La experiencia de leer

(...) La institucionalización de la lectura en la enseñanza, guiada también por la idea de universalidad, caracterizó de forma muy diferente a los textos y a los usos de los mismos. El determinar qué textos constituyen potenciales

 

objetos de lectura depende de los niveles de enseñanza y de las metodologías al uso, pero en términos generales pueden apreciarse algunas tendencias características. La primera de ellas es su caducidad. El libro de texto, como texto dominante para ser leído, no es un objeto cultural valioso, respetado, acumulable y perdurable, como tampoco lo serán los apuntes o los resúmenes de trabajos. El hecho de ser textos que mantienen su validez por lapsos cortos de tiempo, que están llamados a ser sustituidos por otros parecidos, les resta respetabilidad como objetos culturales. Así pues, la caducidad se liga a la irrelevancia cultural que poseen para los sujetos gran parte de los textos manejados en situaciones escolares. En la escuela o en los hogares el libro de texto no se acumula, constituyendo un fondo de saber, ni es valorado como elemento que se suma a otros, formando así la red cultural que las escuelas pueden propiciar. No representan obras culturales con sentido en sí mismas, al modo que lo es un ensayo o una novela, por ejemplo. El texto escolar dominante no es una obra unitaria de un autor, no tiene un sentido individualizado con respecto a otros libros, de otros autores o de otros géneros. No puede reflejar las aportaciones culturales tal como éstas han sido o continúan siendo, porque al querer comprimir muchas cosas en ellos en forma de resúmenes se pierde el significado que requiere cierta exhaustividad de tratamiento. Una obra literaria, por ejemplo, tiene unos personajes, un estilo, el desarrollo de un argumento, obedece a unos motivos específicos del autor, etc. Si en vez de leerla como una unidad un libro de texto nos la muestra como un objeto clasificable, con un resumen del argumento y algunos retazos del texto original, aquello ya no constituye un objeto cultural capaz de ser conectado con otros, ni representa una unidad de sentido significativa.
Los materiales dominantes de lectura en las escuelas sirven a otras estrategias; más a la gestión de un aprendizaje que a la nutrición del mismo con contenidos sustanciosos; se refieren más a enunciados de lo que puede aprenderse que a significados desplegados ante los aprendidos durante un tiempo más prolongado (...).
En general, los textos dominantes sobre los que se ejerce masivamente la práctica de la lectura en la escolaridad están indisociablemente unidos a una pedagogía con rasgos autoritarios y escasamente atractiva y motivadora. Y es que los textos escolares, lejos, como dice Lledó (1992, pág. 39), de representar la urdimbre de hilos que constituyen una unidad (textum significa tejido), son formas sacralizadas que sirven de apoyo a pedagogías dogmáticas. En ellos no hay que seguir entramado alguno, sino que se obliga a aceptarlos como bloques compactos de información. La aportación fundamental que las prácticas de lectura facilitadas por la biblioteca pueden hacer al mundo de la enseñanza reside en obligar a una reinstitucionalización de las tareas académicas, de los hábitos de los profesores y de la organización escolar. Se puede hacer de las escuelas espacios culturalmente significativos que dejen profundas huellas y hábitos para el ejercicio de la lectura a lo largo de toda la vida en un mundo donde la inmediatez de la imagen cautiva y subyuga a espectadores pasivos. La biblioteca no debería ser una dependencia o un servicio añadido a la escuela, sino el eje de una revisión en profundidad de sus prácticas de lectura, de valoración y selección del mundo de la escritura.

José Gimeno Sacristán.
Cuadernos de Pedagogía.
Marzo de 2000.

Francia soporta la mayor huelga de estudiantes de los últimos cinco años

Los colegios públicos franceses cerraron ayer sus puertas en la que se ha considerado la mayor protesta nacional de los últimos cinco años. Profesores, padres y alumnos tomaron las calles en una iniciativa única para protestar contra la política educativa del Gobierno de Lionel Jospin. Decenas de miles de manifestantes en París, y miles en las ciudades francesas de Marsella, Rennes, Le Havre, Clermont-ferrand, Estrasburgo o Toulon, por citar sólo una muestra.
En total, se calcula que más del 60 por ciento del profesorado y el alumnado acudió a esta cita nacional que culmina tras varias semanas de descontento. Según la Policía, la huelga fue seguida por 200.000 personas. Sólo en París, 50.000.
Las demandas de los manifestantes son muy variadas, pero se pueden resumir en una defensa a ultranza de la educación pública, que tanta tradición tiene en Francia, y en un creciente malestar contra el ministro de Educación, Claude Allègre, a quien exigen su dimisión. Además, exigen la congelación de las tasas académicas, más profesores y una mayor seguridad en los centros. Las escuelas públicas han sido protagonistas en los últimos meses de diversos actos de violencia escolar.
El miércoles, Allègre recibió por fin a representantes de diversas escuelas de Montpellier que habían permanecido en huelga desde hacía seis semanas. Para ello hizo falta que diez diputados socialistas y comunistas solicitaran la reunión. El ministro, que ha sufrido varias huelgas durante su mandato, se comprometió a abrir "una verdadera negociación para definir un plan plurianual de programación y de desarrollo a partir del próximo curso". (...)

La Razón-17 marzo- 2000

Blair abandera la familia tradicional

La supresión de la Cláusula 28, una directiva que impide promover la homosexualidad en las escuelas públicas, ha metido al Gobierno británico en un embrollo de índole moral. Acosado por las iras de los líderes religiosos del Reino Unido y la Cámara de los Lores, que la consideran la salvaguardia del honor patrio, el Ejecutivo laborista se ha visto obligado a pactar su abolición. A cambio, se ensalzará el matrimonio como pilar que sustenta a los buenos ciudadanos. La medida ha sido criticada ya en el seno del propio partido en el poder y también contestada por los sindicatos de profesores, encargados de transmitir el mensaje oficial en las aulas.
Ambas instancias temen herir a los hijos de padres no casados (uno de cada cinco), a los que vivan con parejas homosexuales o bien en hogares con un solo adulto, relaciones todas ellas relegadas a un segundo plano. Aunque se ha tenido gran cuidado en sumar a la nueva cruzada las relaciones estables, sin especificar su naturaleza, el tono de la misma evoca la vuelta a las esencias que tan mal resultado le dio al anterior líder conservador, John Major. Para los críticos de Blair, abanderado de un laborismo vestido de tercera vía, darle al Ejecutivo un papel predominante en la educación moral del país resultaría tan peligroso como aplicar la conflictiva cláusula al pie de la letra (..).

Isabel Ferrer
El País-17 marzo- 2000

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