El presente artículo surge a partir de las reflexiones suscitadas por otro de Luis Landero, publicado el 14 de diciembre de 1999 en la sección de Opinión del diario El País, con el título de "El gramático a palos". El autor recomienda la lectura de dicho artículo a maestros de Educación Primaria y a profesores de Educación Secundaria Obligatoria, especialmente a aquellos que convierten las clases de Lengua -en cualquier idioma- en clases de Gramática, y contribuye con el presente artículo a extender el proceso de debate y de reflexión sobre este asunto.

La reflexión gramatical
en la transición de Primaria
a Secundaria

Fernando Carratalá
Catedrático de Lengua y Literatura en el IES "Rey Pastor"
de Madrid

ACE una treintena de años

ese maestro de maestros que se llama Adolfo Maíllo escribía, a propósito de la enseñanza de la Gramática: "La Gramática debe menos ser enseñada que construida poco a poco recogiendo ejemplos y relacionándolos con tal o cual hecho gramatical que se va a presentar a los alumnos. Se procede así aplicando los mismos principios pedagógicos que en otras disciplinas: actividad, motivación, interés; y acordándose de que se enseña la Gramática por la Lengua, y no la Lengua por la Gramática, y que durante siglos los hombres han hablado y escrito sin haber aprendido esta última."

A comienzos de la década de los ochenta, los "Programas renovados" hacían referencia expresa a la manera como debían enfocarse los estudios gramaticales: "El programa de Lengua Castellana para el Ciclo Medio de la EGB está orientado al dominio práctico del idioma. La finalidad que se persigue es, pues, que los alumnos utilicen su idioma con propiedad y corrección, entendiendo y haciéndose entender, oralmente y por escrito en situaciones normales de comunicación. Se ha tomado como principio que enseñar Lengua Española consiste en enseñar a utilizar la Lengua Española, de modo que los alumnos aprendan el idioma antes que aprender nociones acerca del idioma. Debe intensificarse la actividad en torno a todo aquello que contribuya a aumentar su competencia lingüística (conversación, lectura, composición, enriquecimiento del léxico, normativa básica). La Gramática, en el Ciclo Medio de la EGB, no debe ser teórica, sino que ha de constituir una Gramática implícita de tipo práctico. Los alumnos no deben memorizar definiciones y clasificaciones, sino que han de utilizar correctamente las estructuras básicas del idioma, aprendidas por imitación de modelos y reconocerlas en textos".

Comprensión y expresión

Y si nos adentramos ahora en el currículo del área de Lengua Castellana y Literatura -para la Educación Secundaria Obligatoria-, establecido legalmente a comienzos de la década de los noventa, comprobaremos que, como objetivo último y en lo que concierne a la educación en el lenguaje, se pretende promover la práctica reflexiva sobre los mecanismos de la lengua, al servicio de una mayor comprensión y una mejor expresión.

Tenemos la impresión de que los esfuerzos de las sucesivas autoridades administrativas por renovar los enfoques metodológicos de la enseñanza de la Gramática han venido chocando frontalmente con la obsesión por gramatiquear -tan frecuente todavía en las aulas-, que ha terminado por convertir el estudio teórico de la Gramática en la única vía para acceder al conocimiento de la Lengua, anteponiéndolo al aprendizaje práctico de ésta.

Y es ese aprendizaje práctico de la Lengua, en cambio, el que debe prevalecer, con preferencia al estudio teórico de la Gramática, de muy dudosa utilidad y de difícil asimilación por los escolares. La Lengua es algo así como un ser vivo en continua ebullición, con estructuras inestables y cambiantes, que son las que deben emplear con corrección los hablantes -situados en un determinado momento histórico de su evolución-; y es a los gramáticos a quienes corresponde realizar el esfuerzo intelectual para entender y reducir a esquemas lógicos los fenómenos lingüísticos.

No estamos propugnando -entiéndasenos bien- la supresión de los estudios gramaticales del currículo normativo de la Educación Secundaria Obligatoria; sino que pretendemos adecuarlos a la psicología de los alumnos que cursan esta etapa educativa, de tal manera que, antes que memorizar nociones teóricas acerca de la Lengua, vayan enriqueciendo gradualmente la que utilizan como vehículo de intercomprensión y perfeccionando de su expresión oral y escrita.

Gramática Psicológica

Es indudable que lo más conveniente en la enseñanza de la Lengua -una lengua que, de algún modo, ya conocen los alumnos, en tanto en cuanto la hablan con mayor o menor corrección- no es su análisis lógico, sino su uso ajustado al modelo de las personas cultas. Creemos, en consecuencia, que en los actuales centros de Educación Secundaria Obligatoria se impone -frente a la gramática 1ógica que tradicionalmente se ha venido estudiando- lo que podríamos llamar una gramática psicológica, que el alumno irá descubriendo en su propia mente con ayuda del profesor. De esta forma, la nociones abstractas y nomenclaturas yertas de la Gramática no estrangularán la capacidad verbal que la práctica oral y escrita de la Lengua materna aseguran; y los alumnos irán aumentando su propia competencia lingüística incorporando a su acervo gramatical, a través de un uso correcto y apropiado, la estructuras básicas de la Lengua.

Proponemos seguidamente cuatro sugerencias didácticas para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Gramática, convencidos, como estamos, de que, a través de ellas, pueden afianzarse las capacidades comunicativas de los alumnos -desarrollando las destrezas lingüísticas de comprensión y expresión-; y, por tanto, se puede mejorar el uso que hacen de la lengua materna. A esta mejora debe tender, precisamente, cualquier reflexión sobre la Lengua.

Para acomodar la Gramática, en su estructura y en la presentación de sus nociones, a las posibilidades reales de comprensión de los adolescentes que cursan la Educación Secundaria Obligatoria, es conveniente emplear el método inductivo, dada la limitada capacidad de abstracción de determinados alumnos -sobre todo del Primer Ciclo-, poco propensos a reflexionar sobre algo tan abstracto como puedan ser los elementos de una Lengua y las relaciones sistemáticas que mantienen entre sí.

En vez de partir de definiciones de conceptos gramaticales abstractos bastante difusos para ciertas mentalidades adolescentes, debe arrancarse de la observación de "hechos de Lengua" concretos, para ascender -mediante un diálogo heurístico hábilmente dirigido por el docente- hasta esas definiciones que abarcan los casos puntuales observados. Y así, una vez descubiertas las nociones gramaticales, se propondrán actividades que faciliten al escolar el proceso de fijarlas en su mente; para, desde su conocimiento, conducirse con la necesaria corrección y propiedad, empleando aquellos elementos morfosintácticos y semánticos que le permiten comprender y expresarse adecuadamente, entendiendo y haciéndose entender -oralmente y por escrito- en situaciones normales de comunicación.

Es necesario aprovecharse del conocimiento intuitivo y práctico que el alumno tiene de las estructuras gramaticales básicas, adquirido por la experiencia y la ejercitación espontánea a lo largo de los diferentes momentos y situaciones de su existencia, para, desde él, iniciar una reflexión gramatical que ha de proponerse como meta el aumento de su propia competencia lingüística, pero sin que ello suponga incurrir en la obstinación por "gramatiquear", que ha conducido a los lamentables resultados que todos conocemos, y que aún orienta la práctica pedagógica de ciertos docentes aferrados a un tradicionalismo que exaspera.

Nueva tecnología educativa

El empleo de medios tecnológicos educativos -del retroproyector, en concreto- puede convertirse en un poderoso y eficaz auxiliar para la enseñanza de la Gramática, especialmente en los niveles anteriores al Bachillerato. Por el camino de la inducción y, cuando sea posible, a través de la imagen -concretando plásticamente lo abstracto e inmaterial-, se puede facilitar la comprensión de la teoría gramatical; y así, aumentada de modo considerable la motivación, se evita su árido aprendizaje memorista, un tipo de aprendizaje -el memorismo- que, carente de interés para los escolares, terminaba por hacer de la Gramática un galimatías prácticamente ininteligible.

La realización de actividades gramaticales con un marcado carácter lúdico que no ha de ser incompatible con el rigor científico- posibilitará una enseñanza más cercana a los intereses de los alumnos y, por tanto, un aprendizaje de la Gramática bastante más efectivo -al incrementarse su nivel de motivación-; de manera que los alumnos se encontrarán, así, instalados en el mejor "momento didáctico" para ir utilizando con corrección y propiedad aquellos elementos morfosintácticos y léxico-semánticos que les aseguren una adecuada expresión. Estas actividades "de aula" deberán ajustarse a la más pura ortodoxia académica, pues a fin de cuentas es a la Real Academia Española a quien corresponde la definición de la norma culta de nuestra lengua; y han de permitir aunar los enfoques prescriptivo y descriptivo en el tratamiento del lenguaje.

 

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