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ner en cuenta que la intervención tutorial adquiere
diferente intensidad según el ámbito educativo en el cual
se trabaje. Así, en las instituciones educativas "especializadas"
(centros de protección de menores, centros con un importante contenido
terapéutico-asistencial, etc.) la necesidad del psicólogo
en el trabajo tutorial se percibe de forma mucho más clara y evidente
que en instituciones educativas "normalizadas" (centros escolares
ordinarios), si bien en última instancia la actuación de
este profesional puede ser útil y necesaria en todos aquellos espacios
institucionalizados en los cuales se hace un trabajo educativo y socializador.
Evidentemente, el psicólogo realiza su tarea integrado en un equipo
de profesionales que, desde perspectivas diferentes, están incidiendo
en el proceso formativo de los alumnos: equipos docentes, educadores,
personal especializado (logopedas, fisioterapeutas), etc. Por tanto, se
hace imprescindible una estrecha coordinación entre todos ellos,
de tal forma que se trabaje con coherencia, estableciendo objetivos comunes
y evitando disfunciones e interferencias en el trabajo con los alumnos
y con las familias. Esta intervención coordinada tiene como principal
objetivo que todos puedan comprender mejor al alumno y sus circunstancias.
En este contexto, la intervención del psicólogo tiene una
triple vertiente: padres, alumnos y tutores.
La actuación con los
padres
En la intervención con los padres hay que distinguir dos momentos
claramente diferenciados, distanciados en el tiempo y con finalidades
específicas: la entrevista inicial y los posteriores encuentros.
La entrevista inicial tiene una importancia capital en todo el trabajo
del psicólogo en relación con los padres ya que supone el
primer contacto directo entre el profesional y los usuarios, y condiciona
en gran manera toda la posterior relación profesional entre estas
personas. Es absolutamente imprescindible establecer un buen encuadre
de la intervención, a través del cual se determinen tanto
los aspectos internos de esta relación (expectativas, sentimientos
e ideas) como los externos (actuaciones acordadas, compromisos adquiridos...).
Naturalmente, este es el momento en el cual se realiza la anamnesis, que
tiene que aportar información necesaria antes de iniciar la exploración
o estudio psicológico del alumno.
Con posterioridad a la entrevista inicial y a la intervención diagnóstica
con el alumno se producen, a menudo, otros encuentros con las familias,
en forma de entrevista de devolución y/o asesoramiento. Esta actuación
profesional puede ser de gran ayuda para los padres ya que se construye
un espacio de actuación técnica (counseling) a través
del cual el psicólogo se convierte en "facilitador" de
cambio en las dinámicas familiares, aportando conocimientos, técnicas,
habilidades, materiales y alternativas.
También los profesores pueden experimentar una evidente sensación
de ayuda en este tipo de intervención, sobre todo cuando se trata
de informar a los padres de alumnos especialmente problemáticos.
En este caso, el psicólogo tiene una posición de privilegio,
desde su estatus de especialista en el tema, para traspasar a los padres
informaciones difíciles de elaborar o de aceptar respecto de su
hijo, lo cual supone un importante alivio profesional para los tutores.
La actuación dirigida
al alumno
La actuación con el alumno se centra en el proceso de psicodiagnóstico
(evaluación, si se prefiere) del mismo, a través de diferentes
técnicas de observación y de exploración, de acuerdo
con el criterio técnico y la orientación teórica
de cada profesional. Esta intervención va orientada a ampliar y
profundizar en el conocimiento que se tiene del menor y tiene como finalidad
principal aportar al tutor nuevos datos e información relevante
sobre su pupilo: nivel madurativo, estructura de personalidad, posibilidades
de intervención tutorial, pronóstico evolutivo (permítaseme
la expresión), etc. Esta evaluación diagnóstica ha
de contener, además, orientaciones para el trato educativo así
como variables a tener en cuenta en el seguimiento individualizado del
menor.
Algunos profesionales que trabajan en el asesoramiento a centros realizan,
también, un trabajo que podríamos considerar como de seguimiento
tutorial individualizado (durante un tiempo limitado) de algunos alumnos
sobre los que han intervenido desde el psicodiagnóstico. No obstante,
considero que esta es una actuación que ha de asumir en plenitud
el tutor individual y que, en todo caso, lo propio del psicólogo
sería realizar un seguimiento "diferido" del caso a través
de las actuaciones de asesoramiento y supervisión a los tutores.
La actuación con los
profesores
El psicólogo participa habitualmente en las reuniones de los
órganos (colegiales) de seguimiento de la acción tutorial
en los centros (departamentos de tutoría y/o orientación,
etc.). En estas reuniones, obviamente, ha de aportar la información
referente a las características psicológicas (aptitudes,
personalidad, aspectos emocionales, dinámica familiar,...) de aquellos
alumnos sobre los cuales ha tenido una intervención directa, con
la finalidad de ayudar a determinar la programación individualizada
que habrá que seguir en cada caso. Esta actuación es especialmente
necesaria y útil en aquellos casos considerados de "seguimiento
prioritario" por su especial complejidad en el abordaje psicopedagógico.
También son objeto de trabajo y de discusión, en estos encuentros,
los aspectos referidos a la dinámica y funcionamiento del grupo-clase
así como las técnicas y los hábitos de estudio, de
todo lo cual el psicólogo tendrá que informar y asesorar:
técnicas de intervención grupal, documentos de trabajo,
protocolos de actuación..
Otra modalidad de intervención, dirigida a tutores y profesores,
es la que hace referencia a la ayuda desde la "supervisión"
profesional. Este tipo de actuación va dirigida a dar apoyo emocional
a los tutores mediante diferentes técnicas: análisis y elaboración
de la angustia generada por la actuación tutorial, análisis
de las defensas que se ponen en juego en la relación tutor-pupilo,
reconducción de las fantasías que pueden aparecer (por ejemplo:
omnipotencia profesional), etc. Es este un ámbito de actuación
especialmente complejo, que requiere experiencia y dominio de las técnicas
de apoyo psicológico, normalmente percibido como de gran utilidad
por los usuarios y por el propio psicólogo. Sin duda alguna, este
tipo de intervención constituye un atractivo reto profesional para
todos aquellos psicólogos que trabajan en el campo de la orientación
y del asesoramiento psicopedagógico.
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