La educación del hábito de la distancia

La educación debe ser una aunque los niveles educativos sean vanos. Como ya vio Comenius hace tres siglos y medio, conviene distinguir en el sistema educativo experiencias muy diferentes, pero todo él responde, o debe responder, a un objetivo unitario. Este es el de preparar a cada nueva generación para que entienda la realidad del mundo de los adultos al que va accediendo, paso a paso, y asuma su responsabilidad por él, para continuarlo y para modificarlo. Continuarlo requiere identificarse con el mundo y habituarse a él: modificarlo, distanciarse de él y vivirlo con, al menos, un punto de incomodidad.
Los primeros niveles de la educación, los de la enseñanza primaria y secundaria, conciernen a los niños y los adolescentes. Son los niveles de la llamada educación general. Pensando en esta educación, Hannah Arendt escribió páginas muy sugestivas en su ensayo sobre La crisis de la educación. La clave de la educación dice Arendt, reside en la natalidad, es decir, en el fenómeno de la aparición continua de nuevas generaciones que entran en el mundo y tienen que encontrar su camino en él. Ese mundo se lo dan las generaciones anteriores. Estas son responsables del mundo que han hecho y entregan a las siguientes. Aquéllas educan a éstas desde una posición de autoridad, que es la forma que adopta su responsabilidad por el mundo que transmiten a la generación siguiente.
Por esta razón, piensa Arent, la educación de los niños y los adolescentes no debe hacerse reduciendo su experiencia a la de su propio mundo, sino en una situación de convivencia con los adultos que les educan. Por esto, Arendt sosteiene, en una polémica con los educadores pragmatistas y progresistas de su época, que el objetivo de la educación de niños y adolescentes no se reduce al desarrollo de sus capacidades, sino que exige el aprendizaje de materias sustantivas, las cuales constituyen una suerte de fragmentos del mundo de los adultos que, en su momento, heredarán, y que tienen que ir entendiendo "tal como es". Y por eso, la experiencia educativa no debe tomar como modelo el juego, sino una mezcla de juego y de trabajo con una dosis creciente de este último, porque los educadores deben habituarse al esfuerzo necesario para conservar y para modificar el mundo de los adultos, y para vencer las resistencias que se oponen a ese esfuerzo.
Esta interpretación de Arendt, profunda, es, sin embargo, insuficiente. Sobrevalora la dimensión de la educación como aprendizaje de un mundo del que la nueva generación se va haciendo responsable; e infravalora la dimensión de la educación como distancia respecto a ese mundo por parte de una generación que todavía no es plenamente responsable de él, y que incluso puede negarse a serlo.
Esta doble dimensión de la educación, como aprendizaje y como distancia, afecta a todos sus niveles. Por esto, ya en la educación general, debe haber lugar para una educación de la distancia respecto al mundo cotidiano (una necesidad que, por lo demás, ha sido tradicionalmente cubierta de las formas más variadas, incluída la de los cuentos de hadas de la infancia). Y esta misma dimensión esd la quedebe ser desarrollada sustancialmente, y adoptar una forma propia, cuando se pasa de un nivel a otro de la educación, hasta llegar a la educación superior, en la cual esa dimensión debería llegar a ser predominante (...).

Víctor Pérez Díaz.
EXPANSION. Sábado 2-septiembre-2000.

Esfuerzos británicos para hacer más
atractiva la docencia

Resulta un hecho triste el que, en Gran Bretaña, la enseñanza es una de las menos bien cualificadas de todas las profesiones. Ha sido una de las elecciones de carrera pasada de moda por demasiados años y las universidades y los colegios universitarios luchan por llenar sus plazas de futuros profesores.
Al no presentarse suficientes aspirantes, los alumnos tiende a tener unas cualificaciones relativamente pobres.(...)
También hay muy pocos hombres y pocos de las minorías étnicas que se presentan. Los alumnos de las escuelas de profesorado son también sorprendentemente mayores. En muchos cursos, la mitad de los que comienzan son maduros (con 25 años o más), y en algunos esto se eleva hasta el 90 %.
En 1998, las universidades y colegios que suministran preparación para maestros y profesores alcanzaron únicamente el 70 % de sus objetivos, en lo que se refiere al número de plazas cubiertas (...)
La tercera edición de la Teacher Training Agency´s Perfomance Profiles, que cubre 1998-99, publicada esta semana, muestra en detalle lo que esto significa para cada una de las 110 universidades y colegios universitarios que ofrecen cursos de formación del profesorado.(...)
The Teacher Training Agency, bajo su nuevo director ejecutivo, Ralph Tabberer, contempla los 1998-99 Profiles (perfiles) como una fecha histórica. Estelle Morris, la directora general para Niveles Educativos, en su introducción, espera el impacto en la escasez de aspirantes a partir de los salarios recientemente introducidos para los profesores en formación y del nuevo sistema de "bienvenida de oro".
El gobierno tiene también grandes esperanzas en los salarios relacionados con el rendimiento.
(...) Buenas políticas para los centros de enseñanza no sirven para nada sin buenos profesores.

THE INDEPENDENT. 31-Agosto-2000

 

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