Prevención de trastornos alimentarios

entre los escolares

Un manual sobre nutrición saludable facilita al profesorado propuestas
de actividades de aula

Prevenir los trastornos alimentarios entre la población escolar es la finalidad del manual que han editado los Ministerios de Sanidad, Educación e Interior. Este documento, del que se distribuirán 15.000 ejemplares en centros educativos, ofrece al profesorado de Primaria y Secundaria información sobre nutrición saludable, una guía para padres y propuestas de actividades de aula.

Los menús escolares deben constituir un ejemplo de planificación de dietas saludables. (Fotos: Rafael Martínez)

Madrid. ROSAURA CALLEJA
Sólo el 20% de los niños menores de 16 años toma verdura todos los días y únicamente el 62% consume fruta a diario, según se desprende de una Encuesta Nacional de Salud, que pone de manifiesto la escasez de conocimientos sobre nutrición de la población escolar.
Con esta guía se pretende dar respuesta a la demanda social tendente a la creación de hábitos de vida saludables y prevenir trastornos alimentarios, como la anorexia y la bulimia, que han experimentado un notable incremento en los últimos años. Para su elaboración han intervenido expertos en nutrición, dietética, psicología y salud pública, en colaboración con docentes de Primaria y Secundaria.
Dentro de las áreas transversales, que forman parte del currículum escolar, figuran Educación para la Salud y Educación del Consumidor. Entre los objetivos de la Primaria destacan "conocer y apreciar el propio cuerpo y contribuir a su desarrollo, aceptando hábitos de salud y bienestar y valorando las repercusiones de determinadas conductas sobre la salud y la calidad de vida".
Por su parte, en Secundaria se concretarían en "conocer y comprender los aspectos básicos del funcionamiento del propio cuerpo y de las consecuencias para la salud individual y colectiva de los actos y las decisiones personales y valorar los beneficios que suponen los hábitos del ejercicio físico, la higiene y una alimentación equilibrada, así como llevar una vida sana".

Educación para la salud

Promover la Educación para la Salud en la escuela era la apuesta de los Ministerios del Interior, Educación y Cultura y Sanidad y Consumo, cuando suscribieron en 1996 un Protocolo de Intenciones de Colaboración. Con este apoyo institucional, una de las iniciativas se concretaba en la difusión del documento "Guía práctica para profesores", que facilitaba información al profesorado sobre la importancia de la alimentación en el mantenimiento de la salud, así como en el desarrollo emocional y psicosocial del alumno.
Pero, no sólo se educa nutricionalmente al escolar en la escuela, sino que la familia, el entorno y los medios de comunicación desarrollan un papel fundamental.
La educación sobre nutrición se inserta dentro del tema transversal de Educación para la Salud, que se desarrolla desde diferentes áreas del currículo, como las Ciencias Sociales donde se pueden investigar los cambios en los hábitos alimentarios de las distintas culturas. Mientras que en Ciencias Naturales se pueden analizar dietas partiendo del menú semanal del comedor escolar, en el área de Lenguas Extranjeras se aprenderían los comportamientos alimentarios de los países del idioma que estudian los escolares.

Proyecto de centro

Según constata el documento, en su mayoría, los alumnos realizan su comida de mediodía en la escuela, por lo que es preciso que el proyecto educativo del centro incluya las modificaciones y normas para que el comedor escolar constituya un ejemplo de alimentación saludable. No obstante, las familias deben implicarse en estas actuaciones para conseguir cambios favorables y mantenerlos.
La primera parte de la guía se ha estructurado en torno a seis grandes temas: hábitos alimentarios y sus posibilidades educativas; alimentación saludable; diseño y planificación de dietas saludables; conservación y preparación de los alimentos; educación y protección del consumidor; la alimentación y el desarrollo emocional, que contempla la prevención de los trastornos de la alimentación.
Cada tema propone unos objetivos específicos para la etapa de Primaria de 6 a 12 años, así como para la de Secundaria, de 12 a 16 años.

Anorexia y bulimia

Uno de los capítulos que suscitan un mayor interés es el dedicado a la anorexia y la bulimia. En él se analizan las características evolutivas de la pubertad y la adolescencia, la descripción de estas patologías nerviosas y sus consecuencias para la salud. Asimismo, el profesor tiene acceso a unas orientaciones que le permitirán detectar los síntomas en sus alumnos. Por último, este apartado ofrece unas pautas para que el docente desarrolle un trabajo de prevención, así como unas sugerencias para las familias.
La segunda parte del documento contiene propuestas de actividades para desarrollar en el aula, con el fin de modificar determinadas actitudes y conductas. Desde elaborar un bizcocho hasta analizar el modelo estético que presentan los medios de comunicación o la relación entre las emociones y la alimentación, los alumnos pueden llevar a cabo estas prácticas en clase.

Actividad física

Los datos de las últimas encuestas de salud reflejan que cerca del 80% de la población no realiza la actividad física necesaria para mantener la salud. A pesar de que en la infancia y la juventud, las personas son más activas, un porcentaje elevado no alcanza los niveles adecuados, que se traduce en una baja forma física, una menor autoestima y una pobre imagen corporal. Por ello, los padres deben transmitir a sus hijos los beneficios para la salud que conlleva la práctica regular de ejercicio físico y deporte. Este dossier se completa con una guía sobre actividad física y salud, que recoge orientaciones especialmente diseñadas para asesorar a los padres. Componentes de la actividad física, recomendaciones en la infancia y la adolescencia, posibilidades de practicarla, factores que influyen en ella durante la infancia, igualdad entre niños y niñas y prevención de la inactividad en la adolescencia constituyen algunos de sus contenidos. Por último, esta guía recomienda a los padres que se dirijan a las concejalías de ocio y deportes de los ayuntamientos o bien a las consejerías de las distintas comunidades autónomas, donde les facilitarán información sobre instalaciones, actividades y organizaciones, así como la posibilidad de acudir a un profesional de educación física que les informará de las actividades extraescolares del centro o del barrio, además de recomendarles las más adecuadas según las edades de los niños.

 

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