Cada vez más el trabajo tutorial se entiende como una intervención global, que implica a toda la institución escolar en su conjunto y que requiere la actuación corresponsable, y coordinada, de los distintos agentes educativos que intervienen en el proceso de formación y de crecimiento integral e integrado de las personas. En el presente artículo, el autor presenta algunas ideas en relación al papel del psicólogo en el trabajo tutorial en los centros educativos.

El papel del psicólogo en la acción tutorial

Sebastiá Miranda i Torrent
Doctor en Psicología y asesor pedagógico

N primer lugar hay que te-

ner en cuenta que la intervención tutorial adquiere diferente intensidad según el ámbito educativo en el cual se trabaje. Así, en las instituciones educativas "especializadas" (centros de protección de menores, centros con un importante contenido terapéutico-asistencial, etc.) la necesidad del psicólogo en el trabajo tutorial se percibe de forma mucho más clara y evidente que en instituciones educativas "normalizadas" (centros escolares ordinarios), si bien en última instancia la actuación de este profesional puede ser útil y necesaria en todos aquellos espacios institucionalizados en los cuales se hace un trabajo educativo y socializador.
Evidentemente, el psicólogo realiza su tarea integrado en un equipo de profesionales que, desde perspectivas diferentes, están incidiendo en el proceso formativo de los alumnos: equipos docentes, educadores, personal especializado (logopedas, fisioterapeutas), etc. Por tanto, se hace imprescindible una estrecha coordinación entre todos ellos, de tal forma que se trabaje con coherencia, estableciendo objetivos comunes y evitando disfunciones e interferencias en el trabajo con los alumnos y con las familias. Esta intervención coordinada tiene como principal objetivo que todos puedan comprender mejor al alumno y sus circunstancias. En este contexto, la intervención del psicólogo tiene una triple vertiente: padres, alumnos y tutores.

La actuación con los padres
En la intervención con los padres hay que distinguir dos momentos claramente diferenciados, distanciados en el tiempo y con finalidades específicas: la entrevista inicial y los posteriores encuentros.
La entrevista inicial tiene una importancia capital en todo el trabajo del psicólogo en relación con los padres ya que supone el primer contacto directo entre el profesional y los usuarios, y condiciona en gran manera toda la posterior relación profesional entre estas personas. Es absolutamente imprescindible establecer un buen encuadre de la intervención, a través del cual se determinen tanto los aspectos internos de esta relación (expectativas, sentimientos e ideas) como los externos (actuaciones acordadas, compromisos adquiridos...). Naturalmente, este es el momento en el cual se realiza la anamnesis, que tiene que aportar información necesaria antes de iniciar la exploración o estudio psicológico del alumno.
Con posterioridad a la entrevista inicial y a la intervención diagnóstica con el alumno se producen, a menudo, otros encuentros con las familias, en forma de entrevista de devolución y/o asesoramiento. Esta actuación profesional puede ser de gran ayuda para los padres ya que se construye un espacio de actuación técnica (counseling) a través del cual el psicólogo se convierte en "facilitador" de cambio en las dinámicas familiares, aportando conocimientos, técnicas, habilidades, materiales y alternativas.
También los profesores pueden experimentar una evidente sensación de ayuda en este tipo de intervención, sobre todo cuando se trata de informar a los padres de alumnos especialmente problemáticos. En este caso, el psicólogo tiene una posición de privilegio, desde su estatus de especialista en el tema, para traspasar a los padres informaciones difíciles de elaborar o de aceptar respecto de su hijo, lo cual supone un importante alivio profesional para los tutores.

La actuación dirigida al alumno
La actuación con el alumno se centra en el proceso de psicodiagnóstico (evaluación, si se prefiere) del mismo, a través de diferentes técnicas de observación y de exploración, de acuerdo con el criterio técnico y la orientación teórica de cada profesional. Esta intervención va orientada a ampliar y profundizar en el conocimiento que se tiene del menor y tiene como finalidad principal aportar al tutor nuevos datos e información relevante sobre su pupilo: nivel madurativo, estructura de personalidad, posibilidades de intervención tutorial, pronóstico evolutivo (permítaseme la expresión), etc. Esta evaluación diagnóstica ha de contener, además, orientaciones para el trato educativo así como variables a tener en cuenta en el seguimiento individualizado del menor.
Algunos profesionales que trabajan en el asesoramiento a centros realizan, también, un trabajo que podríamos considerar como de seguimiento tutorial individualizado (durante un tiempo limitado) de algunos alumnos sobre los que han intervenido desde el psicodiagnóstico. No obstante, considero que esta es una actuación que ha de asumir en plenitud el tutor individual y que, en todo caso, lo propio del psicólogo sería realizar un seguimiento "diferido" del caso a través de las actuaciones de asesoramiento y supervisión a los tutores.

La actuación con los profesores
El psicólogo participa habitualmente en las reuniones de los órganos (colegiales) de seguimiento de la acción tutorial en los centros (departamentos de tutoría y/o orientación, etc.). En estas reuniones, obviamente, ha de aportar la información referente a las características psicológicas (aptitudes, personalidad, aspectos emocionales, dinámica familiar,...) de aquellos alumnos sobre los cuales ha tenido una intervención directa, con la finalidad de ayudar a determinar la programación individualizada que habrá que seguir en cada caso. Esta actuación es especialmente necesaria y útil en aquellos casos considerados de "seguimiento prioritario" por su especial complejidad en el abordaje psicopedagógico. También son objeto de trabajo y de discusión, en estos encuentros, los aspectos referidos a la dinámica y funcionamiento del grupo-clase así como las técnicas y los hábitos de estudio, de todo lo cual el psicólogo tendrá que informar y asesorar: técnicas de intervención grupal, documentos de trabajo, protocolos de actuación..
Otra modalidad de intervención, dirigida a tutores y profesores, es la que hace referencia a la ayuda desde la "supervisión" profesional. Este tipo de actuación va dirigida a dar apoyo emocional a los tutores mediante diferentes técnicas: análisis y elaboración de la angustia generada por la actuación tutorial, análisis de las defensas que se ponen en juego en la relación tutor-pupilo, reconducción de las fantasías que pueden aparecer (por ejemplo: omnipotencia profesional), etc. Es este un ámbito de actuación especialmente complejo, que requiere experiencia y dominio de las técnicas de apoyo psicológico, normalmente percibido como de gran utilidad por los usuarios y por el propio psicólogo. Sin duda alguna, este tipo de intervención constituye un atractivo reto profesional para todos aquellos psicólogos que trabajan en el campo de la orientación y del asesoramiento psicopedagógico.

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