Minorías étnicas, inmigrantes y alumnos en desventaja social son los destinatarios de este programa
Estos escolares presentan niveles curriculares bajos y precisan refuerzo en materias como lengua y matemáticas. (Fotos: Rafael Martínez)
 

Igualdad de oportunidades para alumnos en situación de desventaja social y educativa, garantizar la calidad de la ense- ñanza, arbitrar medidas integradoras e incorporar la iniciativa social a la acción educativa de las distintas administraciones
son los objetivos del Plan Regional de Compensación Educativa de la Comunidad de Madrid para este curso 2000-01.

Madrid. ROSAURA CALLEJA
El programa se canaliza a través de cinco líneas de actuación que contemplan escolarización, actuaciones en centros sostenidos con fondos públicos, además de otras complementarias, el desarrollo de la educación intercultural y la colaboración entre instituciones, así como la participación social.
Para su desarrollo, la Comunidad de Madrid destina 15.000 millones de pesetas, que se distribuirán a lo largo de cinco años. En el presente curso académico, la Consejería de Educación dispone de 3.600 millones de pesetas.
Estas actuaciones de compensación educativa se dirigen fundamentalmente a alumnado de etnia gitana y colectivos de inmigrantes, además de otros escolares en situación de desventaja social o pertenecientes a sectores de población marginada.

Datos de escolarización

Según datos de escolarización del alumnado con necesidades de compensación educativa de la Comunidad de Madrid, 7.932 alumnos gitanos de los que 6.031 corresponden a la capital estaban matriculados el pasado curso en centros públicos de Educación Infantil, Primaria y ESO. En este mismo período, se estima que 25.049 hijos de inmigrantes fueron escolarizados en la comunidad madrileña, de los que el mayor número, 15.493, se localizaba en la capital. Por último, 8.093 escolares presentaban necesidades de compensación educativa, de los que 5.421 asisten a centros de la capital.
Al colegio público Jaime Vera acuden escolares de más de treinta nacionalidades. De los 700 alumnos matriculados en el centro, alrededor de 70 son atendidos por el equipo de educación compensatoria. Con una experiencia de más de tres años en este campo, Carmen Bertrán de Lis explica que las nacionalidades de los niños, dependen de las corrientes migratorias que se produzcan en cada momento. "Este curso los niños latinoamericanos constituyen el grupo mayoritario, especialmente representativos son los procedentes de la República Dominicana y Ecuador. Junto a ellos, también constituyen un colectivo numeroso los marroquíes, los originarios de países del Africa subsahariana y los chinos", revela.

Refuerzo en lengua y matemáticas

Su compañero Francisco Manzano especifica que las demandas educativas de estos alumnos se concretan en las materias instrumentales como lenguaje y matemáticas. "A pesar de que los latinoamericanos no tienen problemas de idioma, llegan al centro con unos niveles curriculares muy bajos, especialmente los dominicanos. En el caso de los chinos, africanos y los procedentes del países del Este, debemos partir de un nivel 0 de lengua castellana, pero por lo general en un plazo de unos tres meses conseguimos que puedan comunicarse con cierta fluidez", afirma este profesor.
A su llegada al centro, estos alumnos se les adjudica la clase que les corresponde por edad y el tutor realiza una valoración de sus conocimientos y carencias, para cursar la demanda a los profesores de Compensatoria, que se ocupan de escolares con un retraso curricular de dos años como mínimo. "Los grupos han de ser homogéneos en cuanto a nivel de conocimientos, pero también consideramos la edad para que no sientan acomplejados", dice Manzano.
A lo largo de la semana, estos alumnos permanecen fuera de su aula cuatro jornadas o sesiones, que se concreta en no más de 90 minutos diarios.

Absentismo escolar

Carmen Bertrán de Lis asegura que si asisten a clase con regularidad pueden llegar a integrarse. Sin embargo, se produce un notable absentismo, "como es el caso de los niños gitanos que si celebran alguna fiesta familiar, al día siguiente no acuden al centro. Esta costumbre es común en la etnia gitana, pues la practican tanto niños españoles como los rumanos", indica esta profesora.
Para paliar el absentismo, los maestros comunican las faltas de asistencia a los trabajadores sociales, que se ponen en contacto con las familias. Estos profesores señalan como caso especial el de los chinos, cuyos padres no acostumbran a mostrarse colaboradores, al parecer porque en numerosos casos se encuentran en situación ilegal.
En este sentido, Manuel Bellón, jefe de servicio de la Dirección General de Promoción Educativa, destaca los convenios de colaboración de los Ayuntamientos con los centros, destinados a paliar el absentismo. En el caso de que la gestión que realicen los trabajadores sociales con las familias no arroje resultados positivos, se puede recabar la intervención de la Fiscalía del Menor.

Atención domiciliaria

Según los datos facilitados por la Dirección General de Promoción Educativa, durante el pasado curso, 307 profesores de Primaria realizaron tareas de apoyo educativo en 259 centros. Manuel Bellón especifica que entre las actuaciones de compensación educativa se incluyen las dirigidas a niños hospitalizados y con convalecencias prolongadas, ya que por enfermedades de larga duración la escolaridad experimenta una interrupción que propicia retraso escolar.
En el presente curso, más de 275 profesionales constituyen el profesorado de apoyo en más de 600 centros y, según revela Bellón, el curso 2001-2002 se incorporarán profesores de Secundaria. Este curso unos 200 niños convalecientes se benefician del programa de atención domiciliaria, que llevan a cabo una veintena de maestros.
Por otra parte, este Plan Regional recoge alternativas educativas y de inserción sociolaboral para jóvenes desfavorecidos que no superen los objetivos de la educación obligatoria. Manuel Bellón alude a la creación de unidades de formación e inserción laboral de chicos mayores de 16 años. Unos 500 jóvenes, además de la oferta de los Programas de Garantía social, contarían con apoyos en habilidades sociales, búsqueda de empleo e integración social. "Además se les asigna un incentivo de producción de 17.000 pesetas mensuales. Faltas de disciplina y de puntualidad, absentismo o ejecutar incorrectamente un trabajo se reflejan en descuentos de esa cantidad".

Formación e intercambio

Otro de los objetivos que persigue este Plan es la formación permanente del profesorado que se ocupa de alumnos en desventaja social y que atiende a la diversidad cultural.
Francisco Manzano valora especialmente estas actividades de formación, porque además del reciclaje profesional lo más significativo es el intercambio de experiencias, materiales e información entre los compañeros. Estos profesores coinciden en afirmar que dadas las especiales características de sus alumnos, la programación no puede realizarse siguiendo el modelo convencional.
También denuncian la desmotivación e inestabilidad laboral, ya que en su mayoría se encuentran en comisión de servicios, renovable cada año. Estos profesionales demandan la creación de la especialidad o, por lo menos, que se tenga en cuenta su experiencia en educación compensatoria.

 

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