¿Pero qué tenemos que enseñar
a nuestros alumnos?

(…) Para no quedarme en las nubes de la generalidad, quiero precisar algunos temas candentes de la enseñanza secundaria, la más conflictiva en toda nuestra área cultural. ¿Qué debemos enseñar a nuestros alumnos?
Comenzaré por la filosofía. Creo que una parte importante de la filosofía que se enseña es absolutamente inútil. Me refiero, sobre todo, a la historia de la filosofía. Creo que debería ser más historia y menos filosofía. Es decir, contar más la aventura de una inteligencia en la frontera de lo desconocido, que se enfrenta resueltamente con problemas de gran envergadura y que se equivoca, vuelve atrás, critica, avanza. En la actualidad se presenta como una agotadora tarea de Sisifo, incapaz de progresar, que desconcierta, aburre o irrita a los alumnos(…)
(…) Seguiré con la literatura. Repetimos de una manera muy insistente y rutinaria que es conveniente leer. ¿Por qué? ¿Para qué insistir en un medio de información lento que aburre a las nuevas generaciones? La razón es contundente, pero suele explicarse mal.
Nuestra inteligencia es estructuralmente lingüística. Fuera del lenguaje, que nos permite argumentar, proyectar y comunicarnos, sólo hay irracionalidad y su corolario, la violencia.
Las grandes creaciones de la humanidad –la libertad, el refinamiento afectivo, la colaboración entre extraños, la ética, el derecho, la ciencia- se fundan en la palabra. Por si fuera poco, nuestro nicho ecológico es lingüístico. Más del 70% de las parejas que acuden a los consultores matrimoniales se quejan de algo que tiene que ver con el lenguaje: no hablamos, no hablamos de ciertas cosas, o no nos entendemos. Lo peor del caso es que esto lo dicen las mujeres, mientras que los hombres sostienen que hablan lo suficiente (…)
Pasemos a la historia. Necesitamos conocer como hemos llegado a donde estamos. ¿Por qué? Desde hace mucho tiempo sabemos que las entidades culturales no tienen esencia, sino historia. El arte, las costumbres, las naciones, las creencias, las formas de gobierno, la política tienen una larga genealogía que, sin conocerla, nos resulta imposible comprender el presente. Ignorándola acabaremos sacralizando cosas triviales.
La historia nos permite separar lo relativo de lo esencial. Es un gran experimento vital que no podemos desaprovechar. Por desgracia, en los últimos años y en muchos países, se está instrumentalizando la enseñanza de la historia, que se utiliza para "formar el espíritu nacional". Creo que la historia debe servir para lo contrario, para formar el "espíritu de humanidad", desdichadamente tan frágil (…)
Las ciencias son una deslumbrante creación de la inteligencia. En la enseñanza obligatoria deben enseñarse humanísticamente. Es decir, no como la momificada exposición de las conquistas científicas, convertidas en mundo autónomo, seguro y muerto, sino como una actividad viva, arriesgada, interesante, que ha llenado la vida de millones de personas. Claro está que tienen que saber los conceptos clave de la física, matemáticas, química, biología, pero sin separarlos de ese insaciable afán de conocimiento que ha impulsado al ser humano(…)

José Antonio Marina
LA VANGUARDIA. 23-junio-2000.

Medidas para rediseñar la enseñanza
primaria en Francia

Jack Lang, ha anunciado, el martes, 20 de junio, un catálogo de medidas para la escuela primaria. Después de ver regulados los problemas urgentes del liceo, el miinistro de Educación Nacional contempla poner el acento sobre la lectura y las diferentes formas de inteligencia. Los alumnos serán evaluados al ingresar en la escuela infantil y en los cursos preparatorios. "No es más que una enésima reforma" ha declarado, sin embargo.
Reforzado por la muy buena opinión que los franceses parecen tener de él -el 63 % le otorgan su confianza, según un sondeo de Sofres para France Soir, publicado el 19 de junio-, Jack Lang comienza a desvelar sus intenciones para mejorar el sistema educativo. Hasta ahora se había contentado con arreglar los problemas "urgentes" dejados por su sucesor, especialmente en lo que concierne a los liceos. Tres meses después de su entrada en funciones y a diez días de la salida de las clases, el ministro de Educación Nacional ha presentado, el martes 20 de junio, una serie de medidas relacionadas con la escuela primaria.
"Para llevar a cabo un ideal educativo rediseñado", es preciso, "aboga Jack Lang, "comenzar por la regla: exigencia". Evocando La Carta para construir la escuela del siglo XXI, único impulso de su predecesor dado a la primaria, los contratos educativos locales o las medidas procedentes de los Estados Generales sobre la lectura, lanzadas en 1999 por Ségolène Royale, Jack Lang asegura no querer romper nada, si no "ir más lejos y más fuerte". Sin embargo, no se espera ningún cambio sobre los ritmos escolares. El ministro ha hecho suyo el principio de "aumentar más los maestros que las clases", defendido por el sindicato de docentes: el departamento de Sena-Saint Denis lanzará esta experiencia en 31 grupos escolares, a comienzos del próximo curso.

LE MONDE 21-junio-2000

 

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