Indicios de vida en el meteorito procedente de Marte

Madrid. Un equipo de científicos cree que hay indicios de la existencia, al menos en pasado, de formas elementales de vida en Marte, en contra de otras opiniones. El eje de estos estudios es el meteorito descubierto en la Antártida, donde se cree que cayó hace 13.000 años, procedente del Planeta Rojo.
Muestras de este meteorito fueron repartidas hace unos años entre los más cualificados laboratorios del mundo, para su investigación. Uno de los grupos seleccionados fue el formado por la española Carmen Ascaso, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el polaco Jacek Wierzchos, de la Universidad de Lleida, con la colaboración del estadounidense de origen húngaro, Imre Friedmann, de la Universidad Estatal de Florida.
La NASA envió a Madrid una muestra de 2,6 gramos, que fue entregada personalmente al grupo por su máximo responsable. Este declaró que una de las razones del interés de la NASA está en la nueva técnica que utilizan Ascaso y Wierzchos: la Microscopia Electrónica de Barrido (SEM-BSE).
Estudios anteriores a los llevados a cabo en España que los restos de aparente materia orgánica que pueden encontrase en el meteorito proceden de la Tierra y que su presencia en él se debe a que resultó contaminado al caer en la Antártida. Sin embargo, el equipo español sostiene que, de acuerdo con las conclusiones provisionales de su investigación, aunque esta contaminación sea cierta, un 10 % de la materia orgánica que se encuentra en el meteorito es de procedencia marciana. Ascaso y Wierzchos esperan concluir sus trabajo, encontrar aún más pruebas que avalen su tesis y presentar los resultados y demostrar sus hipótesis en una revista científica.

 
 

Nuevo retraso en la reparación del Hubble

Houston (EEUU). La reparación del telescopio espacial Hubble está siendo afectada por nuevos aplazamientos. Actualmente sólo funcionan tres de los seís giróscopos gracias a los cuales el Hubble mantiene la orientación precisa para realizar observaciones astronómicas.
Pero sobre los transbordadores estadounindenses Discovery, con uno de los cuales se debe llevar a cabo la misión, pesa una orden por la que deben permanecer inmovilizados en Tierra, como medida preventiva. Y es que en el último vuelo de uno de estos modelos, en el pasado mes de julio, se detectó un cortocircuito cuyas consecuencias podían haber sido muy graves. Esto ha hecho que se les esté sometiendo a revisiones para comprobar si esta avería es posible en otros aparatos.
Luego, la NASA decidió también cambiar uno de los motores principales al transbordador elegido para la misión. La última fecha para el inicio del vuelo, fijada el 2 de diciembre después de otros aplazamientos, es seguro ya que tampoco va a ser cumplida. Y una nueva amenaza aparece en el horizonte. La misión debe durar diez días. La NASA, aunque ha tomado todas las precauciones contra el efecto 2000 y conseguido todos los certificados sobre la idoneidad de sus equipos informáticos más allá de fin de año, no quiere que la reparación del Hubble y el viaje de ida y vuelta del Discovery coincidan con el paso de los años mil a los dos mil, aunque sólo sea por si acaso.

 
 

Impacto en las aves de los tendidos eléctricos

Madrid. Veinte especialistas de tres continentes han reunido sus trabajos sobre las aves y las instalaciones eléctricas, en un libro de divulgación: "Aves y líneas eléctricas", que ha coordinado Miguel Ferrer, director de la Estación Biológica de Doñana.
El libro ha sido editado por Quercus, con el patrocinio de Red Eléctrica. Y ha sido presentado en un acto en el que participaron, además de su coordinador, el presidente del CSIC, Cesar Nombela, el de Red Eléctrica, Pedro Mielgo Alvarez, y representantes de otras compañías eléctricas, así como de empresas especializadas en el diseño, fabricación y montaje de sistemas de protección en las líneas eléctricas.
Su contenido busca responder a las preguntas más básicas sobre los problemas que para esta especie ha supuesto la progresiva electrificación, sobre todo en las zonas rurales, con la introducción de gran número de elementos de apoyo y cables eléctricos en su medio natural.
Está dirigido tanto a los conservacionistas que trabajan para evitar los accidentes, como a los técnicos y especialistas en electricidad que buscan solucionar los problemas que crean, por su parte, las aves, al provocar incidencias en el suministro de energía eléctrica.
De una manera particular, se recogen también en él algunas de las investigaciones referidas a nuestro país. Estas demuestran que los investigadores españoles ocupan una posición vanguardista en el tema. En concreto, uno de sus capítulos está dedicado a la descripción de un extenso programa de investigación, desarrollado por el Departamento de Medio Ambiente de Red Eléctrica. En él se estudian los problemas de nidificación de aves, sobre todo cigüeñas, en apoyos de líneas eléctricas.
Actualmente se estima que España ocupa el cuarto lugar del mundo en la especialidad científica conocida como Biología de la Conservación.

 

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