El germen
de lo surreal

Encuesta de la SGAE sobre los hábitos culturales de los españoles
El Museo Reina Sofía reconstruye una década artística decisiva
Arriba, a la izquierda, "Rostro de la guerra" (1940-
41), de Salvador Dalí; a la derecha, "Portrait of the late Mrs. Partridge"
(1947), de Leonora Carrington. Abajo, a la derecha, "La Planète Affolée"
(1942). Max Ernst.
La transformación de una tragedia personal y social en un hecho que revolucionó y enriqueció la historia del arte mundial es el contenido de la muestra organizada por el Museo Reina Sofía, "Surrea- listas en el exilio y los inicios de la Escuela de Nueva York".
 

Madrid. JULIA FERNANDEZ
Andre Breton definió así el Surrealismo: "Yo creo en la resolución futura de estos dos estados, en apariencia tan contradictorios, que son el sueño y la realidad, en una especie de realidad absoluta, de Surrealidad". Eran los años 30 del pasado siglo y se abría un camino a la experimentación jamás abordado, en el que el inconsciente era reivindicado como el más poderoso generador de imágenes artísticas.

Hace ahora cinco años la muestra organizada por el Museo Reina Sofía "El Surrealismo en España" revisaba el desarrollo de este movimiento en nuestro país, poniendo de relieve el hecho de que la trayectoria de la mayoría de los artistas españoles, adscritos a este movimiento de una u otra manera, había estado marcada por el exilio al que le había obligado la guerra civil.

La exposición "Surrealistas en el exilio y los inicios de la Escuela de Nueva York", que estos días se puede visitar en el Museo Reina Sofía, refleja, a modo de continuación de aquella, el paralelismo que existió en la situación vivida por los surrealistas europeos, que también se vieron obligados a exiliarse de un continente en guerra, y en las sorprendentes y enriquecedoras consecuencias artísticas que este éxodo tuvo en sus protagonistas y en los países receptores de este exilio.

Más de doscientas obras realizadas por cuarenta y cinco artistas, procedentes de 34 museos y fundaciones europeos y americanos y casi 50 galerías y colecciones privadas, conforman esta exposición organizada por el Museo Reina Sofía y el Musée d´Art Moderne et Contemporain de Estrasburgo. Su contenido abarca desde la Exposición Internacional del Surrealismo en París, en 1938, hasta la de 1947, que marcó el regreso a Europa de un surrealismo transformado, con un epílogo sobre el surgimiento del Expresionismo abstracto, con obras de finales de los años 40 y primeros de los 50.

Encuentro de dos culturas

La idea fundamental de la exposición es mostrar cómo el encuentro de dos culturas, de dos modos diferentes de entender el arte –los veteranos surrealistas liderados por Andre Breton y la de los jóvenes americanos con quienes entraron en contacto- pudo llegar a ser tan decisiva para la historia del arte mundial. Los artistas norteamericanos se enfrentaban a una época de incertidumbre en cuanto a la dirección artística a seguir, al rechazar tanto el realismo social y el regionalismo de los años 30 como una adhesión programática al arte abstracto y no objetivo. En este vacío expresivo, el Surrealismo –como dijo el artista Charles Seliger- les proporcionó una "licencia para la libre experimentación", instrumento sumamente beneficioso para superar aquel infecundo periodo y generar la imparable explosión del Expresionismo abstracto.

Los surrealistas europeos, por su parte, afrontaban antes del exilio la pérdida de la validez de los históricos planteamientos del grupo, cuestionados por los elementos más jóvenes incorporados. El encuentro con el nuevo mundo significó, no un periodo de desarraigo e incapacitación, sino uno de renovada creatividad que generó algunas de las más impresionantes obras de los surrealistas europeos.

El recorrido de la exposición recrea esta historia de éxodo y encuentro a través de ocho secciones: Premoniciones de guerra y nuevas tendencias del surrealismo; El éxodo: Marsella, Martinica y llegada a los Estados Unidos; Los surrealistas europeos ante su nuevo entorno; La respuesta de los artistas americanos; La conexión mejicana; Tres ámbitos especiales: Atelier 17, en torno a Matta y en torno a Duchamp; Del surrealismo abstracto al expresionismo abstracto y Epílogo y prolegómenos del expresionismo abstracto. El tema de la exposición ha permitido la presencia de artistas escasamente expuestos en nuestro país y de los que se muestran algunas de sus obras fundamentales: Yves Tanguy, André Masson, Max Ernst, Wolfang Paalen, Kurt Seligmann, Leonora Carrington, Stanley W. Hayter, Jacqueline Lamba, Gordon Onslow Ford y Esteban Franés.

 

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