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Las otras Humanidades

Ahora que la ministra Del Castillo está gestando con su equipo un nuevo parto milagroso que soluciona la penosa incultura que nos invade añadiendo horas las materias "fundamentales" (¿o fundamentalistas?) y restándolas ¿a cuáles? Pues claro, a Plástica, Educación Física y Música, no me queda más remedio que opinar sobre ello.
Cuando las industrias deportivas y de entretenimiento (Fútbol, Música, Cine, Video-juegos, Internet) generan ingresos multimillonarios para otros países nuestros gobiernos pretenden que sepamos leer y escribir, hacer las cuentas y saber la lista de los reyes godos.
Cuando nuestros alumnos adolescentes están pendientes de los resultados deportivos y de la música, sus ídolos son deportistas, actores, modelos y cantantes, pasan sus horas libres haciendo deporte, oyendo música, viendo películas, videojuegos o Internet, nuestra ministra y consejeros pretenden volver a la pluma de ganso, la tabla de multiplicar y la Enciclopedia.
Cierto que nuestras asignaturas de Plástica, Educación Física y Música siempre han sido encomendadas al último de la lista, Flechas y Pelayos, algún recomendado o torpe. Cierto que siempre ha habido la leyenda de que esto no se enseña, se nace sabiendo, nuestra misión de profesores era no echarlos a perder, entretenerlos. Nosotros podemos tener treinta alumnos por clase y horarios intempestivos, lo nuestro es complementario, no es esencial.
¿Y qué hablar de aulas especiales? ¿Un lavabo para pintar y limpiar materiales? ¿Caballetes, pinturas, arcilla? No, no, basta una mesita y lápices de colores. Lo demás es excesivo. ¿Un gimnasio? No, basta una cancha sin demasiadas piedras. ¿Vestuarios… para qué? Que se vistan ahí detrás, y se limpian el sudor con una toalla. ¿Un equipo de música? ¿instrumentos musicales? ¿Insonorización? No, no, mejor papel y partituras, una flauta, y todo bajito, por favor. Lo nuestro es complementario, no es esencial.
Se olvida la ministra y los consejeros que nuestro gran Picasso fue hijo de profesor de Dibujo, y aún así practicó mucho tiempo antes de ir a París. Que el gran Van Gogh practicó, practicó y practicó hasta conseguir crear su estilo. Que los prodigios musicales de Mozart y los deportivos de Raúl fueron posibles por la práctica continua de aquello que les gustaba.
Por desgracia yo no opino como la ministra, consejeros y demás asesores de educación. Yo pienso que incluso el Arte Plástico, la Música y el Deporte se pueden enseñar, se pueden practicar y además son imprescindibles en un mundo donde las máquinas nos van a liberar de operaciones matemáticas, correcciones ortográficas, traducciones y búsqueda de miles de datos históricos. Y pienso que las tres son aún más importantes en edades de desarrollo en las que los/as alumnos/as necesitan educación física, sentimental, artística, musical y creativa.
Sólo unos gobiernos nacionales o autonómicos que necesiten pueblos aptos para consumir productos ajenos, que se nieguen a crear por sí mismos su cultura, su música o su propia salud física, pueden pretender una reforma como la que llevamos o como la que se anuncia.
"¡Qué inventen ellos!" se dijo ya hace tiempo, y que paguemos nosotros, y que la economía, la Santa Economía, reine por los siglos de los siglos,… Que así no sea.

Pedro L.Villarrubia
Profesor de Dibujo

 
   
 
   

Leer para comprender

Con la puesta en marcha de la reforma del currículum de la ESO que, entre otras modificaciones, amplía el horario dedicado a la lengua en 35 horas anuales mas, confíamos en que los escolares mejoren su comprensión lectora. Los profesores observamos con auténtica preocupación los elevados índices de fracaso escolar y la deficiente formación de nuestros alumnos.
Un conjunto de factores determinan el deterioro de la enseñanza que se imparte en los centros, pero uno de los más influyentes, en mi opinión, es que los estudiantes carecen de hábito de lectura, por lo que presentan numerosas dificultades para comprender los textos y los materiales didácticos. Asimismo, por idénticas razones adolecen de la fluidez verbal y escrita necesaria para expresar lo que han estudiado.
No obstante, comprender un texto no resulta tan complejo como creen los escolares. En primer lugar, deben extraer la idea principal, sin la que el escrito no tendría sentido. El título del libro o del capítulo aporta información sobre el tema que se desarrolla en el texto. Además, el índice resulta muy útil para obtener una idea general de los temas en los que vamos a profundizar.
También me permito sugerir a los alumnos que cuando se pongan a leer tengan a mano un buen diccionario, para consultar el significado de algunas palabras. Además de comprender mejor el texto, enriqueceremos nuestro léxico. Papel y lápiz resultan indispensables para tomar notas de las ideas más relevantes, a medida que progresamos en la lectura. Por último, si el texto va acompañado de gráficos o ilustraciones debemos detenernos en su interpretación, que contribuirá a completar la información escrita.

Justino Navarro Rodríguez
Albacete.

 

 
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