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El valenciano Vicente Muñoz Puelles obtiene el premio Nacional de Literatura Infantil con el cuento Oscar y el león de Correos

Madrid.
Óscar tiene seis años y sólo teme dos cosas en la vida: a un monstruo nocturno fruto de su imaginación, y al león de Correos, un buzón con una cabeza tallada de dicho animal que hay cerca de su casa. Este es el argumento de Óscar y el león de Correos (Anaya, Sopa de Libros), el cuento con el que el escritor valenciano Vicente Muñoz Puelles ha obtenido el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil que otorga el Ministerio de Educación y Cultura.

Superada la cincuentena, Muñoz Puelles (Valencia, 1948) es un autor polifacético que cultiva diversos géneros literarios, desde la novela erótica hasta la histórica. De hecho, este no es el primer galardón que recibe a lo largo de su dilatada carrera, ya que fue ganador del premio de la Sonrisa Vertical en 1980 por Anacaona, del Ciudad de Valencia en 1987 por su novela Sombras Paralelas y obtuvo el premio Azorín en 1993. Miembro del Consejo Valenciano de Cultura, Muñoz Puelles es licenciado en Ciencias Biológicas y ejerce como profesor de Biología en la Universidad de Valencia.

Óscar y el león de Correos le ha servido para enfrentarse a "los miedos de la infancia" en Valencia, donde "había pocos niños, o al menos yo no los conocía, y sí muchos animales, reales o emblemáticos, en el paisaje urbano". Se refiere por ejemplo, al león prepotente del Banco Vitalicio, el águila de la Estación del Norte, el caballo de la estatua de Jaime I en el Parterre, el caimán de la Iglesia del Patriarca o el cocodrilo vivo, pero misteriosamente inmóvil, que los propietarios de una tienda de bolsos mantenían en un pequeño recinto acristalado. Pero entre todos aquellos fetiches destacaban los dos leones de latón que aún hoy funcionan como buzones en la oficina central de Correos de Valencia. "Mis padres –señala Muñoz Puelles- me aupaban para que deslizara las cartas entre sus fauces de latón y tenía la sensación de que en cualquier momento podían cerrar la boca y morderme la mano. Todavía hoy me cuesta pasar delante de ellos sin sentir una pizca de ansiedad".

Deuda de gratitud

El autor de títulos como La emperatriz Eugenia de Zululandia, La curvatura del empeine, Amor burgués o Huellas en la Nieve, cree que muchos autores escriben para prolongar su infancia. A pesar de que la mayor parte de sus obras están destinadas a los adultos, cuenta en su haber con varios títulos infantiles y juveniles: Los sueños de Axel, El tigre de Tasmania, La isla de las sombras perdidas o La constellació del Drac. Cuando escribe para niños Vicente Muñoz Puelles cumple una deuda de gratitud: "estoy intentando devolver algo de lo mucho que me dieron los libros que leí entonces. Prefiero escribir para los más pequeños, porque me divierte imaginarme volviendo a la infancia más remota y, porque creo que hay menos libros escritos verdaderamente para ellos".

 

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