El Buque de Investigaciones Oceanográficas Hespérides, a la salida de su base
en el puerto de Cartagena (foto: EFE).
El Hespérides, el buque oceanográfico (BIO) español, va a servir de plataforma para la realización de un programa internacional sobre ecología marina. Este auténtico laboratorio flotante puede proporcionar datos que ayuden a saber si la naturaleza es capaz contrarestar las emisiones industriales de carbono.
Uno de sus proyectos aspira a saber si la naturaleza es capaz de asimilar los excesos
de carbono producidos por
la gran industrialización

Madrid. A.P.
Los científicos españoles que se encuentran actualmente en la Antártida al borde del buque de investigaciones oceanográficas (BIO) Hespérides tienen previsto llevar a cabo un programa internacional de investigación sobre ecología marina.

Como ya se ha repetido en numerosas ocasiones, el continente antártico se ha convertido en uno de los grandes laboratorios de la Humanidad. En este sentido se puede recordar que los diferentes estratos en los que se han ido sedimentando su enormes masas de hielo puede servir actualmente para averiguar la evolución del clima de la Tierra a lo largo de millones de años.

Igualmente, se puede estudiar la evolución biológica de nuestro planeta, a través de los microorganismos que se han conservado a temperaturas bajo cero.

Estímulo experimental

Actualmente, y dentro de la Campaña Antártida 1999-2000, el proyecto considerado como más importante es el titulado "Estímulo Experimental de la Producción Antártida Costera". Coordinado por Susana Agustí, del Instituto de Estudios Avanzados de Palma de Mallorca, trabajan junto a ella científicos del Instituto de Ciencias del Mar, de Barcelona; el Centro de Estudios Avanzados de Blanes y las universidades de Las Palmas y de Gales.

Entre los objetivos de este proyecto figura el manipular las condiciones de luz y nutrientes, con la intención de determinar cual es el factor que influye de manera más importante en la limitación de la abundancia del plancton de las aguas de la costa antártica.

Con ello se espera que sea posible saber si la naturaleza es capaz de asimilar los excesos de carbono producidos por la gran industrialización, sobre todo en los países desarrollados. El proyecto, que comenzará este 21 de enero, durará un mes y con él que se considera que España se pondrá a la cabeza de la investigación experimental internacional sobre ecología marina en esta zona.

Laboratorio flotante

El Hespérides fue botado el 21 de marzo de 1991, en Cartagena, en una ceremonia que presidieron los Reyes de España. La Reina Sofía fue madrina del nuevo barco. Y su construcción fue financiada por el entonces Ministerio de Educación y Ciencia, con un coste de 12.000 millones de pesetas.

El BIO español cuenta con unas dimensiones en las que la eslora máxima es de 82,5 centímetros, la manga de trazado de 14,33 y el desplazamiento en plena carga de 2.709 de toneladas. Su velocidad máxima es de 15 nudos en condiciones normales, mientras que en navegación por hielos de un año y de 40 cm. de espesor, 5 nudos. La autonomía, en cuanto a combustible, alcanza las 12.000 millas, y en víveres es de 120 días

Aunque luego se han llevado a cabo diversas modificaciones, en el momento de su botadura la tripulación era de 69 hombres. Pero su aspecto más importante es el constituir un auténtico laboratorio flotante, con buena nevegabilidad entre los hielos. En este aspecto, sólo su equipamiento científico inicial se estimaba que superaba los 2.000 millones de pesetas.

Impulso oceanográfico

Entre las críticas que se han hecho a su diseño y a su gestión, en comparación con otros buques de investigaciones oceanográficas de similares características de otros países, se encuentran una mala relación entre el número de tripulantes y el de científicos que pueden trabajar en él, así como el empleo de un tiempo excesivo en su base de Cartagena para, entre otras cosas, su avituallamiento, reparación y mantenimiento.

En cualquier caso, desde su botadura el Hespérides ha supuesto una importante herramienta de trabajo, con la que los científicos han puesto a la investigación oceanográfica española en un lugar destacado, tanto desde el punto de vista nacional como el internacional.

 

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