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Madrid.
JULIA FERNANDEZ
La idea de obra de arte total subyace en las magníficas incursiones
que los artistas plásticos realizaron en el teatro y la danza,
durante las primeras décadas del siglo XX. Dibujar representaciones
y personajes, imaginar y diseñar los escenarios, y, sobre todo,
verter su ideal artístico en la atmósfera de la escena fueron
tentaciones a las que sucumbieron los más grandes representantes
del cubismo, futurismo, constructivismo y dadaísmo. Sus resultados
fueron extremadamente enriquecedores para un teatro y una danza que se
había movido en unos rígidos corsés escénicos
y de vestuario, de la mano de artesanos que reproducían formas
y modos seculares.
Simbiosis
perfecta
La
muestra El teatro de los pintores en la Europa de las vanguardias,
comisariada por Marga Paz, que estos días exhibe el Museo Reina
Sofía en Madrid es el reflejo de esta confluencia de artistas y
escena en un momento de extrema libertad creativa y suma de voluntades
en torno a un mismo ideal de belleza. Las obras de Miró, Picasso,
Leger, Balla, Prampolini, Gontcharova, De Chirico, Larionov, Matisse,
Grosz, Popova, Mondrian, Kandinsky, Moholy-Nagy, Lissitzki, Schlemmer,
Depero, Picabia, Bracque, Derain, Gris, Gabo, Sstepanova, Exte o Tatlin
que se recogen en la exposición hablan tanto de obras de teatro
o ballets concretos como de movimientos artísticos y mundos creativos
personales de cada pintor.
Esta
revitalización de la escenografía a través de las
artes plásticas tiene en Diaghilev su gran deudor, al involucrar
a los grandes artistas de su época en los programas de la famosa
compañía de los Ballets Rusos, que dirigió desde
1909 hasta su muerte 1929, y en la que contó con la colaboración
de artistas de la talla de Picasso, Delaunay, Derain, Matisse, Braque,
Sert... Sus ballets están representados en la muestra con, entre
otros, los vestuarios de Picasso para "Parade", la obra de Cocteau
estrenada ese mismo año en París.
La
Rusia de la Revolución del 17, el París en el período
de entreguerras, la Italia del Futurismo y la Alemania de la República
de Weimar son los cuatro escenarios geográficos, culturales e históricos
representados en una muestra que rinde homenaje a una realidad histórica,
a un ideal de arte y a una libertad creativa de la que nuestro tiempo
aún está alimentándose.
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