Hoy vivimos en un mundo supeditado a la imagen y en el que existe una notable ausencia de valores, como el esfuerzo, el trabajo bien hecho, el ahorro, la disciplina, el sacrificio, etc., valores en otros tiempos respetados y que actualmente invitan más a la sonrisa. Uno de los muchos "valores" que actualmente están calando en la mentalidad de los adolescentes hace referencia a "la obsesión desenfrenada por el culto al cuerpo", objeto de análisis y reflexión en el presente artículo.

El culto al cuerpo
o la apariencia y el ser

M. Amparo Calatayud Salom
Doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación
y asesora del Centro de Formación, Innovación y Recursos Educativos de Xátiva (Valencia)

S,  concretamente,   en   la

adolescencia, etapa caracterizada por el deseo de gustar, por el acceso al otro sexo, por tener un grupo de amigos y ser aceptado, etc., donde el cuerpo se convierte en un medio y valor tan fuerte que ha llegado a convertirlo en un verdadero culto.
La adolescencia, como todos sabemos, es una de las etapas más problemáticas y más difíciles en la evolución del hombre. Los cambios físicos, psíquicos y sociales que sufre el joven hacen que esté pendiente del que dirán, así como sujeto a las presiones, tanto de los amigos como de los medios de comunicación. Todas estas circunstancias, junto con las connotaciones propias de una sociedad caracterizada como postmoderna, en la que los antivalores como el individualismo hedonista y narcisista, el esteticismo, el relativismo, el consumismo, la inmediatez, la liberación de toda atadura, "el valor del cuerpo", etc., hacen que afloren determinados trastornos de alimentación entre los adolescentes: la anorexia y la bulimia, condicionados por la preocupación por el peso y la idea sobrevalorada de adelgazar.
Algunos autores han venido a calificar a estas enfermedades como una de las epidemias más acuciantes para la juventud del siglo XXI. Trastornos de alimentación que, si bien son más comunes entre las adolescentes y mujeres adultas. empiezan también a tener su público entre los varones. La anorexia y la bulimia constituyen la respuesta de un número cada vez más elevado de adolescentes a los cambios corporales y sociales que caracterizan este periodo. Se trata, por tanto, de un grave problema de salud pública que preocupa y ocupa a las autoridades educativas y sanitarias (tres de cada 100 adolescentes tienen problemas con su imagen y especialmente con el peso).
El estar viviendo en "una sociedad de permanente crisis" no hace más si cabe que agravar la obsesión por los patrones de belleza que coinciden con los mensajes publicitarios y el mundo de las "top models". Sociedad en donde el pluralismo, la carencia de ideologías sólidas, la debilidad de las creencias, la inseguridad y el relativismo moral, el no conocer el valor real de las cosas, junto con la rapidez de las investigaciones científicas y tecnológicas, son algunas de las razones que explican y justifican la permanente crisis, o mejor, la crisis de la crisis. Crisis a la que los adolescentes no son ajenos.

Cultura de la belleza física

Los adolescentes no ajenos a la sociedad postmoderna en la que viven y en donde reina por una parte una excesiva importancia concedida a la apariencia sobre el ser, así como también, la exaltación, a través de los medios de comunicación, etc. de un determinado modelo estético en el que se valora el cuerpo: delgado, alto, atlético, joven, atractivo, dinámico, rico, actual, etc. no hacen más que "alimentar" en los jóvenes una "cultura de la belleza física".
En la adolescencia, belleza y felicidad parecen ser una misma cosa. El joven y su mundo se reducen a su apariencia física y, por tanto, de ella depende su éxito social y personal. Las manifestaciones de este modo de entender y dar sentido al cuerpo están visibles en la sociedad del joven y reflejados en todos los grandes medios de comunicación. Revistas, radio, periódicos, vallas, TV, etc., ofrecen spots publicitarios, invitando y prometiendo dietas de adelgazamiento, salones de belleza, productos "light", etc.
Los jóvenes, inmiscuidos en una sociedad consumista en la que tener, poseer, disfrutar, ganar, alcanzar éxito y en la que todo vale, todo fluye y nada permanece, lo nuevo rápidamente se hace viejo y todo quiere ser experimentado, el placer por el puro placer, están haciendo que los adolescentes sean más vulnerables e imiten determinados patrones de belleza, dejándose influenciar por los medios de comunicación y, sobre todo, por la TV de donde los jóvenes beben las ideas, costumbres y patrones sobre la vida.
Pensamos que en estos momentos en los que nos ha tocado vivir el tema transversal: Educación para la Salud cobra un sentido especial dentro del contexto escolar y social postmoderno. Los jóvenes de hoy con su mentalidad y modo de vivir no viven en una sociedad ciega ante el valor, sino en una sociedad con tantos valores en la que se hace cada vez más difícil o imposible diferenciar el valor del antivalor. De ahí, de la importancia de la escuela como entidad tanto para la formación en actitudes, valores como también para la educación de conductas de salud en los alumnos y alumnas. Con la LOGSE y con la inclusión del Tema Transversal la Educación para la Salud, ésta se convierte en un instrumento trascendente de Promoción de Salud.

Anorexia y bulimia

La anorexia nerviosa y la bulimia son dos trastornos de la conducta alimentaria que actualmente y, por desgracia, presentan una gran incidencia en nuestros institutos. El culto al cuerpo y el hecho de asociar una estética no siempre saludable con el éxito social son valores en alza en una sociedad que margina al obeso. La anorexia y la bulimia se han convertido en dos lacras importantes de las sociedades modernas desarrolladas a las que los adolescentes no son ajenos.
Estamos convencidos de que la formación de actitudes, valores y conductas positivas de nutrición y alimentación en los jóvenes, es la forma más eficaz de prevenir los trastornos alimentarios y la única arma para combatir esta epidemia de nuestros tiempos.
Es evidente que una de las obligaciones de la escuela además de prevenir el contagio de enfermedades entre sus alumnos, dentro de una estrategia global de educación para la salud, debe ser la de facilitar la información adecuada y suficiente para que los jóvenes que a ella asisten puedan responsabilizarse en el futuro de su propio estado de salud.
Creemos que a estas alturas de siglo es necesario reflexionar sobre el sentido y el valor de la escuela de hoy. En la sociedad en la que estamos viviendo cada vez existe un mayor reclamo y necesidad de ir construyendo una Nueva Escuela más centrada en la Educación para la Vida. Todo un reto social y un compromiso ético para todos aquellos/as profesionales de la Educación trabajadores y comprometidos/as con una escuela saludable.

 

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