Sometido a las durísimas condiciones del
espacio exterior, el
Hubble se había apagado
el pasado 13 de noviembre. (Foto: Efe)

La operación, a finales de año, para reparar y volver a poner en funcionamiento el telescopio espacial Hubble, ha sido seguida con gran preocupación por la comunidad internacional de astrónomos. Su éxito ha mejorado la credibilidad de los programas espaciales, después de la pérdida, en los últimos meses de 1999, de dos sondas enviadas a Marte. El Hubble, que se había apagado el pasado 13 de noviembre después de perder su capacidad para orientarse, estará totalmente operativo en breve.

Madrid. AP.
El primer telescopio espacial de la historia y uno de los más grandes y sorprendentes adelantos de la ciencia en el siglo XX, el Hubble, ha sido reparado de nuevo estas navidades. Lanzado el 24 de abril de 1990 por un transbordador espacial Discovery (STS), desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, lleva ya casi diez años girando en torno a la Tierra.

Actualmente se mantiene a 570 kilómetros de nuestro planeta, lo que se llama una órbita baja, con una inclinación de 28,5 grados. y completa una vuelta completa cada poco más de hora y media. Con él, los astrónomos pueden observar por primera vez el universo desde el espacio exterior, sin las interferencias y las distorsiones de la atmósfera terrestre. Y en los diez años de vida operativa que lleva cuenta ya con la aportación de un extraordinario historial de descubrimientos científicos.

Orbita baja

El hecho de mantener al Hubble en una órbita baja se debe precisamente a la previsión del envío de misiones tripuladas para las operaciones de reparación y de mantenimiento, por lo que es necesario mantenerlo dentro del alcance de los transbordadores actuales. Pero su órbita es tan baja que resulta afectado por el roce con la atmósfera y por la actividad del propio telescopio, con lo que puede descender cerca de un kilómetro cada mes. Y cuando se acerca a los 500 kilómetros de distancia hay que volver a elevarlo.

De todas maneras, la primera de estas misiones de reparación y mantenimiento fue totalmente imprevista, urgente y de necesidad casi inmediata. Hubo que comenzar a planearla a poco de ser situado en órbita el telescopio. Al ponerlo en funcionamiento por primera vez, tras toda una serie de pruebas para comprobar como respondía al control de las señales que se le enviaban desde tierra y si él enviaba a su vez las suyas correctamente, se descubrió que las imágenes que se recibían no eran correctas.

No se trataba ni de avería ni de desgaste. Había un error de "fabricación" en el pulimentado de su espejo. Este, a pesar de su carácter milimétrico, hacía que las imágenes conseguidas se asemejasen a las que se perciben a través de un ojo miope. En una época de problemas y restricciones presupuestarias para la industria espacial, la malformación se debió, sobre todo, a que después de efectuado el pulimentado, el fabricante no llevó a cabo, por ahorrar, las pruebas habituales para comprobar los resultados. Había, pues, que poner "gafas" al Hubble, para corregir esta aberración óptica.

Mécanicos espaciales

La operación se llevó a cabo al mismo tiempo que la primera misión de reparación y mantenimiento. Siete astronautas salieron al espacio antes del amanecer del 2 de diciembre de 1993. Once días después regresaban a la Tierra con todos los objetivos cumplidos y después de haber elevado a cinco el record de operaciones de salida de astronautas al espacio en una sola misión.

A finales del pasado año, el 13 de noviembre, el Hubble dejó de funcionar. El cuarto de sus seis giróscopos se averió. Estos dispositivos son los que mantienen orientado al telescopio en la posición adecuada para que los astrónomos puedan realizar sus observaciones. Pero, para que esto suceda se necesita que funcionen al menos tres de ellos.

En esta ocasión, además de los giróscopos, los siete astronautas reemplazaron el ordenador principal del telescopio, un sensor de guiado, un transmisor y una probadora de datos; también introdujeron mejoras en las baterías e hicieron algunos preparativos para facilitar la visita al Hubble de la próxima mision de mantenimiento enviada desde la Tierra.

Error humano

El éxito de esta misión ha llegado en un momento en el que se había incrementado en diversos sectores la desconfianza ante los proyectos espaciales. La pérdida, en los últimos meses de 1999 de dos sondas enviadas a Marte, con unos presupuestos, nunca mejor dicho, astronómicos, había contribuido no poco a ello. La primera de las sondas se perdió por un error humano; mientras a uno lado se hacían cálculos con el sistema decimal de medidas, al otro se hacían creyendo que los datos venían dados en el sistema británico. En cuanto a la segunda sonda, se han perdido ya incluso las esperanzas de conocer la causa de su pérdida.

El Hubble, con un peso de 12 toneladas y una altura que se suele comparar a la de un edificio de cuatro pisos , está sometido a las condiciones durísimas del espacio exterior y ha tenido que ser reparado ya tres veces: en 1993, 1997 y finales de 1999. España participa en él como miembro de la Agencia Europea del Espacio (ESA), cuya contribución es de un 15 %.

 


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