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Segunda oportunidad

Una vez superada la selectividad, numerosos estudiantes descubren que la calificación que han obtenido no alcanza la nota de corte necesaria para acceder a la carrera que habían elegido. No debemos permitir que esta desilusión les impida decantarse por una segunda opción que se adapte a sus preferencias y capacidades.
Sin embargo, estos jóvenes deben tener en consideración que la especialidad elegida en segundo término esté relacionada con la que deseaban cursar inicialmente porque, obviamente, no se podrá pasar de una carrera de ciencias, como las ingenierías, a otra de letras, como geografía e historia.
Una vez superado el primer ciclo de la especialidad elegida, y si tiene afinidad con la que deseaban en primera opción, los alumnos pueden acceder a las llamadas "pasarelas universitarias", que facilitan el acceso al segundo ciclo de la que habíamos elegido inicialmente.
Este es el caso de los jóvenes que hayan cursado la diplomatura en periodismo, que pueden optar a la licenciatura de Comunicación Audiovisual.
No obstante, debemos precisar que en algunos casos el acceso es directo, mientras que en otras especialidades es necesario realizar algunos complementos o hacer un curso-puente que proporcione el nivel exigido para incorporarse a la nueva carrera.

José María Pardo.
Fuenlabrada (Madrid).

 
   
 
   

Una compleja elección

La extensa oferta de centros educativos proporciona la capacidad de elegir el más adecuado a nuestras preferencias académicas y posibilidades económicas. Me voy a permitir aportar unos datos muy básicos para facilitar esta compleja elección.
Los centros públicos dependen de las administraciones públicas en cuanto a su financiación y a los estudios que imparten. Las consejerías de educación de las distintas comunidades autónomas determinan las pautas que deben seguir profesores y alumnos. Su principal ventaja es la gratuidad de la enseñanza obligatoria (hasta los 16 años), aunque las actividades extraescolares y otros servicios tienen establecida una cuota.
Otro factor a tener en cuenta es la buena formación de los profesores, ya que han debido superar una difícil oposición para impartir clases en un centro público.
Por otra parte, la gestión del centro concertado es privada y corresponde a una entidad jurídica, una empresa o una orden religiosa. Sin embargo, pueden optar a los conciertos educativos que concede la Administración, por lo que la enseñanza es gratuita hasta los 16 años, aunque se deban abonar las cuotas de comedor, transporte y actividades extraescolares.
En mi opinión, estos centros, en general, imparten un buen programa académico en cuanto a los contenidos y sus instalaciones y el número de alumnos es el adecuado, ya que las subvenciones dependen del cumplimiento de estos requisitos.
Por último, los centros privados se mantienen por la aportación económica de los padres y responsables del colegio. Entre sus ventajas figura que la matrícula y las mensualidades influyen directamente en la adecuación de instalaciones y servicios. El método de enseñanza es más personalizado que en los otros centros y los profesores y tutores ejercen un mayor control sobre el alumnado.
No obstante, debemos tener presente que un elevado precio no conlleva, necesariamente, la calidad de la enseñanza y la profesionalidad del equipo docente.

Teresa Luisa Gómez Cardoso.
Soria.

 
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