Un estudio llevado a cabo por el Obser- vatorio de las Ciencias y de las Técnicas, en París, concluye que
el número de
La UE supera a EE.UU. en publicación de artículos científicos
artículos publicados en las revistas científicas por los europeos supera a los de los estadounidenses. Pero la investigación de los segundos tiene una mucho mayor aplicación práctica y es más relevante en los grandes sectores de la economía mundial actual.
Los estadounidenses
aventajan a los europeos en número de patentes y en
la investigación en las grandes áreas de la economía mundial

París.
Europa supera a los EE.UU. en el número de artículos científicos aparecidos en las revistas especializadas y también en el número de publicaciones de este género, según el informe del organismo francés Observatorio de las Ciencias y de las Técnicas.

Pero la ventaja del otro lado del Atlántico viene de que anualmente registra muchas más patentes que el Viejo Continente. En el primer caso y en los últimos años, el número se encuentra en ascenso, mientras que en el segundo en descenso. A ello hay que añadir que las áreas en las que EE.UU. centra su investigación están mucho más relacionadas con los pesos pesados de los sectores industriales de la economía mundial que las de los europeos.

Los países europeos publicaron en 1997, el último año del que se tienen datos, el 33,5% de la producción mundial de artículos científicos, mientras que EE.UU. llegó al 32,6%. En cuanto al número de revistas especializadas, la ventaja es del 37,5%, frente al 33,5%.

Superioridad estadounidense

La superioridad de EE.UU. está en la aplicación de la ciencia, en su conversión en tecnología y en industria. El número de patentes registradas en este país viene creciendo en los últimos años, mientras que el de los europeos desciende. Incluso Japón ha superado a la UE en el número de patentes registradas en EE.UU..

Los estadounidenses dominan la creación y la innovación en sectores tan importantes como la industria electrónica, informática, aeronáutica, farmacéutica, etcétera. El único sector con gran valor estratégico en el que parece destacar la UE es en el de transportes, mientras que en una buena parte de los casos se trata de actividades industriales que requieren gran cantidad de mano de obra y poco competitivas.

El sistema más generalizado a la hora de valorar la producción científica consiste en llevar las estadísticas de los artículos publicados en las revistas más prestigiosas de todo el mundo. Y a ello se añade el número de veces que un artículo es citado por otros científicos.

No hace mucho tiempo, en la década de los ochenta, Cajal fue el científico más citado durante un año.

Sistemas controvertidos

Sin embargo, se suele señalar que una de las limitaciones del sistema es que, en buena medida, pone a éste en manos de las revistas científicas. Son sus directores o editores quienes deciden si un artículo tiene categoría suficiente para ser publicado o no.

Ahora, el sistema más generalizado para tomar esta decisión es el siguiente: se eligen a dos "pares" del autor del artículo, es decir, a dos científicos de acreditada solvencia dentro de su misma especialidad. Y estos valoran la importancia de la aportación de su contenido, si la metodología para llegar a sus conclusiones es válida, etcétera.

Aunque raramente, alguna vez ha sucedido que un científico que ha visto rechazado un artículo denuncie después, con razón o sin ella, que uno de los "árbitros" se lo haya plagiado, al menos en parte. Otras veces sucede que diferentes científicos llegan a los mismos resultados, en distintos países y sin saber nada el uno del otro. El primero que llega es, en principio, el que primero publica.

Valoración final.

El otro científico protesta y alega que él ha llegado antes, pero que la revista que lo aceptó lo llevaba reteniendo varios meses, a la espera de que le llegase su turno. Hay veces que se puede demostrar quien llegó primero y veces en que no. En otras, se reconoce la doble autoría.

Otro de los defectos que se atribuyen a las estadísticas de los artículos aparecidos en las revistas es que pueden incitar a algunos científicos a publicar por publicar, bien por mejorar su puesto en esta clasificación, o bien porque se sienten forzados a ofrecer resultados para que se les renueven los fondos con los que continuar sus investigaciones.

A ello se añade la crítica de que se publican, y por tanto, se contabilizan, numerosos artículos irrelevantes. Pero, de ser así, se puede alegar que estos fallarán a la hora de ser citados por otros científicos, lo que también pesa en la valoración final.

 

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