Una muestra
pictórica recupera las primeras vivencias
lúdicas de la playa
Asociada a imágenes bélicas, laborales o míticas, la playa careció hasta mediados del siglo XIX de una representación cálida y amable en el imaginario humano. Ahora, una exposición organizada por la Fundación Mapfre Vida nos acerca a los primeros encuentros de los pintores con la luz, el calor y la vida de un litoral marítimo que tan tardíamente la sociedad descubrió y sintió.

"La niña curiosa" (1916).
Joaquín Sorolla.

Madrid. JULIA FERNANDEZ
El mar, considerado históricamente por la sociedad como amenazador, insalubre y enigmático, era visto sólo como un lugar de trabajo, de transporte o incluso de batalla. Su representación en la pintura española fue escasísima antes de finales del siglo XVIII, en que algunos creadores comenzaron a realizar vistas de ciudades costeras de forma detallada y casi topográfica, esperando dar paso más tarde a las sugerentes imágenes de los románticos.
Pero el auténtico nacimiento de una representación plástica del mar y de su playa es parejo a la nueva visión que sobre su esencia comienza a tener la sociedad española en la segunda mitad del siglo XIX. La filosofía higienista, surgida como reacción a la vida empobrecida y sucia de los nuevos núcleos urbanos y el surgimiento de una clase social próspera que buscaba ampliar sus medios de disfrute y placer, fueron pilares sobre los que se llevó a cabo la aproximación al lado más luminoso y benéfico de lo marítimo: el mar y su playa acababan de entrar de forma definitiva en el imaginario humano como esa arcadia feliz que prometían los sueños infantiles.

Un enigma descifrado

Paisajes costeros llenos de nuevas y brillantes construcciones, elegantes playas y aristocráticos balnearios de San Sebastián, Santander, Zarauz...o Irún; abruptas y recónditas calas catalanas; soleadas y desconocidas playas de las islas Baleares; y, por último, un radiante Levante, inundado de luz y sol, que iniciaba la reconciliación con un sur que sólo décadas después sería descubierto y vivido en su esplendor. Son fases de un acercamiento y una vivencia que la muestra "A la playa. El mar como tema de modernidad en la pintura española 1970-1936", reproduce en sus más de ciento cuarenta obras. Los treinta pintores que reflejan estos espacios y sensaciones fueron los singulares y prodigiosos registradores de una fiesta de encuentros del ser humano con una naturaleza anteriormente rechazada.
Obras de Carlos de Haes, Joaquín Mir, Ignacio Pinazo, Dalí, Cecilio Pla, Darío de Regoyos, José Navarro...o del mayor testigo y amante que ha tenido nuestro litoral: Joaquín Sorolla. Sus impresiones unen nuestra actual memoria con un tiempo en que la sensibilidad humana comenzó a entender el enigma del mar.

 

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