Almudena Ramón Cueto, la española que ha conseguido la recuperación de la médula fracturada en ratas de laboratorio. Abajo, el francés Marc Merger, a quien la implantación de un microchip ha hecho que recupere parcialmente el movimiento
de las piernas.

Un proyecto de la UE consigue que un paralítico ande de manera limitada y una española logra que se regenere la médula espinal en ratas

Gracias a un proyecto de la UE, un parapléjico francés ha podido levantarse de su silla de ruedas y dar unos pasos con la ayuda de un taca-taca: El sistema empleado es
el envío de estímulos eléctricos a los nervios y músculos
de sus piernas. Mientras, la investigadora española Almudena Ramón Cueto ha conseguido la regeneración de la médula espinal fracturada en ratas. Estas superan pendientes de 75 grados y ascienden por una rejilla vertical

Madrid. ALFONSO PEZUELA
La incapacidad del sistema nervioso para regenerarse, al menos por medios naturales, está siendo investigada por numerosos equipos de todo el mundo. Uno de sus objetivos es buscar un remedio a la invalidez de quienes sufren fractura de la médula espinal, bien sean parapléjicos o tetrapléjicos. Entre estas investigaciones, dos de ellas, una en Francia y otra en España, parecen haber abierto últimamente alguna puerta a la esperanza, si bien en ambos casos queda aún mucho camino por recorrer.

Santiago Ramón y Cajal, uno de los grandes fundadores de la neurociencia, está considerado como el científico que estableció que el único tejido del organismo humano que no se regenera de manera natural es el del sistema nervioso central. Desde entonces, conseguir la regeneración de este tejido, ha sido el objetivo de numerosas investigaciones. Otros trabajos han tratado de buscar un paliativo a las lesiones del sistema nervioso central, aunque este siga sin regenerarse.

En esta segunda línea se encuentra el caso del parapléjico que ha logrado mover, aunque de manera muy limitada, sus dos piernas. Hasta ahora, y para un caso como el suyo, cualquier tipo de recuperación motriz, por mínima que fuera, resultaba imposible.

El hecho se ha producido en Estraburgo (Francia). Marc Merger consiguió levantarse de su silla de ruedas y dar unos pasos con la ayuda de un taca-taca. La noticia y las fotografías dieron la vuelta al mundo. Con 39 años, antiguo director de una oficina bancaria y debido a un accidente de automóvil, este parapléjico llevaba una década sin poder mover sus miembros inferiores.

Programa europeo

Merger declara que espera poder desplazarse por su casa con la ayuda de muletas en un año. Su éxito en la lucha contra la inmovilidad se ha debido a un programa de investigación de la UE que lleva el sugestivo nombre de Stand up and Walk (Levante y Anda). Buscada o no, muchos encuentra en este título una referencia a los evangelios.

Pero, la lesión de Marc Merger no ha sido curada o al menos mejorada. La fractura de su médula espinal sigue exactamente igual. Lo que se ha hecho con él recuerda a los seres biónicos de los relatos de ciencia ficción. Simplemente, se le ha instalado en el abdomen, mediante cirugía, un chip de un centímetro. De él parten unas conexiones que terminan en unos electrodos implantados en los nervios de los principales músculos motores de las extremidades inferiores y en los músculos mismos. El envío controlado de descargas puede hacer que estos se muevan.

Pero el jefe del programa de europeo para la rehabilitación de paralíticos, el profesor francés Pierre Rabischong, no quiere que se levanten falsas expectativas. Todavía queda mucho por investigar y, para empezar, hay un tipo de pacientes que están descartados: "Los hemipléjicos y los parapléjicos que no conserven sus músculos vivos, no podrán someterse a esta operación", precisa.

Programa español

Sin embargo, las investigaciones de una española, Almudena Ramón Cueto, cuyos resultados se dieron a conocer alrededor de un mes antes, parecen tener un valor científico mucho mayor. Si el programa de la UE busca suplir la fractura de la médula espinal con un dispositivo electrónico que envía descargas eléctricas a los músculos, esta bióloga persigue que la médula se regenere. Es decir, y por simplificar: no habría prótesis electrónica, habría cura.

El punto de partida es un hecho conocido con anterioridad. Hay células nerviosas en el sistema olfativo que son capaces de reconstruir las conexiones de sus axones. Así, la investigadora ha diseñado un experimento que básicamente consiste en lo siguiente: tomar en ratas la glia envolvente olfatoria, existente en el bulbo, y transpartarlas a un punto de fractura total en su médula. En seguida se ha visto que esta regenera. Pero, junto a esta regeneración, se tienen que establecer conexiones entre las nuevas células y las ya existentes. Y, además, estas conexiones tienen que ser "las mismas" que antes de la lesión...

Estos dos últimos puntos son los que se investigan ahora. Pero Almudema Ramón ha podido presentar ya los resultados de una investigación, llevada a cabo en el Centro de Biología Molecular, dependiente del CSIC: ratas parapléjicas sometidas al transplante de la glia no sólo andan si no que ascienden por rampas con inclinaciones de hasta 75 grados y, en algún caso, hasta por una rejilla vertical.

 

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