En el presente artículo, su autor, que ha sido profesor de educación multicultural en la Universidad de California State, alerta sobre la problemática y tratamiento de las nuevas necesidades educativas que la creciente multiculturalidad en las aulas españolas conlleva, y aboga por una voluntad de adaptación en el seno de la comunidad educativa a la nueva realidad que supone la escolarización de los niños inmigrantes. Su experiencia directa en el ámbito de la educación multirracial y multicultural en el Estado de California permite al
autor exponer y explicar las iniciativas allí emprendidas.

El multiculturalismo
en las aulas españolas

Francisco Ramos Calvo
Coordinador bilingüe en el Distrito Escolar Unificado
de Los Angeles (California, EE.UU)
ACE  unas semanas un pe-

riódico nacional exponía algunos de los problemas de escolarización a los que se enfrentan los niños inmigrantes que van llegando a España en números cada vez mayores. En concreto, se mencionaba que un 36% de estos niños no recibe ningún tipo de educación compensatoria que contribuya a solucionar de alguna manera sus necesidades educativas. Una cifra tan alta parece contrarrestar la imagen optimista que se quería ofrecer de que nuestras escuelas se estaban volviendo multirraciales y multiculturales.

Lo que pasa es que estamos empezando a comprobar, por primera vez, que el verdadero multiculturalismo es algo más que el toque exótico de tener inmigrantes en las aulas y preguntarles de qué país vienen para conocer un poco de sus costumbres. Los alumnos minoritarios son, por encima de todo, estudiantes que tienen necesidades académicas, idiomáticas y culturales específicas que hay que solucionar. Para poder hacerlo se requieren proyectos adecuados, un plan sistemático de actuación por parte de maestros y comunidad educativa en general y una voluntad de adaptación a los cambios que la nueva realidad escolar española va trayendo. Esto, claro, si se quiere estar en condiciones de afrontar los retos que esperan en el futuro cercano, cuando los porcentajes de immigrantes lleguen a disparararse como lo han hecho, por ejemplo, en los Estados Unidos en los últimos quince años.

California: un microcosmos de lenguas y culturas

Como muestra valen, en este caso, dos botones: California y Los Angeles. California tiene una población total y una población escolar bastante similares a las españolas. Pero mientras en España el porcentaje de alumnos escolarizados que tienen conocimientos limitados de español se limita al 1% del total (70.000), el porcentaje de alumnos con conocimientos limitados de inglés se dispara al 25% en el estado americano (cerca de 1,5 millones de estudiantes).

Los alumnos californianos forman un microcosmos de lenguas y culturas difícil de encontrar en otro lugar del mundo. Entre las decenas de idiomas que hablan, el español es el más extendido (81,1% del total), seguido del vietnamita (3,1%) y del hmong (2,2%). En menores porcentajes aparecen el chino, el tagalog, o el camboyano, y otros menos conocidos pero con fuerte presencia en algunas zonas determinadas, como el urdu, el swahili, el amharic, el cree o el navajo.

Uno de los distritos más grandes del mundo, el Distrito Escolar Unificado de Los Angeles, ofrece una fascinante diversidad. Sus 711.000 alumnos hablan cerca de 90 idiomas diferentes, y casi el 50% (unos 320.000) tienen conocimientos limitados de inglés. Estos últimos superan holgadamente el 90% del total del alumnado en muchas escuelas (por ejemplo en East Los Angeles). Por si esto fuera poco, un problema añadido es el bajo nivel socioeconómico de una gran mayoría.

Un ejemplo ante la nueva situación española

Probablemente no se puede comparar esta situación con la española de la actualidad, pero sí que puede servir como ejemplo de algunas de las dificultades que se avecinan para las autoridades educativas que se ocupan de la política lingüística. Afortunadamente todavía hay tiempo, pero no se debería desaprovechar.

Si de verdad se quiere implementar un multiculturalismo real, hay que empezar por mejorar las condiciones de escolarización de aquellos que más lo necesitan, utilizando los materiales y métodos de enseñanza que mejor se adapten a su situación, y valorando sus idiomas y culturas nativos. De otra forma, nos quedaremos en un multiculturalismo superficial. Aquél que, según Banks, conoce solamente un poquito de sus tres "efes" : food, fiestas and famous people.

 

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