a cambiar". Pero, ¿Por qué no educarnos para avanzar hacia un uso razonable del automóvil?, ¿unos programas educativos para evitar malos tratos dentro de la pareja?, ¿qué tal un jardín de infancia con sus sillitas ocupadas por políticos?, ¿ciudadanos tomando apuntes para aprender a convivir siendo tolerantes?, ¿jornadas intensivas de yoga para todos los violentos? Seguramente los gobernantes dirán que no está mal, que es una magnífica solución a largo plazo, pero que ahora hay que encontrar remedios inmediatos (véase ordenadores). O sea, que tampoco creen en la educación.
Dice Savater que la primera condición indispensable para ejercer de profesor es ser optimista. Si no creemos que nuestra labor va a dar frutos, es mejor claudicar. Un profesor tiene la obligación de creer que mediante la educación es posible cambiar a las personas, cambiarlas a mejor. Nosotros somos un referente clave para nuestros alumnos, muchas veces somos las únicas voces que les hacen pensar, y es que los centros escolares se han convertido poco a poco en islas donde unos adultos intentan mostrar a grupos de chicas y chicas que hay otra manera de pasar por la vida. Educar no es fácil y no me parece acertado que toda la responsabilidad de la educación se deje en manos de los profesores, aunque tristemente creo que esto no va a cambiar. Cuando suspendemos a un alumno, en verdad también estamos suspendiendo a sus padres, a la televisión, a los políticos, a la sociedad, a nosotros mismos. Ser profesor es difícil, pero ser alumno también lo es.
¿Y los adultos? ¿Ustedes han oído en alguna tertulia o en algún debate político una intervención parecida a ésta?; Pues mire, me ha convencido usted. Creo que su postura es mejor que la mía, yo estaba equivocado y le agradezco muchísimo que me haya abierto la mente". (¿A que han esbozado una sonrisa?). No debemos tener miedo a aprender, a conocer, a dudar, a equivocarnos a elegir, a aventurarnos, a rectificar, a cambiar. Debemos educarnos recíproca y reflexivamente, unos a otros y cada uno a sí mismos, igual que don Quijote y Sancho. Somos adultos, pero no piedras. ¡Eduquémonos!, nuestras voluntades desconcertadas nos lo agradecerán.

Esteban Serrano Marugán
EL PAÍS. 12- marzo-2001.

Primera conferencia mundial sobre violencia en la escuela y políticas educativas

"La violencia en el medio escolar se ha convertido en una cuestión enteramente política". Con un tono muy solemne, Lionel Jospin ha clausurado, el miércoles 7 de marzo, en el Palacio de la Unesco, en París, la primera conferencia mundial consagrada a "violencias en la escuela y políticas públicas"(...) Para su retorno al terreno educativo(fue antes ministro de Educación), el jefe del gobierno, rodeado de cuatro ministros -Jack Lang, Daniel Vaillant, Marie-George Bufett y Claude Bartolone- ha abogado "frente a la amplitud alcanzada por las violencias en el medio escolar", de las cuales "las primeras víctimas son los alumnos mismos", por una escuela más justa, más acogedora y más abierta". La escuela ha "cambiado" y debe ahora "rebelarse" y "combatir con determinación" la violencia.
Largo tiempo mantenida como tabú, a pesar de encontrarse en el corazón de las preocupaciones de los padres y de los docentes, la violencia escolar pasa así a primer plano de la actualidad cuatro días antes de las elecciones municipales, en cuya campaña han destacado las cuestiones de seguridad. El tema se ha convertido en político porque traduce, ha justificado Lionel Jospin, una "desigualdad social" y porque "cuestiona el funcionamiento de la escuela"(...).
En cuanto a los docentes, a los que Lionel Jospin "rinde homenaje", deben "asumir de manera cada vez más marcada un papel de educador en su amplio sentido". Mientras Jack Lang (el ministro de Educación) debería anunciar próximamente una reforma del colegio, el primer ministro parece dispuesto a asumir verdaderos cambios: "La escuela debe renovar sus enseñanzas" sin por ello "temer" el fin la escuela republicana""

LE MONDE. 9-marzo-2001

 

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