Educar para la paz y la convivencia

El Congreso de FAPACE destaca el papel de la escuela
y la familia para fomentar la solidaridad, y la tolerancia

La paz debe ser un objetivo prioritario en la educación de los niños y en las relaciones familiares y sociales, según las conclusiones del Congreso de Federación de padres de Fomento de Centros de Enseñanza. En este encuentro se ha reclamado también el apoyo los poderes públicos a la cultura de paz, y el desarrollo de un eje transversal de la paz y la solidaridad en las asignaturas del currículo escolar.

Madrid. G.A.
La Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Centros de Enseñanza (FAPACE) ha celebrado recientemente en Madrid su XXX Congreso bajo el lema "Educar para la paz", para sumarse al impulso dado por la Unesco a las conmemoraciones previstas para el año 2000, declarado a favor de "la cultura de la paz y la no violencia". Precisamente, los principales objetivos de este encuentro han sido "crear un foro de reflexión e intercambio de ideas, sobre las distintas facetas que contribuyen a edificar los cimientos de una cultura de la paz; generar propuestas concretas y realizables sobre los modos de incorporar a la educación valores como la solidaridad, la tolerancia, el respeto mutuo y el espíritu de diálogo; e implicar a las familias en estos procesos".
FAPACE integra a los padres de alumnos de los 33 colegios de Fomento de Centros de Enseñanza, y ha reunido en este Congreso a cerca de 1.000 padres y 50 personalidades de los ámbitos educativo, institucional, cultural, científico y universitario. Se han celebrado tres mesas redondas, que se han completado con cuatro grupos de trabajo "para evaluar aspectos prácticos y concretos de la cultura de paz en la tarea educativa".
El presidente del Club de Roma, Ricardo Díaz-Hochleitner, ha moderado la mesa sobre "Humanismo y Educación para una cultura de paz", el catedrático de Información Especializada de la Universidad Complutense de Madrid, Javier Fernández del Moral, ha coordinado la mesa sobre "Educar para la paz en la era de la información", y el catedrático de Educación Comparada de la UNED, José Luis García Garrido, ha dirigido la relativa al "Papel de la familia en la educación para la paz". En esta última mesa han participado también los presidentes de la European Parents Association (EPA), Dominique Bariller, y da la CEAPA y la CONCAPA, Eulalia Vaquero y Agustín Dosil respectivamente.

Objetivo real

Todos los participantes en este Congreso han coincidido en una serie de conclusiones, en las que afirman que "la paz ha de ser un objetivo real, que debe estar presente en la educación de los hijos, en la familia, en el colegio y en la sociedad, como un valor integrador en el que todos estamos comprometidos". Consideran necesario "que los poderes públicos actúen siempre como agentes activos de una cultura de paz, facilitando y promoviendo cuantas iniciativas educativas propongan esta finalidad". Y creen que "hay que desarrollar el eje transversal de la paz y la solidaridad, incorporándolo sistemática e intencionalmente a las programaciones de cada una de las asignaturas; y hay que facilitar la participación de padres, profesores y alumnos en el desarrollo de iniciativas que propicien la conciencia social de una cultura de paz y no violencia".
La presidenta del Congreso de los Diputados, Luisa Fernanda Rudí, ha inaugurado el Congreso, afirmando que el Estado no puede ser, por sí solo, el único motor de la construcción de un verdadero clima social de paz, tarea en la que concede un papel prioritario a la familia y a la educación.
La secretaria general de Educación y Formación Profesional del MECD, Isabel Couso, ha presidido la clausura del Congreso, y ha afirmado que la educación en valores y la formación humanística son, para el Ministerio, los ejes fundamentales para el desarrollo de una educación que favorezca la paz, y también el diálogo, la tolerancia y la solidaridad.

 

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