La familia es fundamental en el desarrollo del niño


La CONCAPA presenta un trabajo con pautas para detectar y hacer frente a la depresión infantil

La personalidad, el sexo y la edad del niño, sus relaciones y expectativas sociales y afectivas y, sobre todo, el ambiente familiar, son factores que pueden guardar una estrecha relación con la depresión infantil. (Foto: Rafael Martínez)

La familia es esencial en el desarrollo y la formación de los niños, y es fundamental para prevenir y combatir la depresión infantil, según se afirma en un informe realizado a instancias de la CONCAPA. Este trabajo determina los síntomas para detectar la aparición de trastornos depresivos, y recomienda una serie de pautas a seguir para evitar los factores de riesgo

Madrid.- G. ARIANES
La CONCAPA ha presentado recientemente un informe sobre "Cómo reconocer y qué hacer frente a la depresión infantil", elaborado a instancias de esta confederación por la doctora Victoria del Barrio, profesora titular de Psicología en la Universidad de Valencia, y profesora titular en el Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Facultad de Psicología de la UNED. Según el presidente de la CONCAPA, Agustín Dosil, la principal finalidad de este trabajo es "dar a los padres una serie de orientaciones para detectar cuándo un niño puede estar en peligro de caer en este trastorno, e indicarles, en su caso, qué medios deben poner para tratar de superar esta adversidad".
Porque la doctora del Barrio advierte que, según reconocen todos los especialistas de forma unánime, "también los niños se deprimen, ya que tienen las mismas emociones que los adultos pero con sus propias características: son más frecuentes, más intensas, más versátiles y menos reflexivas". Y añade que "los niños sienten emociones desde los primeros días de vida, las perciben en los demás entre los 6 y los 9 meses, y comienzan a tener conciencia de las suyas propias sobre los 5 años".
Según el informe, el porcentaje medio en nuestro país de niños con síntomas o síndromes depresivos es del 8 %, correspondiendo el 2% a casos de depresión mayor, y el 6% a trastornos distímicos, que presentan una sintomatología menos violenta pero más duradera. Además, la frecuencia de la depresión infantil varía con la edad (a más edad, mayor porcentaje de niños deprimidos) y con el sexo (es más frecuente en las niñas, sobre todo a partir de la pubertad).

Factores de riesgo
La profesora Victoria del Barrio enumera en su informe diversas circunstancias que incrementan la posibilidad de que se produzcan trastornos de carácter depresivo. Estos factores de riesgo pueden ser de tipo personal, ya que el temperamento y la personalidad pueden tener gran influencia: los niños introvertidos son más proclives a sufrir depresiones que los extrovertidos.
También hay factores de riesgo de carácter social, entre los que destaca a la familia. "La familia es una pieza esencial en la explicación de la conducta infantil, ya que el padre y la madre son el origen biológico de sus hijos, y son también los responsables de la nutrición física y mental del recién nacido, dos ámbitos esenciales para explicar el proceso del desarrollo y, por tanto, del devenir de un niño".
En este sentido, la autora del informe resalta "dos rasgos especialmente relacionados con el entorno familiar, que guardan una estrecha relación con la depresión. Son la estabilidad y la afectividad, y la carencia de cualquiera de ellas puede encadenar la aparición de la depresión, en la infancia o en la adolescencia. Una familia coherente y comunicativa -añade- minimiza los factores de riesgo, mientras que las familias rígidas y desavenidas son más proclives a las depresiones".
Entre estas últimas figuran los casos de inestabilidad emocional de los padres, especialmente de la madre, "ya que la depresión materna es un elemento importante en la predicación de la depresión del niño". Y también las familias desavenidas, con continuos problemas y discusiones, y las familias separadas, aunque en este caso los niños tienden a asumir esta nueva situación al cabo de un año, si sus padres mantienen una buena relación tras la separación.

Acontecimientos vitales
Otros factores de riesgo pueden derivar de la clase social a la que pertenezca el niño, o incluso del país en el que viva, ya que, según Victoria del Barrio, los ciudadanos de sociedades desarrolladas tienden más a la depresión que los habitantes de países del tercer mundo. O de acontecimientos vitales negativos, como el fracaso escolar, la ruptura de amistades, etcétera. Y también hay factores de riesgo de carácter mixto como, según hemos indicado anteriormente, la edad y el sexo, las expectativas sociales y emotivas no satisfechas, y la soledad, "porque los padres están cada vez más tiempo fuera de casa y los niños pasan cada vez más tiempo solos".
El informe también habla de los síntomas que pueden servir a padres y profesores para detectar situaciones de depresiones infantiles. "Síntomas emocionales, como la tristeza, el aburrimiento y la irritabilidad; sociales, como el aislamiento y la soledad, la rebeldía y el retraimiento; intelectuales, como la escasa concentración, la falta de interés, la disminución de la memoria y el abajo rendimiento; y corporales, como el sueño, los dolores, la fatiga y la falta de apetito".
Para prevenir o, en su caso, combatir la depresión infantil hay que buscar siempre la ayuda de especialistas. Pero también es siempre imprescindible la colaboración de las familias. Porque según se indica en el informe, "hay que favorecer la alegría en el niño mediante el trato armónico con las personas y las cosas, promoviendo hábitos saludables, y dotándole de un adecuado modo de vida y de los recursos necesarios para enfrentarse al mundo sabiendo resolver los problemas. La carencia de afectividad es uno de los aspectos más ligados a la aparición de la depresión infantil, y la alegría de un niño está unida al disfrute de la interacción amorosa con los miembros de su familia. Por ello es importante cuidar la relación sentimental con el niño, y hacer que éste se sienta querido, apoyado y protegido".

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