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Madrid.
ROSAURA CALLEJA
En la primera sesión, el catedrático y ex secretario de
Estado de Educación, Alvaro Marchesi, planteó los problemas
que, a su juicio, afectan a la educación como la falta de recursos,
el insuficiente nivel educativo de la sociedad, la mayor diversidad de
los alumnos en el aula, el elevado fracaso escolar, la rigidez del sistema
educativo y el malestar de los docentes.
Para
este catedrático, es preciso generar una dinámica de cambio
y dar crédito a ciertas encuestas, que muestran una alta valoración
de la educación, por encima de otras instituciones sociales como
la justicia y la sanidad.
Un
aspecto novedoso que apuntó Marchesi se concreta en el compromiso
de las administraciones educativas con los centros para negociar acuerdos
y programas específicos con cada uno de ellos, lo que supondría
modificar el modelo de relación actual.
La
tercera solución pasa por situar en el centro de interés
la atención a la diversidad y la lucha contra el fracaso escolar,
a través de medidas como atender al entorno y plantear las iniciativas
en infantil y primaria, más que en secundaria. En este último
aspecto, Marchesi apuesta por la reducción del número de
alumnos por aula, hasta un máximo de 22 o 24, y reducir este número
aún más cuando las condiciones de trabajo sean más
difíciles.
Además,
se muestra partidario de incorporar a los centros nuevas figuras profesionales,
como los trabajadores sociales, y de ampliar los programas de diversificación
curricular al llegar a 3º de la ESO; así como, garantizar que los
alumnos con mayores dificultades se distribuyan entre centros públicos
y otros sostenidos con fondos públicos.
Confesionalidad
y laicismo
En
este encuentro también tuvo cabida un debate sobre confesionalidad
y laicismo. Victorino Mayoral, presidente de la Liga Española y
la Fundación CIVES, abordó "La laicidad: educación
para la tolerancia" y enumeró los principios en que se sustenta
la escuela laica que, en su opinión, es igualadora, liberadora
de la ignorancia, respetuosa de la libertad de conciencia, gratuita, universal,
defensora de la libertad científica y defensora de la libertad
de cátedra.
Este
experto concluyó su intervención analizando el conflicto
que vive la escuela española actual, derivado de la confrontación
entre la escuela laica y la confesional. En este sentido, concluyó
que la religión se puede impartir en los centros de modo voluntario,
fuera del currículo y sin evaluación y que no se puede imponer
ninguna clase de alternativa a los que no opten por la religión.
También se mostró partidario de impartir una materia que
recoja los valores constitucionales. Por último, denunció
el peligro que supone el nacionalismo manipulador que se impone en cierta
comunidades autónomas.
Por
otra parte, José Luis Corzo, catedrático de Pedagogía
de las Religiones, basó sus conclusiones en el movimiento de Lorenzo
Milani al que pertenece y en su obra "Carta a una maestra", que le sirvió
para matizar los límites entre la escuela confesional, que declara
abiertamente adonde quiere llevar a sus alumnos y la confesionalidad estricta
de carácter político o religioso.
Corzo
destacó que el derecho del niño debe prevalecer sobre el
del padre o el del grupo social y definió la educación como
la transmisión de conocimientos e instrumentos, pero sobre todo
como crecimiento colectivo, también de los educadores.
Por
último, este catedrático declaró su preferencia por
un modelo, que calificó como razonable, de escuela cristiana aconfesional,
que no disimula su fe pero tampoco la impone. Asimismo, consideró
un absurdo que la religión no se enseñase en las escuelas
y reclamó como razonable que este tipo de escuela fuera sostenida
con fondos públicos.
Cambios
sociales
"El
proyecto de trabajo como espacio para repensar una educación en
tiempo de cambio" fue el tema de la intervención del catedrático
Fernando Hernández. A su juicio, la escuela no está respondiendo
a los cambios de la sociedad y la escuela primaria se halla en una situación
que calificó de "calma blanca".
En
su opinión, la escuela está burocratizada y, entre los males
que la aquejan, especificó que la enseñanza está
organizada por ciclos bianuales, que el currículo está sometido
a una organización por materias y es academicista y mediocre. También
constató el abandono de las funciones educadoras por parte de los
padres y la escasa participación efectiva de las familias.
Hernández
eximió de responsabilidad a los docentes, pero si les atribuyó
el inmovilismo de los claustros y el escaso interés de los docentes
por actualizar su cultura artística y tecnológica.
Pública
y privada
El
debate sobre escuela pública y escuela privada estuvo presente
en estas jornadas, desde la perspectiva de dos modelos de educación
sostenidos con fondos públicos y que deben ofrecer un servicio
público. El catedrático Fernández Enguita planteó
las dificultades de la escuela estatal para ser un servicio público,
mientras que Mª Jesús Eresta, directora del colegio Lourdes, aludió
a la desvirtuación de los conciertos que, en su opinión,
no se destinan en beneficio del servicio, sino de los intereses personales.
Con
las intervenciones de José Luis García Garrido, catedrático
de Educación, sobre "Desafíos educativos para un nuevo milenio"
y del periodista Fabricio Caivano, que abordó "La educación
en el año 3.000. Notas para el optimismo" concluyeron estas jornadas
que pretendían arbitrar alternativas para la calidad de la enseñanza.
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