Los técnicos
de la
agencia
espacial
estadou- nidense han
dibujado
ya este
boceto de
uno de los
vehículos
todoterreno
sobre
la superficie
de Marte.
Obtener pruebas de si existió agua en el pasado del Planeta Rojo será uno de sus principales objetivos
Dos vehículos todoterreno, con instrumental científico, deberán posarse en Marte a comienzos de 2004, de acuerdo con las previ- siones de la NASA. Considerados como dos verdaderos laboratorios
rodantes, podrán desplazarse unos 90 metros al día, tendrán
una vida operativa de tres meses y buscarán más pruebas de la existencia de agua, hace miles de años, en el Planeta Rojo.

Madrid. A.P.
La exploración de Marte ha cobrado nuevo impulso con el reciente anuncio, hecho por la NASA, de que pondrá en su superficie dos vehículos todoterreno en el año 2004. Por las tareas que deberán ser capaces de desarrollar estos dos "rover", como los llaman los especialistas, han sido comparados con unos verdaderos robots científicos.

Hasta ahora, las informaciones obtenidas de Marte sugieren que hace miles de años las corrientes de agua fluían en abundancia por su superficie. Esta aparece hoy convertida en un desierto rojo, a lo que debe el que sea conocido también como el "planeta rojo".

Pero, estas observaciones han sido recogidas a distancia, por sondas espaciales enviadas desde la Tierra y puestas en órbita más o menos distantes. Los dos vehículos tienen previsto contribuir al mejor conocimiento de este tema con sus observaciones "in situ", tras posarse y moverse por su superficie.

Más interrogantes

La posible existencia de vida en el pasado, aunque sea en sus formas más elementales, es otra de las principales incógnitas que más se investigan actualmente. Cómo también lo es el si podría quedar todavía agua en él. Los espectómetros de los dos rover analizarán la composición de su superficie a la búsqueda de respuestas a estas interrogantes.

La NASA necesitaba recuperar la iniciativa y el impulso, tras la pérdida de las dos últimas sondas enviadas a Marte, la segunda de ellas por un error tan sencillo como el que no cayeron en la cuenta de que unos estaban utilizando los mismos datos como si fueran kilómetros y otros como si se tratara de millas.

Vehículos gemelos

Los dos todoterrenos serán gemelos. Aún tienen que ser diseñados en detalle, y fabricados, pero ya existen representaciones gráficas del aspecto que tendrán. Igual sucede con los cohetes, que tendrán que llevarlos como carga y transportarlos, hasta hacerlos llegar a su objetivo. También está por decidir el lugar en el se posarán los dos vehículos, aunque en principio se quiere que uno de ellos lo haga en un terreno relativamente llano y otro en un lugar más accidentado y rocoso.

La NASA tiene previsto lanzar el primero el 22 de mayo del año 2003, para posarse en su superficie el 2 de enero de 2004. El segundo debe despegar unos días después, el 4 de junio de 2003 y llegar a su meta el 20 de enero de 2004.

La elección de estas fechas no es caprichosa. Se trata de aprovechar el que, en el recorrido de sus órbitas, la Tierra y Marte se encuentran en el periodo de menor distancia: 56 millones de kilómetros. Así, el viaje será más corto y el problema del combustible menor.

Ventana de lanzamiento

A este periodo se le conoce como "launch window", ventana de lanzamiento. Y una oportunidad así no volverá a presentarse hasta el año 2006. Una vez en su destino, los "rovers" podrán desplazarse a una velocidad de 90 metros al día y serán capaces de detectar y superar o sortear los obstáculos que encuentren en su camino. Tendrán 1,2 metros de altura y 110 kilos de peso.

El punto de partida es el Sojourner, otro todoterreno que llegó a Marte en 1997, transportado por la sonda Pathfinder. La misión fue un éxito. Pero el principal avance es que el Sojourner tenía que ser teledirigido desde la Tierra y no podía alejarse mucho de un módulo nodriza, inmóvil, a través del cual recibía las instrucciones. De hecho, sólo se movió noventa metros en unas semanas.

Envío de datos

Los nuevos modelos, que aún no han sido bautizados, no dependerán de ningún módulo para recibir instrucciones desde la Tierra. Así, los noventa metros de su antecesor los podrán recorrer en sólo el primer día. También su estancia en estado de operatividad sobre el Planeta Rojo será más larga: durará tres meses.

Tras de este tiempo, el polvo de la superficie habrá cubierto sus paneles solares, de modo que ambos vehículos, convertidos en verdaderos laboratorios ambulantes, resultarán ya totalmente inservibles. Eso sí, habrán enviado todos los datos e imágenes recogidos a Tierra, con la instantaneidad del momento en el que se producen.

 

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