Mercedes Salisachs recibe la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio
"Máscara". Madera. (1800)
"Amuleto de cha- mán". Diente de cachalote. (1750)
Madrid acoge el arte de Alaska
y la Columbia Británica

"Máscara de transfor- mación". Madera. (1780)

Las manifestaciones artísticas de los pueblos de la zona comprendida entre el estrecho de Bering y el río Columbia, en el Pacífico, es el contenido de la muestra exhibida en Madrid, en la Fundación La Caixa, bajo el título "Espíritus del agua".

Madrid. JULIA FERNANDEZ
La inmensa extensión del territorio abarcado por la actual Alaska y la antigua Columbia Británica es el campo de acción donde exploradores, políticos y comerciantes llevaron a cabo uno de los últimos grandes descubrimientos geográficos de la historia del hombre occidental.

Desde la primera expedición española, a finales del siglo XVI, a la isla de Vancouver, capitaneada por Juan de Fuca, fueron numerosos los viajes que exploradores rusos, ingleses y españoles que dejaron constancia de su contacto con estas tierras salvajes y extraordinariamente ricas. Fue precisamente su enorme riqueza y su interés estratégico y de poder lo que motivó a exploradores, comerciantes, misioneros y funcionarios a dejar registros de sus observaciones que dieran fe de sus descubrimientos y posibilitaran más tarde su soberanía sobre el territorio.

Conocimientos deficientes

Son estas las notas y registros –en su mayoría realizadas por personas sin formación académica y sin conocimiento alguno de las lenguas nativas- que han llegado a nuestros días y que, pese a sus deficiencias, ayudan a reconstruir a través de los objetos de arte recogidos la cultura y las creencias de estos pueblos.

Dispersados en colecciones privadas y estatales, el arte de Alaska y de la Columbia Británica tiene dos sedes reinas, que reúnen las dos colecciones más antiguas y valiosas: el Museo de América, en España, y el Kunstkamera de San Petersburgo, en Rusia.

Muchos de los casi 200 objetos que acoge la muestra Espíritus del Agua proceden en gran parte de estos museos. Su presentación sigue una secuencia histórica basada en las expediciones que se realizaron hasta principios del siglo XX. Los inuit, El área cultural del noroeste, Las expediciones españolas, Las expediciones rusas, Las expediciones americanas y Dibujos y grabados de las expediciones científicas son los grandes apartados temáticos que van recorriendo la evolución del arte de Alaska –desde los delicados marfiles producidos por los esquimales del estrecho de Bering en el año 200 a.C., hasta las máscaras de espíritus con elementos móviles del siglo XIX- y de las tribus de la costa noroeste.

Máscaras para soñar

La máscara es la gran protagonista del arte de estos pueblos. Máscaras para uso social o religioso; para conciliar espíritus o para rechazarlos; para propiciar la caza o para mostrar gratitud al animal cazado...Máscaras para unir dos mundos -el visible y el invisible- en ritos chamánicos hoy desaparecidos. Las mismas máscaras que hicieron al etnólogo francés Lévi-Strauss escribir en 1943 estas palabras: "Hay en Nueva York un lugar mágico donde los sueños de la infancia se han dado cita...". Ese lugar mágico era la sala de Alaska y la Columbia Británica del Museo Americano de Historia Natural. Y añadía: "No está lejos la época en que las colecciones procedentes de esta parte del mundo abandonarán los museos etnográficos para ocupar un lugar en los museos de Bellas artes, entre Egipto y Persia antiguos y la Edad Media europea."

Su amistad con André Breton, al que le unía su interés por estas culturas, posibilitó en los pasados años 30 la primera exposición en Europa de arte esquimal y de la costa noroeste. Muchos de los objetos mostrados en ella formarían parte de la Exposición de Objetos Surrealistas, realizada en París, en 1936.

Casi setenta años después nos llega "Espíritus del Agua" -comisariada por la directora del Museo de América, Paz Cabello, y Alberto Costa- para recordar al visitante que el arte sigue siendo la representación de lo desconocido y sólo intuido.

 

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