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Madrid.
El ascenso
de la temperatura media de la Tierra durante el siglo pasado, como resultado
de las acciones del hombre, ha sido de algo más de medio grado.
Esta es una de las conclusiones del Grupo Intergubernamental para el Cambio
Climático (IPCC), que se ha reunido recientemente en Ginebra. El
IPCC es un organismo que depende de la ONU.
En cuanto a
sus previsiones, éstas indican que, si no se toman medidas, en
el transcurso del siglo XXI puede haber un ascenso de otros seis grados
en algunas zonas del planeta. De resultar así, las consecuencias
serían catastróficas, sobre todo para los países
pobres, con menos recursos para luchar contra ellas que los ricos
Más
de 3.000 expertos del IPCC, procedentes de todo el mundo, se han reunido
en la capital Suiza. Las conclusiones de su trabajo están recogidas
en un informe hecho público al término de las deliberaciones:
"Cambio climático 2001: impactos, adaptación y vulnerabilidad".
Hielos
polares
De
acuerdo con este documento, el efecto se hará notar de manera especial
en los hielos polares y en los glaciares. Pero, en mayor o en menor medida,
se extenderá por todas partes. Y en algunas comienza ya a notarse.
Entre otras datos que podrían interpretarse como a favor de esta
tesis se recuerda que la década de los 90 ha sido la más
cálida en los últimos 140 años.
La factura
del progreso traído por la revolución industrial, llevada
a cabo sólo por los países hoy desarrollados, hace que,
por ejemplo, en Suramérica el deshielo de los neveros de las cumbres
esté provocando ya riadas e inundaciones.
También
se señala que parte de los hielos alpinos pueden desaparecer, lo
que acabaría con la industria del turismo invernal en estas zonas.
Los esquimales
están viéndose afectados por el deshielo de los casquetes
polares. Mientras que, si se cumplen las previsiones, el Kilimanjaro,
el monte más alto de Africa y coronado por nieves perpetuas, habrá
perdido éstas para 2015.
En
España
España
aparece como especialmente vulnerable. Según los expertos, las
consecuencias a las que se expone por el incremento de las temperaturas
globales estarán más cerca de las que se esperan para Africa,
más graves, que las que afectarán a los países europeos
del norte del hemisferio, más moderadas
En otro orden
de cosas, uno de los problemas que dificultan la obtención de acuerdos
internacionales y su posterior aplicación es la polémica
entre los países ricos, o desarrollados, y los pobres, o en vías
de desarrollo y subdesarrollados.En primer lugar, hay que tomar como punto
de partida el que los acuerdos y su aplicación deben ser globales
y aceptados por todos los países, o al menos la inmensa mayoría
y siempre que en esta se encuentren los de mayor potencia industrial
Efecto
global
En
pocos problemas es posible aplicar tan a rajatabla el dicho popular de
que "no se pueden poner puertas al campo". El medio ambiente es global
o, como se repite ahora, de todos. Y de poco sirve invertir en que la
chimenea de tú fábrica no contamine, si lo hace la del vecino.Para
los países pobres, la gran cuota de la emisión de los gases
que producen el efecto invernadero, principal causante de la subida de
las temperaturas, corresponde a los ricos.
A esto añaden,
en los momentos en que adoptan posturas extremas, que los países
desarrollados han llegado a su grado de bienestar actual sin ninguna preocupación
por si contaminaban o no; y sin imponer ninguna restricción en
este aspecto.
Por ello, los
países en vías de desarrollo y subdesarrollados reivindican
su derecho a crecer también, ahora, sin medidas restrictivas contra
la contaminación que puedan crear.Y, en definitiva, estiman que
lo justo sería que tuvieran que tomar medidas anticontaminantes,
únicamente, a partir del momento en el que hubiesen alcanzado el
nivel de vida del que disfrutan ahora los países más desarrollados.
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