Cruz Roja Juventud propone a los centros docentes el Juego de los Bosques, un recurso educativo para fomentar entre los niños el respeto por la naturaleza

El Juego de los bosques pretende inculcar a los escolares la idea
de que el
consumo irresponsable
y despilfarrador,
la explotación incontrolada y destrucción
de los recursos naturales y la contaminación, ponen en
peligro el medio ambiente
y el futuro de la humanidad.
El Ministerio de Medio ambiente y Cruz Roja colaboran en una campaña formativa, para sensibilizar a niños y jóvenes sobre
la actual problemática medioambiental. Por ello han llevado
a los centros docentes y asociaciones juveniles el Juego de los Bosques, un recurso educativo para fomentar conductas respetuosas con el entorno en chicos de entre 10 y 16 años.

Madrid. G. ARIANES
Cruz Roja Juventud es una asociación integrada por niños, niñas y jóvenes que pretende sensibilizar a este mismo colectivo, y a la población en general, en materia de conservación de la naturaleza, promoviendo actividades en el campo de la educación y protección del medio ambiente. Así, ha diseñado la "Campaña global de bosques.en contacto con la naturaleza", subvencionada por la Dirección General de Conservación de la Naturaleza, del Ministerio de Medio Ambiente, para concienciar a niños y niñas sobre la problemática medioambiental actual, y desarrollar actividades con las que fomentar conductas respetuosas con los bosques y el entorno en general.

Una de ellas es el Juego de los Bosques, un recurso educativo dirigido a grupos de chicos de entre 10 y 16 años de edad, coordinados por un educador, monitor o formador medioambiental. Está compuesto por el Juego del bosque, como actividad principal, y la Agenda 21 y el Taller de consumo responsable, como materiales complementarios. Las tres están basadas en la protección y conservación del entorno, "en particular de las masas boscosas como ecosistemas generadores de multitud de beneficios para el ser humano, así como albergue de numerosos animales y plantas".

Con el Juego del bosque se pretende hacer ver a los escolares que todas las actividades humanas afectan de un modo u otro a los ecosistemas naturales, pero por ello no hay que renunciar al necesario desarrollo de las civilizaciones, ni a la construcción de viviendas, lugares de ocio, carreteras, etc. "Al contrario, deberán decidir mediante este juego qué condiciones han de cumplir esas acciones para que, tanto durante la fase de construcción como en la de uso posterior, ocasionen el mínimo daño a los bosques".

Ficción y realidad

Es un juego de simulación en el que se plantea una situación ficticia, reflejo de algún problema real que afecte al medio ambiente. Por ello, un manual del juego y cinco fichas de situación recogen distintos aspectos y necesidades de desarrollo humano a través de una serie de actividades que se realizarán en una gran zona boscosa. Dichas situaciones pueden ser la construcción de un centro comercial, viviendas, etc; de una presa; de una autopista; la instalación de un vertedero; o la explotación turística de una zona de selva.

Los participantes tendrán que asumir el papel de ciertos personajes o agentes sociales, relacionados con la situación propuesta, para lo que deberán formar cuatro grupos en representación de los empresarios o comerciantes, las asociaciones de vecinos, las organizaciones defensoras de la naturaleza, y la Administración. También se formará un grupo Iris (Implementación de Recursos Inteligentes y Sostenibles) con capacidad de decisión y que será finalmente el que, con los datos aportados por los citados agentes sociales, opte por una de las posibles soluciones. Se hará especial mención a la importancia de los bosques y el agua (ríos, mares y océanos) en la vida animal y vegetal del planeta, y en el desarrollo humano.

La realidad cercana

La Agenda 21 es un recurso basado en el análisis de la realidad más cercana, como el propio centro docente o el local donde se desarrolle la actividad, y en la búsqueda de soluciones a los problemas detectados, proponiendo acciones individuales y colectivas. Los alumnos se dividirán en cuatro grupos, cada uno de los cuales estudiará uno de los aspectos del consumo del centro, referido a la energía, el agua, los residuos, y otros recursos como el papel, material desechable, etc. Cada grupo realizará un trabajo de campo para recoger datos y elaborar un análisis de los modelos de consumo en el espacio donde se interviene (centro educativo, asociación, etc.). Es decir, para averiguar qué se consume y cómo; para qué se utiliza cada recurso que entra en el centro; qué se hace con los desechos; y qué mediadas se adoptan para evitar despilfarros.

En función de dichos análisis, cada grupo deberá elaborar una serie de medidas y programas de actuación, para reducir los problemas que pudieran detectarse, como el desperdicio del agua, el gasto excesivo de energía o la enorme producción de residuos. Y todo ello para dotar a los chicos de herramientas y métodos para que analicen la realidad circundante, y para habituarles a trabajar en equipo, asumir responsabilidades y tomar decisiones consensuadas.

Consumo y residuos

Por último, el Taller de consumo responsable incluye la realización de actividades prácticas sobre la problemática de los residuos, especialmente sobre su clasificación, características y evolución; gestión y problemática actual; reducción y separación en origen; y reciclado y reutilización. Los participantes elaborarán un manual de consumo, que abordará aspectos como información sobre nutrición y hábitos de compra; uso de envases y material reciclados; empleo racional del agua y la energía; uso de productos no agresivos con el medio ambiente; fomento del transporte público o vehículos compartidos; y contacto con asociaciones o grupos que trabajen estos temas. También podrán realizarse otras actividades complementarias, como limpieza de algunas zonas y exposición de las basuras recogidas, envíos de cartas a diversas autoridades e instituciones, elaboración de carteles y murales y proyección de diapositivas.

En definitiva, el Juego de los bosques es una iniciativa que pretende inculcar a los escolares la idea de que "el consumo irresponsable y despilfarrador, la explotación incontrolada de los recursos naturales, la contaminación, la destrucción de las masas boscosas, y las desigualdades sociales, ponen en grave peligro al medio ambiente y, por tanto, el futuro del ser humano". Así, Cruz Roja dice a niños y jóvenes: "¿Te imaginas un mundo sin bosques?, evítalo". Y propone "un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente, sin poner en peligro la posibilidad de que las generaciones futuras satisfagan las suyas".

 

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