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Madrid.
El pasado
día 26 de octubre tuvo lugar, en la Sala de Juntas del Círculo
de Bellas Artes de Madrid, la presentación del libro La inspección
educativa. Siglo y medio de la inspección educativa en España
(1849-1999), escrito por Alfredo Mayorga Manrique y publicado por
la editorial Santillana.
La
obra desvela la historia de la inspección educativa desde su creación
e implantación en el sistema de enseñanza de nuestro país
y, según apuntó su autor, "ha nacido como homenaje a todos
quienes han ejercido esta profesión durante los 150 años
de su existencia".
A
lo largo de la publicación, el autor hace un detallado seguimiento
de la evolución legislativa y su incidencia en la transformación
de la educación española, prestando una atención
especial a las funciones de la inspección educativa en España
y a su evolución.
Junto
a los acontecimientos históricos más importantes de la inspección
educativa y de la educación española en general, en la obra
aparecen los nombres y actuaciones de los principales protagonistas de
esta profesión, contemplados desde la mirada de quien ha desempeñado
y vivido la inspección educativa española desde diferentes
puestos de responsabilidad.
Larga
trayectoria
Alfredo
Mayorga Manrique, en la actualidad presidente del Consejo Escolar del
Estado, ha desarrollado una larga y amplia trayectoria en el ámbito
de la educación española, desempeñando las actividades
profesionales de maestro, director escolar, inspector de educación
en Albacete, Ávila y Madrid, director general de Educación
en la Xunta de Galicia y subdirector general de Inspección del
Ministerio de Educación y Cultura.
El
acto de presentación del libro fue presidido por Eugenio Nasarre
Goicoechea, presidente de la Comisión de Educación, Cultura
y Deporte del Congreso de los Diputados, y contó con la intervención
del embajador Antonio Serrano de Haro y de Teófilo González
Vila, ex director general de Coordinación y de la Alta Inspección
del MEC, quienes glosaron la labor de la inspección educativa en
sus 150 años de existencia.
"El
libro, pese a que en ningún momento pierde rigor y ajuste a la
verdad histórica -subrayó González Vila- resulta
ameno gracias a la espontaneidad y sencillez que le ha sabido dar su autor".
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