En el presente artículo, su autor analiza las iniciativas que se han llevado, (y que se van a llevar) a cabo en diferentes Estados de los Estados Unidos con el objetivo de suprimir la educación bilingüe y de sustituirla por la inmersión obligatoria en inglés para todos aquellos estudiantes que empiezan su escolarización teniendo conocimientos limitados de este idioma.
El futuro de la educación bilingüe en Estados Unidos

Francisco Ramos
Profesor de Políticas Lingüísticas en la Educación en la Universidad Loyola Marymount de Los Ángeles (California, EE.UU)

  ODO  empezó en California ha-

ce aproximadamente tres años cuando Ron Unz, un multimillonario residente en Silicon Valley, decidió acabar con la "fragmentación étnica" que había visto durante su estancia en Nueva York, y que amenazaba, según él, la unidad de los Estados Unidos. Para terminar de forma drástica con lo que consideraba como la raíz del problema (el hecho de que muchos inmigrantes no hablaban inglés), escribió y financió personalmente (gastándose unos 160 millones de pesetas) una iniciativa que, después de recoger cerca de 400.000 firmas entre los ciudadanos, como era preceptivo, pudo ser sometida a referéndum entre los votantes californianos en las elecciones de junio de 1998.
La propuesta de Unz modificaba el Código de Educación de California, incluyendo nuevos artículos que especificaban la forma de enseñar a todos los alumnos matriculados en las escuelas públicas californianas que tuvieran conocimientos limitados de inglés. Éstos (1.400.000 alumnos) comprenden cerca del 25% del total de alumnos del estado. El método de instrucción sería la inmersión estructurada en inglés durante un período de tiempo que "normalmente no durara más de un año". A su término, los alumnos serían colocados en clases regulares enseñadas en inglés. Aquellos padres que quisieran que sus hijos recibieran educación bilingüe tendrían que rellenar un formulario especial, que debería ser renovado cada año, y tendrían que esperar a que hubiera veinte padres por grado que solicitaran lo mismo. Finalmente, en una de sus cláusulas más controvertidas, la iniciativa permitía a padres y tutores el poder demandar a aquellos maestros y directores de escuelas que no cumplieran la ley.

La campaña de Unz

La estrategia de Unz durante los meses previos a las elecciones se basó en dos pilares fundamentales: la efectividad de su mensaje y la incorporación de varias personalidades hispanas a su campaña.
El mensaje era simple: la educación bilingüe, que enseñaba a los alumnos la mayoría de las materias en sus idiomas nativos para evitar que se retrasaran académicamente mientras aprendían inglés, e incluía la enseñanza de Inglés como segunda lengua, fue un experimento educativo que nunca tuvo éxito. Según Unz, los programas bilingües se habían convertido en reductos en los que sólo se enseñaba a los estudiantes en su idioma materno. Por tanto, iba siendo hora de eliminarlos.
La incorporación de personalidades hispanas a la campaña tenía como objeto el evitar acusaciones de racismo o de discriminación contra este grupo, la minoría más afectada por la iniciativa dado que una gran parte de los programas bilingües eran español-inglés. Jaime Escalante, el maestro boliviano cuyos éxitos con sus estudiantes en la escuela secundaria Garfield constituyó el tema central en la película "Stand and deliver", protagonizada por Edward James Olmos, fue uno de los hispanos más relevantes que apoyó a Unz, siendo nombrado presidente honorario de la campaña.
La iniciativa, que en las papeletas electorales apareció como Proposición 227, fue aprobada el 2 de junio de 1998 con casi el 61% de votos a favor. Curiosamente, el 85% de los votantes que participaron en las elecciones no tenían hijos en escuelas públicas; lo que es más, aunque los hubieran tenido, la iniciativa no les hubiera afectado porque eran hablantes nativos de inglés. Los votantes hispanos, los más afectados por la proposición, votaron mayoritariamente (66%) en contra.

Inmersión obligatoria en inglés

En agosto de 1998, conjuntamente con la inmersión obligatoria en inglés, se pusieron en práctica otras medidas que formaban parte de una gran reforma educativa dirigida a mejorar el sistema educativo californiano. Así, se redujo el número de estudiantes en los grados "kindergarten", primero, segundo y tercero a un máximo de veinte por aula, se puso un gran énfasis en enseñar a los alumnos técnicas que les ayudaran a mejorar su preparación para los exámenes, se invirtió una enorme cantidad de dinero en proveer a cada estudiante de sus propios libros de texto, y se uniformizaron las normas de aprendizaje (standards) en todo el estado. Los efectos combinados de todas estas medidas parecen haber logrado una mejora en el rendimiento escolar de los alumnos, pero, al haber sido implantadas todas al mismo tiempo, no se ha podido evaluar adecuadamente el impacto de la Proposición 227 sobre los alumnos con conocimientos limitados de inglés.
Sin embargo, algo muy revelador está empezando a ocurrir: ha aumentado de manera clara e ininterrumpida el número de estos estudiantes que son referidos por sus maestros a programas de educación especial. Irónicamente, el altísimo número de niños que no hablaban inglés y que eran colocados en esos programas fue una de las razones por las que se establecieron los primeros programas bilingües en los años 70. En muchos casos se había identificado erróneamente el retraso mental con el desconocimiento del idioma por parte de los estudiantes y, por tanto, con su bajo rendimiento académico.

La continuación, en Arizona

Dos años y medio después de su triunfo en California, Ron Unz acaba de repetir el mismo proceso en Arizona, volviendo a escribir y a financiar (esta vez con un costo para él de unos 40 millones de pesetas) una nueva iniciativa a imagen y semejanza de la californiana, aunque mucho más restrictiva. Por ejemplo, prohibe la enseñanza de la lectura, la escritura o cualquier otra materia en cualquier idioma que no sea el inglés; asimismo, el uso en las aulas de libros y materiales escritos en un idioma que no sea inglés está también prohibido. En lo que se refiere al derecho de los padres a elegir el método de instrucción que desean para sus hijos, si los padres desean pedir educación bilingüe, deben escribir el porqué en no menos de 250 palabras, y pedir que su petición sea firmada por el director de la escuela y por el superintendente del distrito escolar. Aún así, cualquiera de estas instancias puede denegar la petición sin tener que dar explicaciones adicionales.
Tras conseguir reunir las preceptivas 110.000 firmas para que su iniciativa pudiera ser sometida a referéndum en las elecciones de noviembre, ésta, que llevó el nombre de Proposición 203, fue aprobada con el 65 % de los votos a favor. Su aplicación en las escuelas públicas de Arizona comenzará en julio próximo, con el nuevo curso escolar.
Se dice que no hay dos sin tres. Las dos primeras proposiciones (227 y 203) ya han sido aprobadas por los electores, pero hay otras preparándose entre bastidores, siguiendo el mismo procedimiento y con el mismo protagonista, Ron Unz. Los Estados afectados serán, casi con toda seguridad, Massachussets, Illinois, Nueva York y Colorado, Estados en los que, al igual que en California y Arizona, las iniciativas populares están autorizadas.
Si las encuestas no engañan, no parece que las nuevas iniciativas vayan a encontrar muchos obstáculos para ser aprobadas: una encuesta hecha el año pasado en Nueva York reflejaba un apoyo popular cercano al 80% para una iniciativa similar a la californiana.

Conseguir popularidad

Quizá lo que más llama la atención en este proceso es el tremendo interés de un millonario procedente de un campo ajeno a la educación, como Ron Unz, en financiar estas iniciativas. Unz ha manifestado en varias ocasiones que lo que le motiva es el derecho de los inmigrantes a aprender inglés, pero sus críticos afirman que lo que en realidad le mueve son sus intereses personales, a saber, conseguir popularidad y reconocimiento entre los electores para sus futuras aventuras políticas. Como prueba, se han esforzado en recordar a la opinión pública sus frustrados intentos del pasado reciente (buscó la candidatura a gobernador de California en 1994 y se presentó a las elecciones para senador en junio del 2000) y sus ya anunciados deseos de probar nuevamente en el futuro.

 

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