Policía en la escuela

El desastre educativo en Francia hace progresos indiscutibles. Las autoridades responsables de la enseñanza, con el ministro Allègre a la cabeza, han decidido poner en marcha un plan para atajar la violencia y el desorden en las escuelas, que incluye la intervención policíaca de los centros más violentos, llegando a establecerse garitas de vigilancia en los más peligrosos. Desde hace tiempo se ha venido agravando una situación lamentable, denunciada en la prensa y en numerosos libros que hablan de estafa educativa y de la perversidad creciente de muchos escolares, hasta el punto de encontrarse uno con títulos sorprendentes, como el de "ĦAbajo los alumnosĦ", aparecido hace unos meses en nuestro país vecino. Pero un poco más allá del Viejo continente, en la vanguardista nación norteamericana de Jefferson y John Dewey, un veinticinco por ciento de los institutos ha establecido ya un detector de metales para interceptar las armas de los estudiantes antes de entrar en las aulas. Lo cual no impide que, de vez en cuando, algún escolar protagonice una masacre sonada. Fue allí también donde se dio más bombo y publicidad a una serie de doctrinas pedagógicas y de cháchara psicoanalítica, antirrepresiva y de espontaneidad educadora, que derivaron en creciente fracaso y analfabetismo escolar, unido al desarrollo de la violencia. Como no podía ser menos, dada la cantidad de becarios revolucionarios en las Universidades del Imperio, las progresistas doctrinas se extendieron por Francia, Italia, España, con el establecimiento de unos imaginativos planes educativos, que ahora dan sus menguados frutos.

Hay que decir, en aras de la justicia, que en los medios cultivados europeos siempre se había citado mucho el Emilio de Rousseau y la Gertrudis de Pestalozzi, como referentes ilustrados de la innovación educativa. Sin embargo, como casi nadie había leído los libros citados, las cosas no fueron muy lejos. Con la nueva doctrina, aprovechando los grandes presupuestos del bienestar, todo cambió. Leyes, decretos, programas, consejos, asesores, expertos se dieron cita para poner en marcha la nueva ciudad educativa, unida al aula sin muros para lograr el aprendizaje continuo y la multiplicación de los profesores y alumnos. Curiosamente, tanto en Francia como en España o Italia, la excelencia metodológica y legislativa, traducida en lujuriante floresta burocrática y ordenancista, desembocó en alarmante desprestigio de los profesores, primero, y en imparable fracaso de los alumnos, después. Aquí, en España, el fracaso escolar se ha querido resolver con la brillante fórmula de no suspender a nadie y pasar todos al escalón siguiente. Así se puede ocultar el fracaso, pero se incrementa la falta de autoridad de los profesores, la ignorancia de los alumnos y el desorden y la violencia en las aulas, que es ya muy considerable y que seguirá las huellas de Francia, si no se revisan los criterios docentes y pedagógicos. El ministro francés ahora quiere imponer el estudio obligatorio de la moral desde los primeros cursos para desarrollar el civismo de los alumnos. Con tal remedio, va a necesitar más policías. Y le servirán de poco.

Luis González Seara
LA RAZON- 31-enero-2000

 
 

El plan francés contra la violencia en las escuelas es juzgado insuficiente

Las medidas de la fase 2 del plan de lucha contra la violencia en la escuela, presentadas el jueves 27 de febrero por el ministro francés de Educación Nacional, Claude Allègre, son en su conjunto juzgadas insuficientes por las principales organizaciones sindicales de los docentes.
Mientras que el SNES-FSU estima que el plan "no ataca a las causas profundas", en alusión a las condiciones de trabajo de los enseñantes, el SE-FEN juzga que "no se ataca a la "guetización", a la exclusión y al fracaso escolar".
Los sindicatos de policia critican también, por su parte, este plan, con Alliance recordando que "los policias no deben convertirse en vigilantes en jefes".
Las críticas son igualmente vivas en la oposición. A la izquierda, el partido comunista juzga las medidas parciales. Julien Dray (Izquierda Socialista) reclama, por su parte, "una ley de programación escolar".
"No tenemos ni una lógica del todo represiva ni del todo preventiva", ha indicado Claude Allégre, ministro de Educación Nacional, en el momento de su presentación de la fase 2 del plan de lucha contra la violencia en la escuela. (...) "El objetivo buscado es el de la educación, la integración y la igualdad de oportunidades", ha añadido.
Después de la "movilización" de la escuela, Claude Allègre ha fijado un nuevo encuentro, "en un mes", para lanzar "la movilización de toda la sociedad", colectividades locales, asociaciones, empresas y medios de comunicación. (...)
La federación de padres de alumnos PEEP se declara "a la espera". De acuerdo con los principios del plan, "teme que sus realizaciones no estén a la altura de los principios anunciados". La FCPE se felicita "de la voluntad ministerial de hacer de la escuela un lugar de derecho", pero juzga urgentes "la puesta en marcha de consejos en los liceos y la redefinición de las misiones de los docentes" (...).

.LE MONDE 29-enero-2000

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