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Idiomas en el extranjero

Cada vez son más las familias que deciden enviar a sus hijos al extranjero para perfeccionar idiomas, aprovechando las vacaciones de verano. Aunque los padres somos conscientes de que estos cursillos resultan muy convenientes para los estudiantes, nos enfrentamos a numerosas dificultades a la hora de elegir el más adecuado y, sobre todo, el que se adapte a nuestro presupuesto, ya que en su mayoría tienen un elevado precio.
En primer lugar, debemos ser muy cautos y no fiarnos de la información que figura en algunos folletos de agencias o academias, porque en ocasiones no se ajustan a la realidad. En el mercado se ofertan algunas promociones a precios muy interesantes, pero luego descubrimos que no incluyen los gastos de alojamiento o la cuota de inscripción en las clases, etcétera.
Antes de contratar el viaje, hemos de comprobar si incluye un seguro médico y de accidentes, que cubra la responsabilidad civil. En cuanto al alojamiento, lo ideal es una residencia o una casa familiar, porque de esta manera los alumnos se verán obligados a practicar el idioma en la vida cotidiana.
También debemos concretar las clases, los horarios y el desplazamiento desde la residencia o casa familiar hasta la escuela. Y, por último, facilitarles una cantidad en moneda del país para los gastos de bolsillo.
El idioma inglés es el más demandado por los estudiantes españoles y el destino elegido suele ser Londres o Dublín. Pero ante la enorme afluencia de alumnos que se desplaza en verano a estas ciudades, corremos el riesgo de que nuestros hijos se relacionen con sus compatriotas en castellano y limiten sus prácticas de inglés a las clases exclusivamente.
Por ello, si nuestra economía nos lo permite, sería mas conveniente enviarles a Estados Unidos o a Australia, ya que por su elevado precio y la considerable distancia, son destinos menos demandados por los estudiantes españoles.

María Luisa Pérez Millás
Pozuelo (Madrid).

 
   
 
   
Preparar un examen

El curso toca a su fin y profesores y alumnos estamos inmersos en plena época de exámenes. Durante mi trayectoria como docente he constatado que las sucesivas generaciones de alumnos repiten los mismos errores a la hora de demostrar sus conocimientos en estas pruebas finales. Avalado por mi experiencia, me permito formular unas sugerencias dirigidas a estos jóvenes para que puedan enfrentarse a estas pruebas y obtener buenas calificaciones.
En primer lugar, difícilmente podrán superar los exámenes con éxito si durante el curso no han adquirido unos hábitos de estudio y una disciplina. Nunca se debe dejar la prueba final en manos de la improvisación.
Una de las premisas más importantes es abordar las asignaturas de forma positiva. El estudio es un medio para desarrollarse profesionalmente y los jóvenes deben acometerlo de forma placentera, prestar atención y aprender a concentrarse. Los alumnos deben ser realistas y conocer sus capacidades y limitaciones para no desanimarse.
El entorno físico es fundamental a la hora de sentarse a trabajar y este espacio debe contar con una buena iluminación, sin ruidos para evitar distracciones, una temperatura agradable y ventilar de vez en cuando.
Para adquirir un razonable ritmo de trabajo es preciso determinar la extensión de la materia que vamos a asimilar y fijar una pausa de unos minutos de descanso por cada hora de estudio.
Comprender lo que se lee, hacer esquemas, subrayar lo fundamental y, una vez finalizado un tema, confeccionar un resumen por escrito constituyen unas recomendaciones de gran utilidad para los alumnos que, también, pueden grabar en una cinta los temas, para comprobar si saben expresar correctamente lo que han estudiado.
La víspera del examen se realizará un repaso general de la materia y se clarificarán las ideas. Por último, los estudiantes deben olvidarse del asunto, relajarse y acostarse temprano para descansar bien.
Para evitar los nervios previos al examen, deben acceder al aula con un ánimo positivo, leer las preguntas despacio y pensar detenidamente las respuestas antes de ponerse a escribir.

Juan Ignacio Méndez.
Cuenca.

 

 
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