Mas de millón y medio de chicas y chicos norteamericanos y unos diez mil -no se dispone de cifras exactas- británicos en edad escolar no asisten a ninguna escuela ni instituto porque sus padres han llegado a la conclusión de que en sus casas pueden lograr una buena educación. Una educación tan buena al menos como la que podrían recibir en el caso de que fuesen
a un centro educativo, público o privado. El autor del presente artículo analiza esta alternativa y reflexiona sobre sus
orígenes y consecuencias.

La escuela en casa: una alternativa a tener muy presente

Adrián Candela
Catedrático Numerario de Bachillerato

N número creciente de pa-

dres está eligiendo la educación en casa para sus hijos. Algunos padres deciden este tipo de educación desde el principio, mientras que otros sacan a sus hijos del colegio como respuesta a una crisis de diferente etiología; a algunos estudiantes sólo porque no progresan adecuadamente en el ambiente escolar.

Existen organismos de asesoramiento y ayuda para quienes han optado por este tipo de educación y aunque estos organismos no tengan nada en contra de los colegios, insisten en la idea de que todos los padres deberían tener información acerca de esta opción educativa. En España, desgraciadamente, todavía no se dan y, sin embargo, urge la necesidad de comenzar a prepararse en esta dirección, pues ya hay padres que estudian esta alternativa al actual sistema de educación para sus hijos. Según parece, en las Inspecciones Educativas de diferentes comunidades autónomas se están recibiendo peticiones de información en este sentido, y cada curso que transcurre éstas se producen con más frecuencia.

No hay que ser ningún experto para ayudar a un hijo a aprender. Aprender en casa es una tarea conjunta y a menudo los padres descubren que están aprendiendo con sus hijos. Es una experiencia beneficiosa para toda la familia, dado que surgen nuevos intereses, y asignaturas que se habían olvidado hace tiempo vuelven a retomarse. A algunas familias les gusta recibir ayuda extra de un tutor o hacer cursos por correspondencia y otras hallan útil implicar a algún amigo, vecino o pariente con cierta experiencia.

No hace falta tampoco ser rico para educar bien a un hijo en casa. Existen libros que hablan de los recursos para educadores domésticos y algunos han demostrado que una mente abierta y la determinación constituyen los recursos familiares educativos más importantes. También hay medios disponibles en la comunidad local a coste reducido para aquellos que están aprendiendo en casa. La biblioteca municipal es un instrumento útil. Las bibliotecas de las escuelas de formación del profesorado y los CEFIRES disponen también de medios que pueden y/o podrían ser utilizados.

No hace falta contar con un equipo costoso, ni siquiera para las asignaturas de ciencias. Hay muchas oportunidades para desarrollar proyectos estimulantes y prácticas en matemáticas y las ciencias, utilizando el material de la cocina y de la caja de herramientas. Algunas familias comparten y se intercambian libros y equipos. Los museos son igualmente elementos muy útiles.

No existe ningún sistema de educación con la exclusividad de lo "correcto", así que los padres tienen la posibilidad de encontrar el enfoque que mejor se adapte para sus hijos.

En casa, el énfasis puede ponerse en el alumno más que en el curriculum.

Algunas familias prefieren seguir el sistema tradicional de asignaturas con días estructurados, mientras que otras adoptan un acercamiento integrado por proyectos y temas.

Niños con problemas

Los niños que han sido sacados de los colegios por problemas, (fobias, intimidación, necesidades educativas especiales, etc.) se benefician enormemente de una educación en casa hecha a la medida de sus necesidades. Cuando es este el caso, por lo general, los padres habían intentado con anterioridad buscar todo tipo de soluciones aunque sin éxito. La experiencia recogida de muchísimas familias ha demostrado que la educación en casa da al alumno una capacidad mayor para enfrentarse a diversos tipos de situaciones que la que da la escuela a sus educandos.

Si un alumno se ha quedado atrás en el colegio, tal vez por una enfermedad o una ausencia larga, la educación en casa ofrece una oportunidad para proceder a una revisión cuidadosa y completa siguiendo el ritmo del alumno. Si la motivación del alumno por aprender se ha visto dañada, se le puede ayudar a recuperarla recurriendo a sus propios intereses como punto de partida para su educación. A veces, se puede animar a los hijos a que emprendan nuevas actividades con el fin de ayudarles a que disfruten aprendiendo.

Existen muchas posibilidades para que los niños que están estudiando en casa conozcan a otros y hagan amigos. No tiene por qué ser un obstáculo para su socialización, sino todo lo contrario. De hecho, los estudios existentes han venido a demostrar que los alumnos educados en casa son más maduros y están mejor socializados que muchos educados en la escuela.

La educación en casa exige energía, tiempo y responsabilidad, pero centenares de miles de familias, incluyendo a muchos padres separados, han asumido el desafío y han tenido éxito. Muchos padres dicen que es una experiencia muy satisfactoria pero advierten que es muy importante también reservarse un tiempo para sí y las propias aficiones.

Todo esto ocurre a no tantos kilómetros de España. Sin duda, también aquí habrá de llegar la educación en casa, aunque se requieren reformas de carácter legal que la regularicen y para que no se confunda el derecho a la educación con la obligación de estar escolarizado en una determinada institución o centro educativo. También se necesitan reformas de leyes con objeto de no mermar el derecho de los padres a facilitar a sus hijos la educación que estimen más oportuna en cada etapa de sus vidas. Es del todo cierto que, en ocasiones, ni los padres, ni los alumnos, hallan en el colegio la formación académica, cívica o humana mínimamente deseables, casi siempre por causas extrínsecas al personal docente.

Bélgica, Dinamarca, Irlanda, Francia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Portugal, la mayor parte de Suiza, Reino Unido y Austria reconocen el derecho de los padres a la escolarización en casa. En España, Grecia y Holanda, la ley no está muy clara del todo pero, pese a ello, existen también algunos casos poco conocidos por la sociedad. En Chipre la educación en casa es ilegal, excepto para los extranjeros. La asistencia a la escuela es obligatoria en Alemania. Es legal en los 50 estados de Norteamérica y prácticamente no se sabe casi nada de este tipo de educación en la mayor parte de África, Asia, América Central y América del Sur.

Véanse:
www.libed.demon.co.uk
www.unschooling.com
www.choiceineducation.co.uk
www.welcome.to/schoolhouse
Educating Children at Home. Por Thomas, A. Cassell Education ISBN 0 304 70180

 

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