La valoración de la investigación se realiza a través de las revistas especializadas

Varios organismos
independientes contabilizan
el número de artículos
publicados por un autor
y las veces que es citado
en otros trabajos

La valoración de los trabajos de investigación es un problema resuelto hasta ahora por la labor de varias organismos indepen- dientes. Estos contabilizan el número de artículos publicados por cada autor en revistas especializadas de prestigio, así como
el número de veces que este es citado posteriormente por otros investigadores en sus trabajos. Un sistema que tiene sus pros
y sus contras, pero que es el mejor que se conoce hasta ahora.
El sistema actual
de evaluar, en cantidad y calidad, los trabajos de los investigadores,
es objeto de frecuentes controversias.

Madrid.
La publicación habitual, por diferentes organismos independientes, de trabajos en los que se analiza y valora la producción científica a escala mundial, con clasificaciones por países, continentes u otros criterios, plantea el problema de cómo se valoran los resultados de las investigaciones, tanto en cantidad como en calidad.
La valoración de la producción científica por número de artículos publicados en revistas especializadas y por las veces que estos son citados en los trabajos de otros investigadores, está generalmente admitida. No es un sistema perfecto, pero no se conoce otro mejor.
El peligro de incitar a publicar por publicar, y figurar en un puesto alto de la clasificación, cuenta con el factor de corrección de que un trabajo irrelevante no será citado, lógicamente, por ningún otro científico.

Revistas especializadas

Pero un artículo científico lo primero que tiene que conseguir es que sea admitido y publicado por una revista especializada y con suficiente prestigio. El mejor descubrimiento, la más brillante teoría, "no existen" si no cuentan con una tribuna en la que exponerse. Como consecuencia, otro riesgo que se señala habitualmente es que el sistema posibilita el que este tipo de publicaciones se conviertan en árbitras y casi dictadoras de la situación.
Sus decisiones a la hora de seleccionar entre el ingente material que reciben cual debe publicarse y cual no, constituyen una primera y decisiva criba.
Generalmente, el sistema que siguen las revistas especializadas de ciencia cuando reciben un artículo es entregárselo, para su valoración, a dos "pares" del autor. Es decir, a dos científicos de prestigio en el campo en el que se desarrolla la investigación.
El dictamen de estos será decisivo, ya que si ningún científico puede estar al día en todas las áreas de la ciencia, tampoco lo pueden hacer los periodistas, por muchos años de especialización que lleven, o los científicos, que a veces hacen funciones de periodistas en los trabajos de las redacciones.
Otro problema que se presenta, aunque raras veces, es que un investigador, cuyo trabajo no fue publicado, proteste por considerar que luego ha sido plagiado, en mayor o menor medida, y lo atribuya al tiempo que este permaneció retenido por la publicación mientras se decidía si se incluía o no en sus páginas.

Tema delicado

El tema es muy delicado, pues dos científicos pueden, casi al mismo tiempo, por separado, en países muy lejanos, y sin conocer cada uno el trabajo del otro, llevar a cabo investigaciones y deducir conclusiones muy parecidas. Así se ha podido comprobar que ha sucedido en algunas ocasiones.
En las fronteras de la ciencia, por ejemplo, siempre hay preguntas que están a punto de contestarse, con lo que no es extraño el que se produzcan dos respuestas casi simultáneas. Pero, en la lucha por demostrar la "prioridad", el quién fue antes, es difícil a veces poder contar con elementos suficientes para dictar un veredicto justo.
Por ello, ha habido grandes polémicas en la ciencia a la hora de atribuirse determinados descubrimientos. Y hay hallazgos en los que se ha llegado a una solución salomónica, con lo que han pasado a la historia con una adjudicación compartida, una doble paternidad, aunque los investigadores no trabajaron en equipo, si no por separado e ignorando cada uno la labor del otro.

Lengua franca

Otro inconveniente es el hecho de que el inglés se haya convertido poco menos que en la "lengua franca" de la ciencia. Esta habla y escribe, sobre todo, en inglés, con algunas concesiones al alemán y al francés, idiomas que cuentan también con revistas de prestigio internacional.
Aquellos investigadores, como es el caso de los españoles, con una lengua materna distinta de las citadas, ya pueden ir haciendo una versión inglesa de sus trabajos, si quieren tener verdaderamente todas las posibilidades potenciales de que estos lleguen a aquellos de sus colegas internacionales a los que puedan interesar.
Por último, también hay que estar atentos a cuando un autor aprovecha el trabajo de otro, aunque sea como punto de partida, y se olvida citar. Estas citas no hechas hay que detectarlas y contabilizarlas. Un trabajo, pues, muy difícil, y que requiere grandes expertos.

Abogados del diablo

Y es que los científicos, antes que nada, tienen que dirigirse a su colegas de todo el mundo. Porque, una de las maneras de que avanza la ciencia es que ante la comunicación de un descubrimiento, un paso adelante, una teoría, cualquier cosa relacionada con ella, la comunidad científica internacional ha de hacer de "abogado del diablo" frente al autor.
Tratar de refutar sus hechos, sus tesis y sus conclusiones, buscarles los fallos, sus puntos débiles, etcétera Y, si todo esto no se logra, ratificar lo defendido por el investigador.
Por esto es muy importante que éste describa bien y con todo detalle la sistemática empleada y el procedimiento seguido en su investigación, para que sus colegas puedan repetirlo o ver si aparecen en él posibilidades de fallos.

Biblia científica

Entre los distintos organismos independientes dedicados a valorar el trabajo de los investigadores, en teoría de todo el mundo, el Institute for Scientific Information (ISI), de EE.UU., está considerado generalmente como el de mayor prestigio y como todo un punto de referencia. Constituye algo cercano a la biblia de la documentación científica
El ISI cuenta con publicaciones tan prestigiosas como Current Contents y Science Citation Index. Cualquier investigador que quiera conocer las impacto de su trabajo en la comunidad científica internacional, puede asomarse a sus páginas.

 

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