Aumenta el retraso de la ciencia europea

Bruselas.La ciencia y la investigación de la UE ven como aumenta la distancia que les separa de sus más directos competidores, EEUU y Japón. La voz de alarma ha sido dada una vez más, ahora por Philipe Busquín, el comisario europeo responsable de la investigación.
En su intervención ante la Conferencia Futuro, celebrada recientemente en Bruselas, Busquín reconoció que "la prosperidad de los Quince está cada vez más condicionada por las investigaciones realizadas en EEUU". Por su parte, la actual presidencia portuguesa, reprochó a las universidades del Viejo Continente la falta de ambición para lanzar grandes proyectos de investigación.
Igualmente, Alejo Vidal-Quadras, vicepresidente del parlamento europeo, declaró: "Si el motor de la investigación europea no recibe la cantidad de combustible que necesita, no podrá estar a la altura de sus principales competidores. Tenemos mucho camino por recuperar y la distancia va siendo cada vez mayor"
En la actualidad, la UE destina un 1,8% de su Producto Interior Bruto (PIB) a la investigación, mientras que EEUU llega a un 2,8% y Japón al 3%. A ello hay que añadir, según Vidal-Quadras, que no existe una verdadera voluntad política entre los Quince, "para cambiar las reglas de juego y dar un impulso rupturista que aumente el esfuerzo económico en los programas de investigación y desarrollo.

 
 

Japón pierde su telescopio espacial de rayos X

Tokio. El Astro-E, el gran telescopio espacial de rayos X, construido por Japón, se ha perdido en el espacio, apenas un minuto después de su lanzamiento. El cohete que debería de haberlo elevado a una altura mínima de 250 kilómetros, donde empezaría a maniobrar para situarlo en órbita, no llegó a alcanzar los 80 o 100 kilómetros.
A esa distancia de la Tierra, se desvió de la trayectoria prevista, al tiempo que el centro de control perdió todo contacto con él, por lo que no se pudo corregir su dirección.
Ahora, el Instituto de Ciencia Espacial y Astronaútica nipón no sabe si el cohete y su carga se han destruido o, simplemente, se han perdido en el espacio. La única anormalidad detectada en el lanzamiento fueron unos fallos en los sistemas de combustión, que se manifestaron en los primeros momentos de la operación.
El Astro-E tenía que haber sido uno de los orgullos de la astronomía y la industria espacial japonesa. Estaba valorado en 17.000 millones de pesetas y era el más importante telescopio espacial desarrollado por este país.
El fracaso ha resultado aún más sensible, al haber estado precedido por la pérdida, hace tres meses, de un H-2. Tras su lanzamiento, este cohete nipón de nueva generación tuvo que ser destruido en pleno vuelo. Los controladores de la Agencia Nacional de Desarrollo Espacial (NASDA) detectaron un fallo en el motor y enviaron las órdenes para que se autodestruyera.

 
 

Indicios de la existencia de un nuevo
estado de la materia

Ginebra. El Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), con sede en Ginebra, reveló que la realización de unos experimentos dio como resultado la detección de indicios de los que podría derivarse la existencia de un nuevo estado de la materia.
En este, los quarks, las partículas subatómicas más minúsculas que se conocen hasta ahora, se mueven libremente. En los estados de la materia conocidos hasta ahora, los quarks se encuentran enlazados unos con otros, de manera inseparable, para formar los protones y los neutrones. La unión de estos, a su vez, forma los núcleos de los átomos.
Para conseguir que los quarks deambulen libremente, sin ningún orden aparente, los físicos del CERN aceleraron núcleos de plomo, hasta alcanzar altísimas velocidades, y los hicieron chocar contra unos blancos también de plomo.
Sin embargo, físicos teóricos que trabajan en el mismo CERN advirtieron que las pruebas obtenidas son "circunstanciales" e "indirectas". Para otros especialistas resulta aún prematuro sacar conclusiones.
Según la teoría del Big Bang, el universo habría pasado por un estado de "sopa de quarks", con estas partículas en libertad, unos 10 microsegundos después de producirse la gran explosión y en unas condiciones de gran temperatura y densidad. Poco después, y tras iniciarse un enfriamiento, los quarks habrían comenzado a unirse para formar protones y neutrones.

 

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