Educar para una nueva sociedad

El II Congreso "Católicos y vida pública" aborda el futuro de la educación desde todos los ámbitos sociales

La Fundación Universitaria San Pablo-CEU ha organizado y desarrollado en Madrid, durante los pasados días 17, 18, 19 y 24 de noviembre, el II Congreso "Católicos y Vida Pública", en el que, bajo el epígrafe "Educar para una nueva sociedad" y con la participación de más de 800 asistentes, se han tratado asuntos relacionados con la educación desde todos los ámbitos.

Madrid.
En el desarrollos de las actividades del congreso, celebrado en el Aula Magna de la Universidad San Pablo-CEU, los participantes se plantearon cuestiones e interrogantes tan relevantes como: ┐a quién corresponde el derecho de educar?, ┐existe libertad de enseñanza, igualdad de oportunidades y autonomía para los centros de iniciativa social? o ┐cuál es el papel de la educación en una sociedad plural e integrada?.
El comité organizador del congreso se hallaba formado por casi 200 personalidades de los ámbitos académico, cultural, político y social, y entre los miembros de este comité y los ponentes participantes figuraban ocho académicos, once rectores de universidades españolas, cinco directores de colegios o institutos, cuatro presidentes de Comunidades Autónomas, diez diputados y eurodiputados, cinco alcaldes de capitales de provincia, diez ex ministros y once directores de medios de comunicación.
El congreso, articulado en torno a conferencias marco y mesas redondas, fue inaugurado por el Nuncio de la Santa Sede en España, Manuel Monteiro de Castro, quien en su intervención afirmó que "los católicos deben asumir su responsabilidad personal mediante su participación en la vida pública según su conciencia rectamente formada, desde la verdad y sin imponer a nadie su fe, pero sin dejar que personas e instituciones conculquen sus derechos", y resaltó que "la educación consiste en ser cada vez más hombre, o sea, a ser mejor, a saber más, pero no a tener un mayor poder".
El presidente de la Fundación Universitaria San Pablo-CEU, Alfonso Coronel de Palma, tras dar la bienvenida a los más de 800 participantes en el Congreso, señaló que "el futuro de la Humanidad y de los pueblos está en la educación, entendida ésta como una obligación fundamental de los padres; por esta razón, es de gran trascendencia que los padres gocen de la libertad de elegir una escuela para sus hijos, y también que disfruten de las ayudas públicas que se reciben del Estado".
"Estamos actualmente en una educación de corte estatista -afirmó Coronel de Palma- donde el Estado no cumple con el principio de subsidariedad", y añadió que "es importante tener en cuenta una futura educación con las miras puestas en la integración y la igualdad". Coronel de Palma resaltó asimismo que "nace un nuevo modelo de sociedad, con nuevos retos, como el multiculturalismo, como la nueva configuración de la familia, como la exclusión educativa y social, que necesita respuestas diferentes, y es en este contexto en el que se enmarca este Congreso".

Dura crítica a la sociedad actual

Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz y del Consejo Científico de la Fundación Ramón Areces, y que ha desempeñado los puestos de ministro de Educación y de secretario general de la UNESCO, fue el encargado de dictar la conferencia inaugural del Congreso.
En su intervención, Mayor Zaragoza afirmó que es fundamental educar en valores, ya que "la causa del gran número de adolescentes que beben, que se encuentran desamparados, que no saben cómo pueden determinar sus puntos de referencia, es la falta de valores; hay que fomentar unos valores permanentes, que son los que están siempre, los que en momentos diferentes pueden ayudarnos".
En palabras de Mayor Zaragoza, "es fundamental fomentar a los jóvenes la pedagogía de la inquietud, que aprendan a escuchar pero también a saber expresarse; no sólo hay que tener libertad de expresión, sino que hay que luchar por la capacidad de expresión. Tenemos que ser capaces de formar nuestra propia respuesta". Asimismo, se mostró partidario de la educación en el plurilingüismo, "ya que hay que tender puentes a las diversas lenguas que nos permitan interpretar mejor al otro".
Mayor Zaragoza hizo una dura crítica a la sociedad actual, y afirmó que "no vamos por buen camino, no puede ser que el 17% de la Humanidad tenga el 83% de los recursos de la Tierra, y que 20.000 hermanos mueran diariamente. Hay que tener presente y sentir vergüenza de una sociedad que invierte tantos millones en armamento y que tenga dinero suficiente para combatir el sida en países africanos; hay que tener vergüenza por los niños de la calle, por los niños abusados sexualmente y laboralmente, los niños que inhalan pegamento, las niñas que se prostituyen en las esquinas de nuestras ciudades... ya que es responsabilidad de la sociedad". A pesar de esto, se mostró optimista, y señaló que "tras darnos cuenta de la situación actual de zozobra de ética y moral, hay que reaccionar rápidamente; lo importante de la actuación de los hombres es nuestra capacidad de crear: esta capacidad de crear nos hace impredecibles, y aquí es donde radica la esperanza de que se puede tener una sociedad nueva".
El presidente de la Fundación Cultura de Paz hizo un llamamiento a la cooperación internacional, en la que "vamos como los cangrejos; hay que intentar que toda la Humanidad pueda educarse en valores, y el primer verbo que hay que conjugar es compartir mejor, aunque este verbo en un ámbito internacional se conjuga mal; no vamos por buen camino cuando el país más poderoso del mundo sólo da el 0,09% al Tercer Mundo, muy lejos del 0,7%".
Por su parte, José Manuel Otero Novas, ex ministro de la Presidencia y de Educación en los gobiernos de la Transición, fue el encargado de abrir el debate "┐A quién corresponde el derecho a educar? Educación y familia". En su ponencia, Otero Novas afirmó que "me cuesta comprender que los ciudadanos que tienen la suerte de contar con un centro público de enseñanza secundaria o universitaria acorde con sus preferencias, aunque sean económicamente potentados, disfruten del mismo casi gratuitamente, pagando menos del 20% de su coste, mientras que aquellos otros que crean necesitar uno privado de esos niveles, quizá por razones pedagógicas, o religiosas, o lingüísticas, hayan de pagar el 100% de su coste, aunque vivan en la penuria; es un tratamiento desigual por razones ideológicas".
"┐Cuándo se decidirá el Estado -se preguntó Otero Novas- a cumplir en esta materia el artículo 9 de la Constitución Española, que le ordena promover condiciones efectivas de libertad e igualdad, removiendo los obstáculos que lo impidan?".

Una sociedad plural e integrada

En la segunda jornada del Congreso, Eugenio Nasarre, presidente de la Comisión de Educación, Cultura y Deporte del Congreso de los Diputados y miembro del comité organizador del Congreso, presentó una ponencia sobre "El papel de la educación en una sociedad plural e integrada", y afirmó que "el pluralismo y la diversidad hay que aceptarlos como elementos que pueden enriquecer una sociedad civil abierta, pero es imprescindible el reconocimiento del principio de la existencia de unos valores objetivos universales basados en la dignidad de la persona humana, que han de poderse transmitir de generación en generación, y que constituyen la fuente de virtudes morales; esta misión transmisora es la que corresponde a la tarea educativa. La cuestión es que el único principio moral defendible con carácter universal es la obligación de la tolerancia y el respeto a la diversidad, porque es el único modo de preservar la sociedad pluralista".
Nasarre significó asimismo en su exposición que "una educación para la vida de individuos libres en una sociedad civil supone una educación que atiende el desarrollo de las capacidades de las gentes para ser libres, para respetar y propiciar la libertad de los otros y para aceptar una convivencia impregnada del respeto de unas leyes entendidas como reglas abstractas, formales y universales que garantizan la libertad de todos".
Por su parte, Amalia Gómez, ex secretaria general de Asuntos Sociales, desestimó en su intervención entender la educación como "un simple proceso informativo; hemos de bajar a las actividades reales, es decir, a enseñar la tolerancia, el esfuerzo y la convivencia, implicar más a los padres y hacerles ver que el proceso educativo es, además, el proceso de configuración de la personalidad de sus hijos".

 

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