Escuelas Taller y Casas de Oficios: una apuesta por el empleo joven
La mitad de los alumnos participantes encuentran trabajo en un año

Con el método de "aprender trabajando" el programa de Escuelas Taller y Casas de Oficios, promovido y gestionado por el Instituto Nacional de Empleo (INEM), ha creado en los últimos trece años 4.932 Escuelas Taller y Casas de Oficios, en las que se han formado 248.895 alumnos, con una inversión total de casi medio billón de pesetas.

Madrid. MARGARITA GIRON
El 54’32% de los alumnos que han participado en el programa de Escuelas Taller y Casas de Oficios desde su inicio en 1985, ha conseguido encontrar un empleo gracias al aprendizaje recibido.
A lo largo de estos trece años el Programa de Escuelas Taller y Casas de Oficios, promovido y gestionado por el Instituto Nacional de Empleo (INEM), ha formado a 248.895 alumnos en un total de 4.932 proyectos. El presupuesto invertido durante este periodo de tiempo se eleva a 476.660 millones de pesetas.
Solo en 1999 se han formado 55.153 jóvenes en 1.500 Escuelas Taller y Casas de Oficios repartidas por todo el territorio nacional, con una inversión de casi 60.000 millones de pesetas.
Con el método de "aprender trabajando", el objetivo básico de esta iniciativa es la capacitación laboral de jóvenes desempleados menores de 25 años para facilitarles el acceso al trabajo mediante el aprendizaje y la experiencia profesional en una ocupación.
La mayor parte de los chavales que participan en este programa arrastran un curriculum de fracaso escolar. "Son chicos que no se han adaptado a las exigencias académicas pero que tienen otras capacidades de tipo manual que pueden ser desarrolladas en el entorno adecuado", explica Felipe Gismera, Coordinador de Escuelas Taller del INEM. "El principal problema de estos jóvenes es la actitud ante el empleo —añade—, por eso en la Escuela Taller se les predispone hacia el mismo enseñándoles disciplina de trabajo, cumplimiento de horarios, y asunción de responsabilidades. Una vez que se crea en ellos el hábito de trabajo son capaces de reproducirlo en otros empleos posteriores, consiguiendo el objetivo final: la inserción social a través de la inserción laboral".

Becas y salario
La duración de la Escuela Taller es de dos años y de un año la de la Casa de Oficios. Durante los seis primeros meses los alumnos reciben una beca de 725 pesetas al día. En el periodo siguiente, de 6 a 18 meses, se establece un contrato para la formación entre la entidad promotora y el alumno, por el cual el joven percibe un salario equivalente al 75% del salario mínimo interprofesional.
El número de Escuelas Taller realizadas hasta la fecha es mayor (3.180) que el de las Casas de Oficios (1.752). El porcentaje de alumnos que han participado en las primeras es del 72%, frente al 27% participante en las segundas.
Por grupos de edad, casi el 50% de los alumnos tienen edades comprendidas entre 20 y 24 años, el 27% tiene entre 16 y 17 años, y el 23% entre 18 y 19 años.
En cuanto al sexo, predominan los hombres (61’6%) frente a las mujeres (38’4%). En este sentido, Gismera señala que "las chicas son tan buenas como ellos en trabajos considerados tradicionalmente competencia exclusiva de los hombres (albañilería, escayola, jardinería), sin embargo, su nivel de colocación en estos campos es muy inferior al de los hombres".
Las áreas profesionales con mayor incidencia dentro del Programa de Escuelas Taller y Casas de Oficios son las de construcción, medio ambiente y servicios a la comunidad, impartiéndose en cada una de ellas diversas especialidades. Así, en construcción se desarrollan, entre otras, albañilería, cantería, pintura, revestimientos, vidriería y forja. En medio ambiente, reciclaje de residuos, guía de turismo rural, acuicultura, y tratamiento de aguas residuales. Dentro de los servicios a la comunidad se incluyen ayuda a domicilio, atención a la tercera edad y asistencia a grupos marginales. Además, el programa está abierto a cualquier proyecto innovador acorde con las nuevas profesiones que están emergiendo en el mercado de trabajo.
Es importante destacar que más del 50% de los alumnos que participan en las Escuelas Taller y Casas de Oficios no tienen el graduado escolar. Sin embargo, una vez finalizada la experiencia, son muchos los que retoman el interés por el estudio y consiguen la titulación básica.

Profesorado
Casi a 42.000 asciende el número de profesores que han participado en este programa, procedentes de distintos ámbitos profesionales: arquitectos, aparejadores, historiadores, arqueólogos, pedagogos, biólogos, técnicos agrícolas, maestros artesanos, albañiles, herreros, carpinteros y jardineros.
Todos ellos aportan su experiencia para la conservación y recuperación del patrimonio cultural, natural y urbano, con un planteamiento formativo basado en una metodología abierta y dinámica. La composición de estos equipos en cada Escuela Taller o Casa de Oficios varía en función de las características de la obra o servicio a realizar. Además, todos ellos han recibido formación especializada del INEM para trabajar en este tipo de programas.
El 67’8% del profesorado son hombres, frente al 32’2% de mujeres. La mayor parte de ellos tienen entre 25 y 45 años (75’9%), si bien también hay un grupo que sobrepasa esta edad (16’7%). Algunos son maestros artesanos jubilados o cerca de la jubilación, con una cualificación muy alta en oficios en peligro de desaparición.
En cuanto a la financiación de este programa, el INEM subvenciona los sueldos de los directores, docentes y personal de apoyo, así como las becas y salarios de los alumnos. Por su parte, la institución que promueve la Escuela Taller o Casa de Oficios aporta las cantidades necesarias para la ejecución de la obra o servicio, así como materiales, equipo y otros gastos indispensables para el desarrollo del proyecto.
Además, el 25% del coste total del programa lo aporta el Fondo Social Europeo. En este sentido, hay que destacar el reconocimiento otorgado por la Unión Europea a esta iniciativa, al considerarla uno de las 10 mejores en materia de política activa de empleo. Así dejó constancia de ello en la Cumbre de Luxemburgo, donde el programa de Escuelas Taller y Casas de Oficios despertó el interés de los expertos de otros países europeos.

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