En esta sección se publicarán las cartas dirigidas por correo o vía electrónica. El tema será libre y no deberá superar las 30 líneas. COMUNIDAD ESCOLAR se reserva todos los derechos para seleccionar, extractar y publicar las cartas recibidas. Para colaborar es necesario enviar nombre y dos apellidos y el DNI, datos que se mantendrán en absoluta reserva
comunidad.escolar@educ.mec.es

 
   
 
   

El horario de los centros escolares

La polémica suscitada en torno a la ampliación del horario de los centros escolares y la posibilidad de que estos permanezcan abiertos seis días a la semana y once meses al año me parece una nueva incursión política y electoralista en el terreno de la enseñanza. La propuesta no es nueva. Cuando el Partido Socialista estaba en poder llegó a contemplar esta posibilidad –entre las famosas 77 medidas para la mejora de la calidad de la enseñanza- aunque no la puso en práctica.
Es evidente que los colegios e institutos públicos deben estar abiertos a su entorno y a la comunidad a la que pertenecen. Me parece loable además que participen y pongan en marcha actividades de tipo cultural y educativo. Pero no podemos olvidar que estas instituciones están regidas por un director –un profesional de la enseñanza- y no por una especie de gestor de actividades lúdicas que tenga que rendir cuentas, por ejemplo, a los ayuntamientos. Con esto quiero dar a entender que la responsabilidad última y principal de un centro docente es una responsabilidad de carácter educativo, porque, entre otras cosas, los colegios e institutos son lugares a los que se va a estudiar, a formarse. En otras palabras, son lugares para la educación, antes que para el recreo.
La propuesta tiene además numerosos impedimentos de tipo burocrático-administrativo: ¿quién se encargará de la gestión de los centros en horario no lectivo? ¿qué estamento se hará cargo de los posibles desperfectos y costes que se produzcan? ¿habrá dinero suficiente para afrontar la apertura de los centros cuando el mundo de la enseñanza lleva reclamando desde hace varios años mayor financiación para el desarrollo de la LOGSE y la reforma educativa? Estas y otras preguntas han de tenerse en cuenta a la hora de contemplar esta iniciativa.

Juan Manuel Rodríguez
Madrid

 
   
 
   

Víctimas silenciosas

Con motivo de la celebración del Día Internacional Contra la Violencia hacia las Mujeres, los medios de comunicación han reflejado nuevamente los numerosos casos que se producen en nuestro país. Desde el director general de la Policía, Juan Cotino, que recomienda a las mujeres colaborar con las fuerzas de seguridad para evitar los malos tratos en el ámbito familiar, hasta la directora del Instituto de la Mujer, Concepción Dancausa, quien revela que, hasta el pasado mes de octubre, han muerto 33 mujeres a causa de la violencia doméstica.
Pero me gustaría poner de manifiesto las consecuencias que violencia en el ámbito familiar puede tener en los niños. Según un informe que consulté recientemente existen numerosas circunstancias que propician los malos tratos en los menores. Por una parte, los especialistas consideran que para el niño no deseado, las posibilidades de ser objeto de maltrato se incrementan; así como, el primogénito resulta más propenso a ser víctima de la violencia por la inexperiencia de sus padres.
Otro desencadenante del maltrato infantil hace referencia a diversas alteraciones físicas que puede presentar el menor y que causan rechazo en la escuela o en el entorno más próximo. Por lo que algunos padres pueden percibirlo como un fracaso personal y, como consecuencia, agredir al niño.
Otro sector de riesgo es el de los niños hiperactivos, trastorno que afecta entre un 10% y un 20% de la población escolar y que, por su comportamiento, tienden a ser agredidos.
La depresión, la ansiedad, la incontinencia urinaria o la obesidad son trastornos que pueden despertar los estallidos de violencia en adultos, que muestran su incapacidad para abordarlos convenientemente y encontrar una solución.
Niños y mujeres son las principales víctimas, y las más silenciosas, de la violencia en el ámbito familiar y las autoridades competentes deberían arbitrar, de forma urgente, unas normas legislativas que salvaguarden su integridad física y su dignidad humana.

Paloma Núñez de Alba.
San Sebastián de los Reyes (Madrid).

 

 
arriba