Enseñar a los españoles a leer,
antes que a investigar

El catedrático José Manuel Sánchez Ron publica "Cincel. martillo y piedra", un libro de divulgación sobre la historia de la ciencia en España.

"Cincel, martillo y piedra" es la nueva obra de divulgación del catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, José Manuel Sánchez Ron. En ella se cuenta la historia de la ciencia española desde el reinado de Felipe II, al tiempo que se analizan sus problemas.

Sánchez Ron es autor de numerosos trabajos de investigación
(Foto Rafael Martínez)

Madrid. ALFONSO PEZUELA
" El problema de la ciencia en España no son los españoles: es España. Y dentro de España, la falta de estructuras adecuadas", sostiene José Manuel Sánchez Ron, autor de "Cincel, Martillo y Piedra", un libro de divulgación en el que se traza y se analiza la historia de la ciencia en España, desde Felipe II hasta nuestros días.
"Hay que tener en cuenta, por ejemplo," continúa Sánchez Ron, "que en 1900 el 70% de la población era analfabeta. Y que hasta entonces no se crea un Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. La educación era antes un departamento del Ministerio de Fomento. Primero había que enseñar a los españoles a leer, antes que a investigar"
Nacido en 1949 y catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad Autónoma de Madrid, José Manuel Sánchez Ron es doctor en Física por la Universidad de Londres y fue antes catedrático de Física Teórica, también en la Autónoma. Autor de numerosos trabajos de investigación, cultiva también con asiduidad la divulgación científica, un campo en el que su anterior libro fue un "Diccionario de la ciencia", con un millar de biografías.

Cargas imperiales
El título de su nueva obra, "Cincel, martillo y piedra", está sacado de unos versos de Antonio Machado, dedicados "al joven meditador José Ortega y Gasset". Estos versos "llamaron mi atención. En ellos encontré un paralelismo con lo sucedido a la ciencia en nuestro país, aunque no fuera este el sentido que le quiso dar el poeta. Así, el cincel y el martillo serían las herramientas con las que se quiere lograr la belleza del conocimiento o la utilidad de una aplicación técnica, mientras que la piedra significaría la resistencia a utilizar la ciencia para construir un país mejor".
Aunque arranca en los tiempos de Felipe II, el libro está dedicado preferentemente a los siglos XIX y XX. Y dentro de estos, se centra especialmente en las ciencias naturales, la física, la química y las matemáticas. Pero cuenta también con una introducción en la que se hacen los planteamientos sobre los que se basará la obra y se da una panorámica más general de la ciencia en España.
"He comenzado en la época de Felipe II, porque esta me ayuda a mostrar los problemas de la ciencia española", explica el autor. "La necesidad de administrar un imperio", continúa, "imponía unas cargas". Y el estado estaba interesado en servirse de la ciencia con fines prácticos, precisamente en un momento en el que en otros países ésta se configuraba como algo relacionado con el deseo de conocimiento del mundo en el que vivimos, sin tener que estar motivada en un principio por si un determinado conocimiento va a tener más tarde una aplicación práctica"

Fallos estructurales
Este profesor, investigador y divulgador insiste en el problema de la tradicional falta en España de las estructuras necesarias para hacer ciencia.
Para él han sido un "mito" temas como el de lo que se llegó a llamar "la polémica de la ciencia española", en la que había quien sostenía que los españoles estaban incapacitados para la ciencia y la investigación; o el del individualismo de las escasas figuras de la ciencia española, cuyo esfuerzo se perdía además con ellos, al no dejar escuela".
"España ľagrega- ha sido hasta hace muy poco un país agrario y apenas industrializado. Si los investigadores españoles han sido individualistas era porque no existían laboratorios y otro tipo de servicios. O lo hacían solos o no lo hacían". En cuanto a que las grandes figuras no dejaron escuela, José Manuel Sánchez Ron cree que el problema está en que "España sólo ha tenido una gran figura, Ramón y Cajal y este si dejó escuela. A parte de él, han existido investigadores importantes, pero no de gran transcendencia".

Fronteras cerradas
Tampoco cree que tuviera tanta repercusión como se ha subrayado a veces, el cierre de las universidades españolas a otros países, y la prohibición del intercambio con ellas de profesores y estudiantes, decretado por Felipe II por miedo a la contaminación con el protestantismo. Esto sin negar la influencia de los factores políticos y religiosos.
"Ciertamente, la ciencia española es en la actualidad muy superior, con la excepción de la escuela de Cajal, a la de cualquier tiempo pasado. Pero está mejor dotada que la de otros periodos. Sin embargo, esto no agota la cuestión, porque ahora la ciencia no es sólo conocer, como era antes, si no que tiene también una valoración económica. Uno de los temas sin resolver es el de sus relaciones con la industria. El que ésta plantee problemas a los científicos y les pida que busquen soluciones. Algo que también hace avanzar a la ciencia y que no se resuelve con leyes ni decretos. Porque no se trata tanto de los científicos y la ciencia, si no de lo que se quiere que sea España"
Y el autor de "Cincel, martillo y piedra" termina: "Si se quiere, por ejemplo, que España sea una país de servicios, poco le hace falta la ciencia".

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