Dahrendorf apuesta por la educación para alcanzar la identidad europea
El sociólogo británico clausura el ciclo de conferencias dedicado a la formación de ciudadanos
Madrid. R.C.-
El sociólogo británico Ralf Dahrendorf clausuró el segundo ciclo de conferencias sobre "La educación

Ralf Dahrendorf durante su intervención en el ciclo sobre formación de ciudadanos
(Foto: Magali Berenguer).

que queremos" que, en esta edición, se dedicaba a la formación de ciudadanos. Esta iniciativa de la Fundación Santillana ha contado con la participación de prestigiosos colaboradores entre los que se encuentran la profesora de Etica Victoria Camps y el historiador Raymond Carr.
En su intervención "Los ciudadanos de la Europa del siglo XXI", Dahrendorf reconoció que el concepto de ciudadanía le gusta y lo utiliza con frecuencia. No obstante, advierte que a los europeos aún les queda mucho para alcanzar la plena ciudadanía europea.
Para este sociólogo, existen dos maneras de entender la ciudadanía, una dura o práctica y otra débil o teórica. La primera de ellas se caracteriza por la existencia de Parlamentos democráticos que arbitran leyes y tribunales que observan el cumplimiento de los derechos de los ciudadanos.
Por otra parte, la ciudadanía débil o teórica se plasma en el sentimiento de pertenencia a una comunidad y las aspiraciones y creencias comunes con otras personas. Este tipo acogería a los individuos que se reconocen ciudadanos del mundo, de Occidente o de Europa.

Etapa intermedia
En opinión del conferenciante, la ciudadanía europea se encuentra en una etapa intermedia entre el concepto débil y el duro. A su juicio la consolidación de la ciudadanía europea se basa, de momento, en vagas promesas y no en realidades concretas.
"Muchos ciudadanos dicen que Europa les importa, que es su hogar y se sienten cómodos en ella", aseguró Lord Dahrendorf, "pero es un concepto popular, relacionado con la libertad de movimiento, Eurovisión y la Copa de Europa".
Este intelectual británico de origen alemán, considera "europeísmo necesario" el que facilite una identidad más allá de lo local, lo regional o lo nacional y subraya que el camino para lograr esta meta radica en la educación.
En este sentido, se muestra partidario de una enseñanza que no persiga la armonización, sino la "convertibilidad"; huir de la homogenización es necesario para preservar esas "diferencias fructíferas que suponen la principal característica de Europa".
Dahrendorf concluyó su intervención proponiendo un modelo de Europa que conserve el modelo de Estado-nación, donde convivan ciudadanos con diferente origen étnico, cultural o religioso.

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