A la izquierda, reproducción en relieve de la región de Kamchatka. Junto a estas líneas, bahía de Paranagú, en Brasil. Abajo, mapa del sur
del río San Francisco, también en Brasil.

La Tierra,
cartografiada
desde
el espacio

El transbordador espacial Endeavour realiza el mapa tridimensional
de la superficie emergente
de nuestro planeta

Doce días, con nueve de ellos dedicados a la recogida de datos,
ha llevado a un transbordador Endeavour realizar en el mapa en 3D de la superficie emergente de la Tierra, casi al completo. Terminada la misión en el espacio, los trabajos de elaboración
de todos los datos recogidos aún llevarán dos años.

Madrid.
La realización de un mapa en relieve de casi toda la superficie emergida de la Tierra ha sido el objetivo de la última misión del Endeavour, nombre con el que se conoce a una generación de naves espaciales tripuladas, o transbordadores, que ya han prestado numerosos servicios.

Para cumplir sus objetivos, el Endeavour ha tenido que viajar esta vez al espacio exterior con un equipamiento especial. La nave que despegó 11 de febrero de Cabo Cañaveral estaba dotada con un mástil telescópico. Este se mantenía recogido en la bodega del transbordador, dentro de unas cómodas dimensiones: tres metros de largo.

Luego, alcanzada ya la órbita de observación de la Tierra se desplegaría hasta alcanzar los 60 metros y, con ello, se convertiría en la estructura rígida más larga puesta en el espacio por los seres humanos y comparable sólo a la estación espacial rusa Mir. Unidos transbordador y antena sumaban 83 metros de longitud.

Tres dimensiones

Básicamente, el sistema de cartografiado en 3D utilizado consiste en lo siguiente: En la bodega del Endeavour se alojaban dos radares. Los haces enviados por uno de ellos, fijo, barrían un ancho de 50 kilómetros. Mientras, los enviados por el segundo radar, este móvil, cubrían por su parte una banda de 225 kilómetros. Ambos radares son capaces de cumplir con estas funciones, aún cuando las nubes cubran la superficie de la Tierra.

Por último, los haces rebotaban en la Tierra y en su retorno eran recogidos por dos antenas situadas en el Endeavour. Una fijada en el mástil de sesenta metros, deplegado fuera del transbordador, y la otra anclada en la bodega.

De la combinación de los datos recogidos por estas dos antenas. y tras un complicado programa de elaboración de la información recogiga, realizada por ordenador, se termina por obtener un mapa parcelado y tridimensional de la superficie de la Tierra.

Procesamiento de datos

La misión completa implicaba 12 días, de los que nueve se dedicarían a la recogida de información. En total se darían 179 vueltas a nuestro planeta, en 159 de las cuales se recogerían datos. El total de estos, registrados por equipos de gran capacidad de almacenaje, equivaldría, según la NASA, a la información que se puede guardar en 15.000 discos compactos. El procesado posterior de este volumen de datos y la obtención de los mapas en relieve implicará, en su totalidad, un periodo de trabajo previsto de dos años.

En principio se aspiraba a cartografiar alrededor del 95% de las zonas habitadas de la Tierra y el 70% del total de las zonas emergentes en general. Mares y oceános no estaban incluídos en el proyecto.

Gran interés

Los resultados de todo el programa pueden ser de gran interés para numerosos sectores de la actividad humana. Pero toda la operación ha sido promovida por un departamento del Pentágono, en colaboración con la NASA.

Los mapas que se logren servirán pues, en principio, a los intereses militares y de espionaje de los EEUU. Y el mismo Pentágono ha anunciado que se considera con derecho a reservarse exclusivamente para sí mismo o a compartir con algunos terceros, lo que para los expertos van a ser los mejores planos de la superficie de la Tierra que se hayan alzado nunca.

 

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