Esplendor de
un sueño

El Museo Thyssen- Bornemisza ofrece
la primera exposición en España sobre
los paisajistas norteamericanos
del siglo XIX

Una auténtica tierra prometida aparece ante los ojos del visitante de "Explorar el Edén. Paisaje americano del siglo XIX",
la muestra organizada por el
Museo Thyssen Bornemisza
sobre los testimonios pictóricos de un continente aún no
contaminado por el hombre.
"Paradise Rocks"
(1865), de J.Suydam y "Tormenta en las montañas"
(l870), de
A. Bierstadt.

Madrid. JULIA FERNANDEZ
En los comienzos del siglo XIX, la joven república norteamericana contaba con cinco millones de pobladores organizados en dieciséis estados, situados en su mayoría en la costa Atlántica. Casi el noventa por ciento de la población cultivaba la tierra y su vida apenas difería de la de los primeros colonos. Desconocían su propio territorio.

Es este Estados Unidos el que verá nacer la Escuela de paisajistas americanos, primera corriente pictórica autónoma de su historia, que partiendo de la visión romántica europea cuajó presupuestos estéticos propios. La expansión hacia el oeste, la integración de los territorios, fueron hechos que corrieron parejos al desarrollo de la escuela paisajista norteamericana. Muchos de sus integrantes formaban parte de las expediciones de reconocimiento y colonización. Fueron los descubridores estéticos, pero también místicos, de una tierra que sólo un pueblo elegido merecía haber heredado.

Imagen de un ideal

El paisaje como seña de identidad de un pueblo fuerte, hecho a sí mismo y poderoso, es la metáfora predominante en los primeros paisajistas que recoge la muestra "Explorar el Edén", que estos días exhibe el museo Thyssen-Bornesmiza en Madrid. El viaje de la vida, el famoso ciclo del considerado padre de todos los paisajistas americanos, Thomas Cole, inicia un recorrido que atraviesa el siglo y las distintas tendencias que fueron generándose en la representación de la naturaleza. Sesenta y dos obras, procedentes de colecciones y museos americanos y de los fondos del propio Museo Thyssen y de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, nos acercan a las orillas del río Hudson -con los pintores Church, Bierstadt o Durand-; a las tierras y costas de Mine y Nueva Inglaterra –con los "luministas" Lane, Kensett o Heade-; a las salvajes tierras del Oeste no colonizado –con Suydan o Homer-; y a las singularidades de un sur nicaragüense, jamaicano o ecuatoriano, explorado por algunos de estos pintores.

La muestra se cierra con un conjunto de acuarelas de Winslow Homer que muestran ya una visión contemporánea de la naturaleza alejada de la epopeya y del misticismo. El edén soñado y heredado había sido colonizado por el hombre.

 

arriba