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Madrid.
Julio Iglesias de Ussel, secretario de Estado de Educación
y Universidades, en el transcurso de su primera comparecencia ante la
Comisión de Educación y Cultura del Congreso de los Diputados,
afirmó que "la Ley de Reforma Universitaria (LRU) respondió
a parámetros y necesidades propias de la época de su promulgación
(1983); la LRU significó la adaptación de la Universidad
a la Constitución. Hoy, las circunstancias políticas, económicas
y sociales, y desde luego universitarias, son diferentes. Es el momento
de abordar los cambios con la colaboración de los grupos políticos,
Comunidades Autónomas, comunidad universitaria y de todos los agentes
del sistema de enseñanza superior".
Iglesias
de Ussel resaltó que el objetivo, hoy, es "insertar plenamente
nuestra Universidad en el espacio europeo de enseñanza superior,
y para ello hay que tener presentes dos hechos inexistentes en el momento
de elaboración y de promulgación de la LRU: la necesidad
de regular una Universidad, hoy de masas, y la necesidad de mejorar el
tratamiento de las Comunidades Autónomas, cuyo desarrollo normativo,
aún embrionario en aquella época, impidió contemplarlas
adecuadamente en la LRU".
"Nos
encontramos -significó Iglesias de Ussel- ante una cuestión
capital y de máxima importancia para el futuro de la sociedad española;
es algo más que una simple reforma: es la real modernización
del sistema universitario, para que entre en una fase dinámica
que le pueda permitir homologarse y competir con los mejores centros universitarios
internacionales".
Respecto
a los citados cambios normativos, el secretario de Estado precisó
que "deben afrontar, entre otras cuestiones, el gobierno de las universidades,
la selección del profesorado, el régimen económico
y financiero de estas instituciones, las universidades privadas y la regulación
de los centros de enseñanza superior que imparten en España
títulos conforme a sistemas educativos extranjeros".
Cuatro
grandes objetivos
En
esta su primera comparecencia ante la Comisión de Educación
y Cultura del Congreso, el secretario de Estado de Educación y
Universidades expresó los cuatro grandes objetivos del Ministerio
de Educación, Cultura y Deporte en materia universitaria: la mejora
de la calidad, el fomento de la movilidad de profesores y estudiantes,
la construcción del sistema universitario europeo y el apoyo a
todas las instituciones que conforman el sistema universitario español.
"Afrontar
el objetivo de la calidad -precisó Iglesias de Ussel- supone mejorar
el propio sistema mediante nuevos mecanismos de evaluación, las
prácticas educativas de los alumnos, la revitalización del
tercer ciclo y el fomento de la excelencia". Para ello, se introducirá
en la Universidad "un sistema contrastado de indicadores que permita establecer
factores competitivos para la financiación pública, así
como conocer la prestación del servicio público universitario
para que los estudiantes puedan elegir centro en cualquier Universidad
con el máximo nivel de información".
En
referencia a la mejora de la calidad de la docencia, Iglesias de Ussel
afirmó en su intervención que "supone un planteamiento nuevo
en relación a los profesores universitarios" y aludió a
la necesidad de actuar simultáneamente en el sistema de selección
y acceso del profesorado, en la modificación de la composición
y forma de designación de los tribunales, en la mejora de los procedimientos
de incentivación de la calidad docente e investigadora mediante
los quinquenios y sexenios, además de promover una mayor publicidad
de las plazas convocadas.
Asimismo,
indicó que el reto de la calidad implica "impulsar el plan de estabilidad
del profesorado universitario, delimitar el ejercicio de las funciones
por parte de los profesores asociados, respaldar e impulsar la actividad
investigadora de las universidades y eliminar las barreras que impiden
la movilidad del profesorado".
El
tercer aspecto a mejorar en relación con la calidad es el de gestión,
explicó el secretario de Estado de Educación y Universidades,
y ello supone "actuar preferentemente en la financiación y en los
órganos de gobierno de la Universidad; respecto a la financiación
se va a proponer el aumento de los recursos públicos destinados
a la enseñanza superior, el incremento de las ayudas a los estudiantes,
el mantenimiento de la participación privada a través de
tasas y la canalización de recursos económicos hacia las
universidades por medio de la Ley de Mecenazgo.
En
cuanto a los órganos de gobierno, se favorecerá la capacidad
de decisión de los rectores, dotando a su gestión de la
máxima transparencia, se garantizará la eficiencia de los
recursos públicos por parte del sistema universitario, se impulsará
la gestión por programas y se favorecerán los sistemas de
evaluación de la gestión".
Movilidad
y ámbito internacional
El
segundo gran objetivo de la Secretaría de Estado en el ámbito
de la enseñanza universitaria es, según afirmó Iglesias
de Ussel, la movilidad de estudiantes y profesores, "sinónimo de
emulación y competitividad, por lo que debe ser impulsada; estudiantes
y profesores no pueden limitar el horizonte de su formación e investigación
a la Universidad más cercana a su lugar de nacimiento o residencia".
El
tercer gran objetivo hace referencia al ámbito internacional, especialmente
a los contextos europeo e iberoamericano. España, como firmante
de la Declaración de Bolonia, participa activamente en la construcción
del sistema universitario europeo y, en este marco, celebrará la
Conferencia de Rectores Europeos en el año 2001. Asimismo, coincidiendo
con la presidencia española de la Unión Europea, en el primer
semestre del año 2002, se organizará en nuestro país
una cumbre entre los ministros de Educación de la Unión
Europea y de Iberoamérica, con el objetivo de activar la denominada
"Puerta de mundialidad" entre Europa e Iberoamérica.
El
cuarto gran objetivo de la política universitaria consistirá
en el apoyo a todos los agentes e instituciones que componen el sistema
universitaria, "fortaleciendo su presidencia en todas las instancias nacionales
e internacionales y colaborando en las actividades que vienen desarrollando".
Iglesias
de Ussel afirmó asimismo que "el Consejo de Universidades ocupará
un lugar central en la política universitaria por el trabajo esencial
que en él se realiza para coordinar y planificar la educación
superior y, también, por su aportación como marco de diálogo
permanente y acuerdo con las universidades y las administraciones educativas
que en él se dan cita".
Al
término de su intervención, el secretario de Estado de Educación
y Universidades, tras reiterar su convencimiento de la necesidad de las
reformas citadas para activar dinámicas de cambio y mejora de la
calidad del sistema universitario, concluyó afirmando que "la enseñanza
es una responsabilidad colectiva; sin una sociedad que respalde y promueva
la cultura del trabajo, el afán de descubrir y la pasión
por el conocimiento, servirán de poco los recursos humanos y materiales
y las normas".
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