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El Archivo Histórico de ABC pasa a formar parte del archivo virtual de la cultura española contemporánea
Banquete
de Bodas presidido por los Archidu- ques. Jan Brueghel
el Viejo.
Retrato de Isabel Clara Eugenia, por Jan Harmensz Muller.

Cacería de león,
tigre y leopardo. Taller de Rubens.

La transformación de una princesa adolescente española en una reina de
una corte lejana y la paulatina
evolución social y cultural del territorio
heredado son los temas-eje de la
muestra con que el Palacio Real abre
por vez primera sus salas a las
exposiciones temporales.
El Palacio Real recupera la memoria de los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia

Madrid. JULIA FERNANDEZ
Los archiduques Alberto de Austria e Isabel Clara Eugenia contrajeron matrimonio en 1598, heredando del padre de la infanta, Felipe II, los Países Bajos a los que gobernaron como príncipes soberanos hasta la muerte del archiduque en 1621. Desde entonces, y hasta su muerte en 1633, la infanta continuó al mando de la política de estos territorios en representación de su sobrino Felipe IV.

La muestra "Un reino imaginado" -promovida por la Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V y Patrimonio Nacional- que estos días puede visitarse en las salas del Palacio Real refleja los esfuerzos y los logros que dos regentes extranjeros hicieron y consiguieron en una corte y una sociedad que bajo su reinado vivió años de esplendor artístico y cultural. El mecenazgo ejercido por Isabel Clara Eugenia y Alberto de Austria tenía una clara intencionalidad ideológica y política: mediante la promoción de las artes, los archiduques pretendían dotar a su corte de un esplendor que les permitiese obtener un rango equivalente al de las principales cortes europeas, algo difícil dada su relación

subsidaria con la corte de Madrid. Su devoción a la fe católica; su deseo de distanciarse de las guerras del pasado mediante la creación de un reino en el que todas las partes conviviesen en paz y en armonía; y la conservación de una cultura aristocrática y cortesana fueron otras de las razones que motivaron su especial dedicación a la promoción del arte y de los artistas.

Rubens y Brueghel

Artistas como Rubens, Jan Brueghel, Van Dyck o Wenzel Coebergher vieron reconocida y difundida su labor en el periodo en que reinaron los archiduques, al igual que experimentaron un enorme desarrollo la imprenta, la estampa, el tapiz y el arte de la armadura. La exposición da buena muestra de ello a través de las 117 obras expuestas, procedentes de 30 museos y colecciones, entre ellos algunos de los más importantes del mundo. Los dos artistas favoritos de Alberto de Austria e Isabel Clara Eugenia –Rubens y Jan Brueghel el Viejo- son los mejor representados con 26 obras de Rubens o de su taller y diez cuadros de Brueghel. Entre las obras expuestas se encuentran también cuadros de Van Dyck, Wenzel Coebergher, Pantoja de la Cruz, Sánchez Coello, Brueghel, Pourbus, Van Alsloot y Suyderver, entre otros. También se muestran armaduras, textiles, monedas, libros, estampas, así como dos tapices de la excepcional serie "El Triunfo de la Eucaristía" procedentes del Real Convento de La Visitación.

El comisario de la exposición, Alberto Vergara, conservador del Museo del Prado, caracterizó esta muestra como la recuperación de un gobierno y un mecenazgo artístico que produjo un período de especial riqueza creativa y de armonía social.

 

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