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Esencialmente,
con esta actividad he tratado de fomentar el juicio crítico que
cada uno de estos niños y niñas llevan dentro, ejercitar
la sensibilidad, y fomentar la participación de todo el alumnado
respetando en todo momento las individualidades, pero lo que más
me ha guiado para llevar a cabo esta actividad ha sido realizar o llevar
a cabo una lección "con encanto", donde la fantasía y el
poder creador de todas las personas que vamos a interactuar en el hecho
educativo estuvieran presentes.
Esta actividad
puede dividirse en dos fases: en un primer bloque estaría la elaboración
de un instrumento de percusión y el montaje de la exposición,
para luego, en una segunda fase, pasar a la visita propiamente dicha,
donde toda la comunidad educativa tendría cabida en ella.
Como una más
de las actividades que se realizan en la clase de música, la de
este primer trimestre consistía en la elaboración de instrumentos
de percusión. Habíamos hablado en clase de las distintas
familias y se habían clasificado todos y cada uno de los instrumentos
de pequeña percusión que tenemos en el aula.
De este modo,
en clase se trabajó el tema de la construcción de sencillos
instrumentos de pequeña percusión, orientando al alumnado,
dando pautas, guiándolos; yo les explicaba cómo podríamos
hacer tal o cual instrumento y ellos, gustosamente, participaban añadiendo
o modificando la información. Así fue como los alumnos y
alumnas de 5º de Educación Primaria, niños y niñas
de 10 años, fueron los creadores y protagonistas de esta experiencia,
dando forma a todo lo aprendido en clase. Consiguiendo que al ser ellos
mismos los autores del proceso de fabricación, comprendiesen mejor
su mecanismo y técnica.
Los instrumentos
que realizarían en casa, debían estar elaborados con materiales
reciclados, materiales de desecho preferentemente, de esta forma evitaba
también el consumismo, uno de los temas transversales que establece
el currículo de la Educación Primaria.
Construcción
de los instrumentos
Para
la construcción de los instrumentos seguimos los siguientes pasos:
búsqueda del material, selección del mismo, y construcción
y aprendizaje de su manejo. Posteriormente en clase, todo eso se plasmaría
en un papel.
Una vez realizados
los instrumentos, en clase de música repartí cartulinas
con el fin de identificarlos con vistas a una posterior exposición.
De este modo, cada persona realizaba su propio cartel donde aparecía
por un lado el nombre del instrumento (fue condición imprescindible
que la letra fuera grande y pudieran leerla los niños y niñas
de las clases más pequeñas, puesto que la exposición
sería visitada por todo el centro) y por el reverso se explicaba
el proceso de elaboración, señalando los materiales utilizados,
herramientas y utensilios, de modo que todo aquel que lo leyese, pueda
llevar a cabo dicho proceso y construirlo. Sería por lo tanto,
nuestra "receta de instrumentos".
Pero antes
de preparar la exposición, debíamos clasificar los instrumentos
que teníamos. Los carteles que utilizaríamos para diferenciarlos,
se realizaron con la ayuda de todos. De este modo, un título tan
sugerente como "Descubre el mundo de los sonidos" invitaba al visitante
a adentrarse en nuestra exposición interactiva.
Pero... ¿por
qué interactiva?. Interactiva porque no fue sólo una mera
exposición de trabajos realizados; quise darle globalidad y centrarlo
todo en torno al sentido del oído, sentido de vital importancia
en el aula de música. Así, podíamos encontrar libros
temáticos donde el alumnado del centro, no importa la edad, pudiese
ampliar información sobre el tema. Además, podíamos
entretenernos con unas sencillas adivinanzas, como las del ejemplo:
-Su voz se
oye desde muy lejos.
-Vive siempre
en el último piso.
-Usa falda
de bronce y tiene la lengua pesada y larga."
Asimismo, se
podía leer poesía de los sentidos, incluso citas famosas
que compositores conocidos, o personajes importantes, habían dicho
sobre la música, el oído y la audición. Pero también
se podía jugar: teníamos unos teléfonos con envases
de yogures por los que podríamos hablar y escuchar; teníamos
un juego confeccionado con "huevos kinder" sobre emparejamientos sonoros,
donde debíamos encontrar la pareja de cada uno de ellos, pero también,
en otra mesa, muchos botes de apariencia externa igual, escondían
materiales diversos, pero... ¿dónde está el arroz?.
Montaje
de la exposición
Sólo
faltaba montar la exposición. Del decorado se encargaron ellos
mismos, haciendo carteles con el nombre de las familias. Al entrar, una
lámina informativa sobre el oído, nos explica la anatomía
del mismo. Junto a ella, en un panel informativo, puede conocerse la evolución
de la música desde la prehistoria, donde el cuerpo era utilizado
como un instrumento de percusión, así como las piedras,
pieles y huesos de animales, hasta el siglo XX español con los
compositores más representativos, pasando por el canto gregoriano
de la Edad Media.
Los instrumentos
se colocaron en diferentes mesas, convenientemente ordenados y clasificados,
cada uno de ellos con su correspondiente identificación y en el
centro, cuatro mesas, nos invitaban a acercarnos para poder ampliar información
y/o jugar.
La exposición
se montó en el laboratorio y permaneció abierta una semana,
el alumnado del centro la visitó en horario lectivo y el resto
de la comunidad educativa (familias, profesores, personal no docente)
lo hizo en horario extraescolar, por las tardes de 17 a 18 horas, donde
un grupo de alumnos y alumnas de 5º, no más de cuatro por día,
me acompañaba para vigilar y poder explicar todas las preguntas
que surgiesen.
De fondo se
oía continuamente música de J. Sebastian Bach. Pensé
en este compositor puesto que en el año 2000 se celebraba el 250
aniversario de su muerte. Al entrar en la exposición, se recordaba
que en todo momento se debía oír, por lo que el tono de
la voz no debía ser muy elevado.
De este modo,
todos y cada uno de los alumnos del C.P. "Puerta de Sancho" pasaron por
la exposición interactiva, donde podíamos escuchar, observar,
manipular y aprender aspectos varios relacionados con el oído.
Valoración
y conclusiones
La
actividad fue valorada muy positivamente por todas las personas que visitaron
la exposición y que participaron en ella, pero se me ocurren aspectos
que pueden mejorarla.
Sería
interesante discriminar sonidos previamente grabados en una cinta, pueden
ser del entorno (juegos ya preparados para ello) y/o de los propios instrumentos
fabricados. Tendríamos así otro rincón por el que
pasarían los alumnos, con unos cascos conectados a un aparato de
música escucharían uno tras otro, sonidos que identificarían
en láminas y/o dibujos. En la misma línea, otro rincón
nos permitiría construir un "botellófono" y poder afinarlo
para formar la escala musical.
Por supuesto
que una exposición así no sólo puede centrarse en
instrumentos de percusión. Los niños y niñas de Primaria
pueden construir también instrumentos de cuerda y viento (según
la clasificación tradicional) o cordófonos y aerófonos
(según Hornbostel y Sachs). Existen al respecto libros muy interesantes
que pueden ayudarnos.
Pero estas
y otras ideas que puedan surgir, pueden tomar cuerpo en... ¿otra exposición?.
La puerta queda abierta para el colegio público "Puerta de Sancho"
de Zaragoza, y para todos aquellos que quieran realizar una actividad
cuyo centro sea el oído.
Coral
Elizondo Carmona
Maestra de las especialidades de Música, Pedagogía
Terapéutica y Ciencias, Colegio público "Puerta de Sancho"
(Zaragoza)
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