Los científicos piden la creación de una Europa federal de la investigación

Lisboa. Los científicos del Viejo Continente han pedido a la UE más dinero para la investigación, así como que no se olvide la ciencia básica. Esta es, han argumentado, la única manera de evitar el ir permanentemente a remolque de Estados Unidos.
Un grupo de científicos, entre los que figuraban unos diez premiados con el Nobel, junto con directores de grandes organismos de investigación, fueron invitados a exponer ante los ministros responsables de la investigación de la UE, su visión sobre el futuro de su trabajo y los problemas que le afectan. Con Portugal ocupando la presidencia de la UE, la reunión tuvo lugar en Lisboa.
Entre quienes intervinieron figuraba Jean Marie Lehn, premio Nobel de Física en 1987. Este llegó a plantear la creación de un presupuesto federal europeo para la investigación. Por su parte, Christian de Duve, Nobel de Medicina en 1974, abundó en esta misma idea, cuando dijo: "Mientras Europa no organice una especie de poderoso organismo central que distribuya el dinero en el conjunto de la UE basándose en la calidad de los investigadores, estaremos siempre a remolque de EE.UU.".

 
 

Reproducen óvulos humanos en ratones
de laboratorio

Tokio. Un grupo de científicos japoneses ha conseguido producir óvulos humanos en ratones. La aplicación práctica de este experimento sería facilitar la creación de un banco de óvulos. Luego, estos podrían implantarse a mujeres estériles, a petición de estas o de parejas con problemas de fertilidad.
El equipo de científicos trabaja en la Escuela de Medicina de Ashikawa, en Hokaido (Japón). Y ha llevado a cabo sus experimentos entre abril de 1997 y marzo de 1999, en colaboración con la Universidad de Utah.
Tras ser autorizados por el Comité de Ética de esta universidad, los científicos partieron del principio de que los fragmentos de tejido de los ovarios tienen la capacidad de producir óvulos. Así, dividieron tres ovarios de mujeres estadounidenses en más de un centenar de fragmentos, en la forma de cuadrados con dos milímetros de lado. Estos fragmentos fueron posteriormente transplantados a ratones hembra.
Después se aplicó un tratamiento hormonal, con objeto de estimular el tejido ovárico. Y pasadas dos semanas se observó que el 6% de este estaba desarrollando óvulos.
La primera etapa del proceso contemplaba sólo llegar a alcanzar este logro, por lo que se detuvo el proceso.
Ahora, en una segunda etapa se buscará completar el desarrollo de los óvulos, que ya se ha conseguido iniciar, y la manera de poder conservarlos y aprovecharlos.
Mientras no existen serios problemas para lograr semen de donantes anónimos, hacer lo mismo con los óvulos presenta muchas más complicaciones y es, por tanto, mucho menos frecuente.

 
 

Primer fracaso de un lanzamiento
espacial desde una plataforma marina

Moscú. La breve historia de los lanzamientos especiales desde plataformas marinas ya cuenta con su primer fracaso. Un cohete y el satélite de comunicaciones que lo transportaba se cree que deben encontrarse en un punto del Pacífico, después de que se perdiese todo contacto a los 8 minutos de su lanzamiento desde una antigua plataforma petrolífera noruega.
El lanzamiento fue efectuado por el consorcio internacional Sea Launch, en el que participan EE.UU., Rusia, Noruega y Ucrania. El cohete era de fabricación ucraniana y el accidente es el primero en esta modalidad de lanzamientos, iniciada muy recientemente. El fracaso ha supuesto un revés para Rusia y Ucrania, ya que estos dos países buscaban obtener fondos de estos lanzamientos para otros proyectos espaciales.
Este era el tercer lanzamiento que llevaba a cabo Sea Launch desde una plataforma marina. El primero se efectuó en el mes de marzo del año pasado, únicamente con carácter de prueba y demostración. El segundo se realizó el 10 de octubre de 1999, para poner en órbita, con éxito, un satélite para televisión.
El que ahora ha fracasado, el 12 de marzo, debía haber puesto en órbita un satélite de comunicaciones valorado en 17.300 millones de pesetas. Su propietaria era la compañía ICO Global Comunications, con sede en Londres.

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