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tendrá
que ser consciente de que en el futuro esas personas tendrán cada
vez más horas de ocio, de autoformación, de tiempo dedicado
a sí mismas. Así pues, en la escuela no debe primar la idea
de brindar conocimientos útiles para acceder al mercado de trabajo,
sino para vivir. En este sentido, resulta significativo y paradójico
al mismo tiempo que la institución que recibe una mayor presión
laboral sea la universidad, un espacio en el que supuestamente el conocimiento
debería constituirse en un fin en sí mismo. La mejor apuesta
–en la escuela y en el ámbito universitario- debería ser
una vez más el dotar a los alumnos y alumnas de las competencias
necesarias para acceder a las culturas simbólicas (literarias,
artísticas, científicas) que caracterizan a nuestra sociedad
posindustrial, posmoderna, en la que los bienes más preciados –la
riqueza cultural, pero también económica- no están
ligados a la producción de bienes materiales, sino de símbolos
y sistemas que permiten manipularlos y transportarlos (por ejemplo, las
famosas tecnologías de la información y la comunicación).
En este contexto,
no se tratará ya sólo de atender la diversidad entre el
alumnado, sino también "dentro de cada alumno", haciendo
que los espacios educativos desarrollen en diverso grado competencias
distintas entre los alumnos y alumnas, haciéndoles más capaces
no tanto ante el mercado laboral, sino y, sobre todo, más plenos
y autónomos en su desarrollo personal, lo que sin duda facilitará
también su éxito profesional.
De esta forma,
los espacios de ocio o trabajo deberán ser más fluidos,
del mismo modo que sucederá con la educación formal e informal.
Sin duda, en los próximos años vamos a contemplar una intensa
redefinición de la función de la escuela, de la necesidad
de presencialidad en los centros educativos, del tipo de interacciones
(profesor-alumnado) que es preciso potenciar, de la inserción en
los espacios escolares de otras formas de educación que ahora se
consideran extracurriculares (voluntariados, ONGS, actividades extraescolares),
de las características que deberán tener los materiales
que se van a utilizar, de los instrumentos más indicados para llevar
a cabo una evaluación que sea al mismo tiempo rigurosa y ajustada
a los diferentes colectivos, etc.
Frente a todos
estos retos que acabamos de esbozar, caben al menos dos soluciones curriculares
que, en todo caso, nos parecen compatibles:
-La necesidad
de efectuar una selección mucho más estricta y restrictiva
de los contenidos que deberá aprender el alumnado, Se deberá
optar por aquellos que tengan una naturaleza más inclusiva, interdisciplinar
y presumiblemente, más permanente e invariable. Algunos autores
han mencionado en este sentido el interés que supondría
introducir una suerte de meta conceptos (por ejemplo, "sistema",
"interacción", "representación") que
actuarían como ejes transversales entre las distintas disciplinas.
-La conveniencia
de enfatizar aquellos contenidos que favorezcan el aprendizaje continuado
de nuevos conocimientos, es decir, que mejor respondan al viejo desideratum
de "aprender a aprender". Nos estamos refiriendo al conjunto
de habilidades, procedimientos y estrategias de aprendizaje que garanticen
que el hecho de aprender no se detenga; competencias que permitan a cualquier
ser humano adaptarse a situaciones cambiantes y sobrevivir en cualquier
contexto social.
Desde nuestro
punto de vista, estas competencias podrían agruparse en una serie
de bloques que aquí presentamos en forma de decálogo para
facilitar su tratamiento, y que van a desarrollarse a lo largo de este
monográfico.
Se busca, en
definitiva, un estudiante que responda al siguiente perfil: alguien flexible,
estratégico y empático. żEs ése el tipo de persona
que estamos formando en nuestras escuelas?
Carles
Monereo Font y Juan Ignacio Pozo Municio
CUADERNOS DE PEDAGOGIA. Enero de 2001.
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La
escasez de maestros en Inglaterra hace que se recurra a los jubilados
Miles
de profesores están siendo recuperados de su retiro, mientras
el gobierno intenta resolver la crisis existente en las aulas e
impedir que muchas escuelas tomen una medida políticamente
perjudicial, como el dar clases sólo cuatro días a
la semana.
El director
general de Educación, David Blunkett, ha ordenado a las autoridades
locales que ofrezcan puestos a los profesores retirados para llenar
vacantes en centros que están reanudando las clases después
de las vacaciones de Navidad y de Año Nuevo.
Blunkett
acusa a los sindicatos de alarmistas y de incrementar la presión
política unas semanas antes del anuncio de su negociación
salarial anual. El gobierno está cada vez más preocupado
porque los padres se desilusionen con la política educativa
laborista.
Centros
de Londres y Essex ha informado de la existencia de problemas ampliamente
extendidos por la escasez de profesores y 880 alumnos de la escuela
Headlands, en Swindow, está poniendo en marcha planes para
enviar a casa a alumnos de 11 a 14 años, por la falta de
profesorado en la plantilla.
"Nos
hemos visto obligados a actuar", declaró un funcionario del
Departamento de Educación. "Los profesores retirados ofrecen
experiencia y constituyen un recurso disponible de manera inmediata.
Tenemos que permitir que muchas escuelas que hacen frente a dificultades
tengan acceso a ello".
En una
carta a los consejos educativos de la autoridades locales (ayuntamientos,
con competencias en educación), el gobierno ha dicho que
los acuerdos sobre pensiones podían relajarse para permitir
la vuelta de los profesores retirados. Los directores de centro
serán, en particular, uno de los objetivos. (...)
THE
OBSERVER. 7 de enero de 2001
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