La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Calcografía Nacional exponen la obra de Tomás Campuzano
y Aguirre
Con regusto de otra época pero con plena actualidad emotiva
y artística se presenta en Madrid la obra de Tomás Campuzano
y Aguirre, uno de los pintores y grabadores que mejor captaron los paisajes, tipos y costumbres de una España finisecular.

Madrid. JULIA FERNANDEZ
La belleza de las imágenes reunidas en las dos muestras exhibidas estos días en el Museo de la Real Academia de San Fernando y la Calcografía Nacional sorprenden y acogen en una emocionante atmósfera al visitante. Puertos que viven en una realidad pasada pero que reflejan lo esencial de los enclaves portuarios a través del tiempo; escenas rurales que recogen la fuerza y esplendor de una tierra que alimenta y recrea al ser humano y manifestaciones vitales y sociales de unos hombres y mujeres de una España finisecular se suceden en un recorrido que expresa una apasionada comprensión y querencia por todas las manifestaciones de la naturaleza.
Son imágenes salidas de una concepción realista de la expresión pictórica y un deseo de comunicar una nueva España, alejada de la visión mixtificada romántica pero con un halo de nostalgia y de belleza imposible. Su autor, Tomás Campuzano y Aguirre, fue un personaje singular proveniente de una familia de ilustrados que abandonó su carrera como funcionario del Estado para dedicarse de pleno a la actividad artística. Viajero por las tierras españolas se constituyó en un fidedigno testigo de sus realidades.

Puertos eternos

Retrató sus puertos en un momento en que éstos simbolizaban el desarrollo industrial y la pujanza económica de una ciudad, y lo hizo respetando el gusto de la burguesía de la época, eliminando los ya existentes barcos de vapor y dando total protagonismo a los grandes buques y barcazas de vela. Recogió impresiones de sus campos, de los grandes ríos, de sus longevos árboles, y de los seres humanos que en permanente simbiosis los habitaban.
La selección de 48 óleos, 46 estampas, cuadernos de apuntes y libros ilustrados, procedentes de museos, coleccionistas y familiares del artista, que ahora se presentan en Madrid atraviesa todas las épocas expresivas del pintor y también sus vivencias. Los cuadernos de apuntes de sus viajes por Inglaterra, Francia, Paises Bajos, Alemania y Cuba o los dibujos realizados como corresponsal artístico al canal de Panamá por la revista La Ilustración Española y Americana nos hablan de un creador abierto al mundo pero enamorado de una naturaleza llamada España.

 

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