Catedráticos de cinco comunidades debaten sobre el futuro de la Historia

Coinciden en que el informe de la Real Academia tiene numerosas contradicciones
Catedráticos de Historia de cinco comunidades autónomas se muestran de acuerdo en que el informe de la Real Academia de
la Historia sobre la enseñanza de esta disciplina no ayuda demasiado porque tiene numerosas contradicciones, a la vez que destacan como, en la transmisión de conocimientos, la escuela comparte protagonismo con otras muchas fuentes.

Madrid. MARGARITA GIRON
Estas opiniones han sido expuestas en una mesa redonda convocada por el Círculo de Bellas Artes de Madrid y moderada por Ramón Villares, presidente de la Asociación de la Historia. En ella han participado Borja Riquer, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona; Joseba Agirreazkuenga, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco; Antonio Morales, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III de Madrid; y Rafael Valls, catedrático de Didáctica de la Historia de la Universidad de Valencia.

Antonio Morales destacó la calidad didáctica de los libros de texto autónomicos, en los que no advierte signos sectarios ni de exclusión de "lo español", sino más bien detecta una liberación de la preponderancia castellanista que hasta ahora padecían. Además, señaló que la programación de la enseñanza de la Historia debe ser competencia de los historiadores, los cuales solo deben enseñar lo que se sabe.

Morales se muestra partidario del establecimiento de unos contenidos mínimos en la enseñanza de la Historia para todo el territorio español, sin considerar que esto "menoscabe en absoluto la libertad de cátedra".

Por su parte, Rafael Valls hizo hincapié en la necesidad de distinguir el conocimiento académico del escolar. En el establecimiento de este último juegan un papel fundamental los profesores y docentes, los cuales enseñan una Historia que muchas veces no coincide con lo que aparece en los programas curriculares. En este sentido, añadió que nunca ha habido una enseñanza de la Historia sin lagunas y sin selección de información.

Contenidos mínimos

Para Valls, el debate se plantea en lo referente al aumento de los contenidos mínimos, cuando "esto no es lo importante, lo fundamental es saber que y para qué se quiere enseñar a los alumnos. A más contenidos, mayor posibilidad de que la metodología didáctica sea más transmisiva y menos crítica". En este sentido, también señaló que los textos actuales de Historia son los mejores que ha habido nunca pero son demasiado "tradicionales y clásicos".

Joseba Agirreazkuenga destacó que la Historia "solo sirve para pensar" y no es un pleito del pasado sino del futuro. Para este catedrático, los historiadores son especialistas en el uso del tiempo, por eso "lo importante no es discutir contenidos de programas sino hablar de valores".

Borja Riquer mostró su preocupación como historiador por lo que calificó de "situación absurda", asumiendo que "los historiadores no hemos sabido explicar la historia actual de España" y destacando que el debate en los medios de comunicación "está sembrado de minas". En este sentido, comentó que informes como el de la Real Academia no ayudan a la polémica "porque detrás de él hay intenciones no confesadas".

"No tiene sentido la discusión sobre qué temas de Historia hay que incluir en el programa académico ľañadió- ya que lo importante es el porqué y el para qué de los contenidos. Estamos haciendo una reflexión más propia de 1800 que del siglo XXI".

Para Riquer los historiadores "no tienen que justificar nada del presente (para eso están los políticos), tienen que explicar cómo se ha llegado hasta aquí". Además, "hoy día tenemos que explicar una Historia que permita a los alumnos asumir valores como la tolerancia, la flexibilidad y la multiculturalidad".

 

arriba